La reciente venta de los sistemas antiaéreos S-400 ruso a Turquía creó el pánico entre contratistas militares estadounidenses que vieron resquebrajada su posición dominante en el mercado internacional de armas en favor de Rusia, al igual que otros Estados miembros.

Así lo estima Jean Périer, investigador y analista independiente, y renombrado experto en Oriente Próximo y Medio, en exclusiva para la revista online “New Eastern Outlook”.

Un gran número de analistas en estos días llaman la atención sobre la decisión que tanto India como Turquía tomaron de proceder con la compra de los avanzados sistemas antiaéreos S-400 de Rusia a pesar de la incomparable presión política que Washington aplicó tanto en Ankara como en Nueva Delhi, indica el experto.

Esencialmente, esta decisión representa un punto de inflexión en la lucha internacional contra el dominico militar estadounidense, sostiene.

Vale la pena mencionar que tanto India como Turquía fueron aliados de Washington en algún momento, precisa, y sin embargo se vieron sometidos a una presión colosal por parte del imperio angloamericano, que dirigió todos sus esfuerzos a establecer una infraestructura militar multinacional, en la que todo el producto de la venta de armas va a parar a los bolsillos de los contratistas militares estadounidenses.

Plantea el análisis que los estadounidenses buscan establecer una red de distribución que ponga a sus clientes en una posición en la que no tengan otra opción que comprar las constantes “mejoras”. Todo esto se asemeja al agarre mortal de un pulpo o de un pantano, que no se puede dejar atrás por muy rápido que se vaya”, asegura.

Además –indica-, para entender mejor las razones que llevaron a Ankara a inclinarse por la adquisición del sistema S-400 de Rusia, en lugar de ir con los misiles Patriot de Washington, hay que recordar lo que representa la Defensa Colectiva y la Seguridad Común de Washington, impuestas por la OTAN, y quién se ha estado beneficiando de ello.

Al respecto, aclara Périer que, si Ankara hubiera optado por comprar misiles Patriot a través de la OTAN, sus fuerzas armadas no habrían tomado el control directo de esos sistemas, ya que sólo podrían ser utilizados por personal de la OTAN que operaran sobre una base rotativa dejada en manos del Pentágono, puntualiza Périer.

Turquía ya ha tenido este tipo de experiencia con sus compras anteriores a Washington, y en algún momento su liderazgo se dio cuenta de que este diseño no estaba garantizando su seguridad nacional, ya que no estaba diseñado para este propósito. Esencialmente, Ankara no podía usar ninguna de las armas por las que pagó, ya que sólo se podían usar cuando el Pentágono lo dijera.

Ejemplifica el autor que, en el último intento de golpe de estado en Turquía en 2016, Tayyip Erdogan se enteró rápidamente de que una parte de sus fuerzas armadas no obedecía sus órdenes, ya que Occidente quería que se fuera de un modo u otro, ya que estaba harto del papel de Turquía como vasallo de Washington y empezó a aplicar una política independiente beneficiosa para el Estado que dirige.

Añade que cuando Erdogan se subió a un helicóptero para escapar de sus opositores, se le notificó que podría ser derribado por la Fuerza Aérea Turca o por los sistemas de defensa aérea de la OTAN desplegados por toda Turquía, ya que desafiaban a su comandante en jefe y obedecían órdenes del Pentágono.

Erdogan sólo logró escapar de la muerte gracias a las agencias de inteligencia rusas, que interceptaron órdenes encriptadas que desencadenaron el golpe militar y advirtieron a la Organización Nacional de Inteligencia de Turquía sobre lo que estaba a punto de ocurrir, asevera el analista.

Además, dijo, entre los mensajes interceptados había una transmisión de helicópteros militares que se dirigían al hotel de Marmaris, donde en ese momento residía Tayyip Erdogan. Al Jazeera argumenta que el jefe del Estado turco logró escapar del hotel minutos antes de que esos helicópteros abrieran fuego contra él.

En este sentido, añadió, cabe destacar que la inteligencia estadounidense, incluida la NSA “omnipotente”, no hizo nada para advertir a Turquía, a pesar de que sus estaciones de control están dispersas por todo el mundo, por lo que era plenamente consciente de la tentativa de asesinato y aun así prefirió permanecer callada.

Subraya Périer que, debido en gran medida a estos amargos recuerdos, Erdogan está decidido a asegurar que tanto su seguridad personal como la seguridad del estado que dirige no se pongan en peligro una vez más por la lealtad cambiante de las tropas que manejan los sistemas de armamento de fabricación estadounidense pagados por Ankara.

En contraposición a las políticas de ventas estadounidenses, Moscú anunció su intención de transferir parcialmente las tecnologías necesarias para la producción del sistema S-400 junto con el envío de los propios sistemas de armas.

Además, comenzó a discutir la posibilidad de que Turquía participara en la producción conjunta del sistema antiaéreo S-500, como reveló Tayyip Erdogan el pasado mes de mayo. Esto significa que Moscú confía en Ankara, y el envío de S-400 es mucho más que un simple acuerdo comercial.

Los resultados del acuerdo entre Moscú y Ankara, provocaron un pánico masivo en las filas de los contratistas militares estadounidenses, ya que ahora corren el riesgo de perder su posición dominante en el mercado internacional de armas en favor de Rusia, ya que otros Estados no están ciegos y sin duda seguirán el ejemplo de Turquía y la India, que pasaron por un infierno y una gran batalla para hacerse con los S-400, ya que Washington utilizó todos los trucos del libro para impedir que lo hicieran.

Puntualiza Périer que la adquisición de una nueva generación de radares rusos y sistemas de defensa aérea como el S-400 destruirá todo el sistema de dominación unipolar de los Estados Unidos.

En 2015, China apostó por el S-400, que permite intercepciones supersónicas en altitudes de hasta 23 millas y distancias de hasta 250 millas. La lista de los que esperan la oportunidad de adquirir el S-400 está compuesta por Qatar, Arabia Saudita, Egipto, Argelia, Marruecos, Vietnam y otros estados.

Acentúa el analista que como reveló el canal turco T24, parece que el sistema S-400, que causó tanta tensión entre Estados Unidos y Turquía, se convertirá en un cambio de juego en el mundo de la política de Oriente Medio y representa “un símbolo de un eje de resistencia de la retirada de la sumisión vasalla a Washington”.

 

Fuente: almayadeen.net