El año pasado un juez había dictaminado que esta práctica debía ser restringida, pero según la Unión Americana de Libertades Civiles continúa y la cifra está cerca a los 1.000.

Un escándalo que sacudió la opinión pública estadounidense y que puso en jaque la dura política migratoria del presidente Trump: la separación de niños de sus padres en la frontera sur. A pesar de la orden de un juez el año pasado, la práctica continúa dice la Unión Americana de Libertades Civiles -ACLU (por sus siglas en inglés)-.

En un documento judicial presentado ante una corte en San Diego por la organización civil, se estimó que 911 niños han sido separados a pesar de que un juez emitió la orden de restringir la práctica. El gobierno de Estados Unidos, según ACLU, utiliza distintos pretextos: la supuesta afiliación de pandillas, inquietudes sobre la seguridad de los menores, enfermedad de los padres y una “relación familiar no verificada”.

Y lo más grave, según denuncia la organización, es que uno de cada cinco niños separados tiene menos de cinco años.

La política de “tolerancia cero” de Trump en la mira de organismos de DD. HH.

El escándalo había estallado en mayo del año pasado, cuando la administración Trump reconoció que había perdido el rastro a 1.500 menores indocumentados. El mandatario, ante la ola de críticas, dijo que rectificaría la política. La última denuncia de ACLU señala que la práctica, denunciada por los principales organismos de derechos humanos, persiste.

La política de “tolerancia cero” del presidente de Estados Unidos ordena que cualquier adulto que entré de forma irregular a Estados Unidos será procesado como un delincuente, y los menores que los acompañen son apartados al no poder ser detenidos en prisiones.

La ACLU pidió al juez que determine si había justificación en las cerca de mil separaciones que ocurrieron entre el 28 de junio de 2018 y el 29 de junio de este año.

La organización civil sustenta la denuncia en casos como el de un padre que fue separado de su hijo por el daño a una propiedad ajena por valor de cinco dólares. Otra niña de un año fue separada porque su padre la dejó “dormir con un pañal mojado”.

Otra niña guatemalteca de dos años fue separada de sus padres porque, según AP, “las autoridades determinaron en una revisión que tenía fiebre y dermatitis de pañal y porque estaba desnutrida”. El padre, que huía de la pobreza de una comunidad marginal azotada por la desnutrición, fue acusado de negligencia.

El Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos había dicho que la separación de los menores era excepcional. La comisión de un delito, por ejemplo, era una justificación para las separaciones, una práctica que realizaron tanto la administración Obama como la de Bush. Pero que, en esta administración, según las denuncias de la ACLU, fue llevada a un extremo.

 

Por David González

Fuente: france24.com

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