Así lo anunciaron esta semana las autoridades aduaneras de Yakarta. El archipiélago del sureste asiático intensifica sus controles desde este verano y de los más de 2.000 contenedores que examinó en los cuatro principales puertos del país de julio a septiembre, rechazó 547.

Las autoridades del país han señalado que no quieren convertirse en el basurero de las naciones ricas y ha recordado que en virtud del Convenio de Basilea sobre desechos peligrosos, “los desechos importados mezclados con basura orgánica o elementos peligrosos deben ser reenviados”, dijo Heru Pambudi, director general de Aduanas.

Las autoridades indonesias también han multado a tres compañías locales por haber importado desechos no conformes a la legislación.

Muchos contenedores fueron reenviados a Australia, según responsables locales, otros fueron devueltos a Estados Unidos, Nueva Zelanda y a países europeos como Alemania, Francia y Bélgica.

La decisión de China de dejar de importar desechos plásticos en 2018 provocó el caos en el mercado mundial del reciclaje y obligó a países a buscar otro destino para sus desechos.

Desde entonces, una gran cantidad de contenedores son enviados al sureste asiático, donde las capacidades de reciclar siguen siendo limitadas y a menudo los desechos se acumulan, se queman o acaban en el mar.

 

Fuente: dw.com

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