En una ceremonia ocurrida este viernes en la Cancillería, el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Faurie, le dio la plena representación como embajadora de la República Bolivariana de Venezuela a Elisa Trotta Gamusla enviada de Juan Guaidó en la Argentina.

De esta manera, la administración de Mauricio Macri formalizó en plena campaña electoral su ruptura con el régimen de Nicolás Maduro, al que no reconoce desde que aceptó la proclamación del titular de la opositora Asamblea Nacional, Guaidó, como “presidente encargado”. Fue a fines de enero, días después de que Maduro asumiera un nuevo período de gobierno tras unas elecciones en las que el chavismo proscribió a candidatos de la oposición.

Como efecto inmediato, Trotta Gamus tendrá los plenos poderes para ejercer incluso los trámites migratorios y se desconocerán los de los funcionarios locales, a dos de los cuales ya se les vencieron las visas de trabajo porque están hace años aquí.

En la Cancillería evitaron dar sus nombres, pero son diplomáticos que se encuentran trabajando en la sede de Luis María Campos 170, y en cuya jefatura hoy figura el ministro consejero Juan José Valero Nuñez, acreditado aquí en 2013. En la embajada hay siete diplomáticos más de Maduro que están desde 2011, otros de 2014 y sólo uno de 2017.

La decisión del gobierno de Macri fue el resultado de conversaciones y políticas sincronizadas en lo político y económico con el Grupo de Lima aliado a Estados

La decisión de este viernes tiene una lectura interna. El Gobierno se diferencia por completo una vez más de la posición del candidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, quien confirmó a Clarín que si gana la elección del 27 de octubre retirará a la Argentina del Grupo de Lima, y se mantendrá “neutral” como México y Uruguay.

La “neutralidad es complicidad”, salió a rebatirlo de manera claramente intencionada Faurie. Fue en referencia a la posición de Fernández, quien enfrenta diferencias sobre el tema dentro de la propia alianza política que lo postula como presidente. Por caso, Sergio Massa -aliado de Fernández- dijo esta semana en Nueva York que “en Venezuela hay una dictadura”.

El ministro de Justicia, Germán Garavano, estará el próximo martes 15 en La Haya, Países Bajos, para entre otras actividades, presentar el informe que se elaboró desde su ministerio con las denuncias de unos 40 venezolanos que residen en la Argentina. Los técnicos de Justicia afirman que al menos 29 testimonios -sobre asesinatos, torturas, persecuciones y detenciones políticas- se corresponden con crímenes de lesa humanidad. 

Clarín consultó al equipo de Fernández y al de Massa -candidato por el kirchnerismo a primer diputado por la Provincia de Buenos Aires- y hasta el momento no emitieron opinión sobre lo decidido por el gobierno.

Aún no se sabe qué consecuencias podría tener la decisión de darle a Trotta la representación plena de Venezuela. Los venezolanos de la oposición en Argentina venían pidiendo que el Gobierno les entregara el edificio sede de la representación diplomática, ubicado en Palermo, dijeron a Clarín fuentes oficiales.

Según afirma el Gobierno, la relación diplomática con Venezuela se hará exclusivamente a través de Trotta y será ella quien deberá decidir si monta una sede propia en otro edificio o reclama a los funcionarios maduristas que se retiren del edificio de la calle Luis María Campos.

Aún no se sabe, por otra parte, qué ocurrirá con la embajada argentina en Caracas, en donde hay un encargado de negocios y no un embajador, el mismo escalafón que mantiene Maduro en Buenos Aires. Las fuentes de Cancillería afirmaron que el diplomático argentino está nuevamente en Buenos Aires por sus problemas de salud. El gobierno de Caracas aún no ha reaccionado.

Tampoco se sabe cómo seguirá la relación entre los dos países en otros niveles, como por ejemplo los temas migratorios o comerciales. Pero en ese caso se desconoce también qué nivel de legitimidad tendrán los trámites. El chavismo tiene el poder, controla las fuerzas armadas y las instituciones y sólo 50 países reconocen a Guaidó presidente, cuya rebelión no se ha fortalecido.

En abril pasado, Faurie y el director nacional de Ceremonial del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Marcelo Suarez Salvia -que pronto se irá como cónsul general a Nueva York-, le entregaron a Trotta las credenciales que la acreditan como Representante del Presidente de la Asamblea Nacional y Presidente Encargado de Venezuela. Ahora sus poderes e inmunidades serán completas. 

 

Por Natasha Niebieskikwiat

Fuente: clarin.com

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