Una nueva ola de violencia marcó las marchas antigubernamentales de este sábado en Bagdad y en el sur de Irak. Más de 70 personas fallecieron en dos días tras disturbios en sedes de partidos y de grupos armados.

Nuevas protestas estallaron en Bagdad y varias otras ciudades en Irak este sábado 26 de octubre. Luego de una noche de fuego y sangre durante la cual sedes partidos y de grupos armados fueron atacados, las fuerzas de seguridad iraquíes intentaron, a duras penas, frenar las manifestaciones que exigen la “caída de régimen”. En los últimos dos días, 67 personas perdieron la vida.

La Comisión de Derechos Humanos del Gobierno precisó que la mayoría de los muertos se encontraban en las provincias de Missane y Zi Qar (sur), donde los manifestantes atacaron o quemaron edificios de formaciones políticas, del Estado y de milicias.

Este sábado, unos manifestantes quemaron la casa de un funcionario en la sureña localidad de Nasiriya. Al menos tres de ellos fueron asesinados a tiros y otros 17 resultaron heridos, según la policía y los servicios médicos. Al final del día, el Gobierno decidió desplegar en esta ciudad tropas de élite antiterrorista como respuesta a los disturbios.

Oraciones en memoria de los muertos

En Bagdad, donde también murieron al menos tres manifestantes, cientos de personas se conglomeraron, agitando banderas iraquíes y cantando consignas hostiles al Primer ministro Adil Abdul Mahdi. El día anterior, 200 manifestantes habían pasado la noche en la plaza Tahrir, en el centro de la capital, donde algunos rezaron en memoria de los muertos del día.

El viernes, la violencia se agudizó en el sur, donde fueron incendiadas docenas de sedes de partido, oficinas de diputados y especialmente edificios de la potente coalición paramilitar dominada por la milicia Hachd al-Shaabi, unos chiítas pro-Irán y aliados del gobierno iraquí.

Según los expertos, los milicianos infiltrados entre los manifestantes serían en parte responsables de la violencia, con el objetivo de resolver sus cuentas entre los grupos armados.

Este sábado, la Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para Irak, Jeanine Hennis-Plasschaert, expresó su preocupación acerca de estos grupos “que amenazan la estabilidad de Irak” y reiteró su llamado al diálogo.

“Nos disparan granadas ¡Basta!”

Los manifestantes, que rechazan en bloque las medidas sociales anunciadas, quieren, dicen, nada menos que una nueva Constitución y una clase política completamente renovada. Según el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, Irak ocupa el duodécimo lugar en los países más corruptos del mundo.

El primer ministro, Adil Abdul Mahdi, ha pedido reformar el sistema de asignación de puestos de funcionarios, pero también reducir la edad de los candidatos a las elecciones en un país donde el 60% de la población tiene menos de 25 años.

“Les dijeron a los jóvenes: ‘vete a casa, te pagaremos las pensiones y encontraremos soluciones’, pero fue una trampa”, dijo a la AFP una manifestante que marchó junto a su hijo. “Nos disparan granadas ¡Basta!” denunció otro, que explicó estar marchando porque no tiene “dinero”.

El gran ayatolá Ali al-Sistani, la máxima autoridad religiosa chiita en Irak, pidió el viernes reformas y la lucha contra la corrupción, mientras que el otro líder chiíta Moqtada Sadr pidió la renuncia del Gobierno y nuevas elecciones a principios de octubre.

Este sábado, el bloque parlamentario respaldado por este clérigo, Saeroon, que llegó primero en las elecciones de 2018 con 54 escaños sobre 329 en el Parlamento, anunció que no respaldará más el Ejecutivo “hasta que se cumplan las demandas” de los manifestantes.

La lista “La marcha por las reformas” también anunció que abandonaría la mayoría parlamentaria mientras Irak entraba, el 1 de octubre, en una nueva crisis social y política.

Tras el derramamiento de sangre de un movimiento pacífico Ios manifestantes que reclamaban sus derechos legítimos (…) y en ausencia de real medidas gubernamentales para reformar la situación general (…) el bloque parlamentario de Saeroon anuncia que entrará en oposición”, explicó un portavoz de la formación que anunció también una “sentada” en la cámara.

Un sistema colapsado

Para los protagonistas de estas protestas, los gobiernos sucesivos desde la caída del dictador Saddam Hussein, en 2003, han dejado sin aliento al país. En 16 años, la corrupción costó oficialmente 454 mil millones de dólares al Estado, el doble del Producto Interno Bruto de Irak, segundo productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo.

“¡Ya basta! Los robos, los saqueos, las pandillas, las mafias, el Estado profundo, todo eso …Váyanse, queremos un Estado, la gente solo quiere vivir”, dijo otro manifestante.

Detrás de él, decenas de jóvenes que intentaban cruzar el puente al-Joumhouriya que conducía a la Zona Verde tuvieron que enfrentar disparos de gases lacrimógenos y granadas ensordecedoras. Unos disparos mataron a varios manifestantes en Bagdad, según la Comisión de Derechos Humanos del gobierno.

No muy lejos, el Parlamento que se reuniría para discutir las demandas de los manifestantes volvió a cancelar su reunión, por falta de quórum.

En varias ciudades del sur bajo toque de queda desde el viernes, se convocaron manifestaciones a última hora de la tarde después del entierro de víctimas de la violencia de la noche anterior.

Alrededor de 200 personas han muerto desde el 1 de octubre a raíz de este movimiento, de una espontaneidad sin precedentes. Una contestación que se había interrumpido durante 18 días, mientras que se diera la mayor peregrinación chiíta, y que se reanudó el jueves.

 

Fuente: france24.com

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