Fuerzas afganas apoyadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE. UU. han cometido durante los últimos años atrocidades que, en algunos casos, supondrían crímenes de guerra, según un informe de Human Rights Watch (HRW).

La ONG con sede en Nueva York ha documentado 14 casos registrados entre finales de 2017 y mediados de este año en los que esas fuerzas paramilitares han matado a civiles, hecho desaparecer a detenidos o atacado centros médicos por supuestamente tratar a insurgentes.

Las milicias secretas, cuyo apoyo de la CIA continúa una tradición derivada de la guerra soviético-afgana de la década de 1980, han cazado durante mucho tiempo a los talibanes. Las milicias son consideradas una herramienta importante a medida que se intensifica la guerra contra los insurgentes.

La CIA cuestionó el informe de HRW, diciendo que muchas de las acusaciones contra las fuerzas especiales afganas eran “probablemente falsas o exageradas”.

Operación antiterrorista

En varios casos, las redadas, generalmente en áreas controladas por los talibanes, fueron acompañadas por ataques aéreos que “indiscriminadamente o desproporcionadamente” mataron a civiles, dijo HRW, y a veces, las tropas detuvieron a hombres y no le dijeron a las familias dónde los retenían.

Desde 2001, la CIA mantiene en Afganistán una operación antiterrorista que se desarrolla en paralelo a las operaciones del Ejército estadounidense y en la que se ha reclutado, equipado y desplegado a equipos paramilitares para perseguir a miembros de Al Qaeda, los talibanes y, desde 2014, del Estado Islámico.

HRW recuerda que los talibanes también cometen frecuentemente violaciones de los derechos humanos y de esas reglas de la guerra, pero subraya que ello no justifica las acciones de los Gobiernos afgano o estadounidense.

 

Fuente: dw.com