Miles de personas se congregaron frente a la estatua del Cristo Redentor en Santa Cruz luego de que venciera el plazo que le habían dado al presidente de Bolivia Evo Morales para que renunciara. Como no lo hizo, anunciaron medidas.

A las siete de la noche de este lunes 4 de noviembre se cumplieron las 48 horas que le dieron los denominados “líderes cívicos” a Evo Morales para que renunciara a la Presidencia de Bolivia. Pero no lo hizo.

El Comité del Comité Pro Santa Cruz, cuyo líder es Luis Fernando Camacho, es una asamblea ciudadana que ha estado reunida de manera permanente en los últimos días en el centro de Santa Cruz, la mayor ciudad de Bolivia y bastión de la oposición, en medio de la crisis tras unas elecciones tachadas de fraudulentas y que la oposición exige que se repitan.

Tras advertir que habría consecuencias si no recibían respuesta a su exigencia, y ante los oídos sordos del mandatario, Camacho anunció ante un multitudinario cabildo una serie de medidas con las que busca presionar a Evo Morales de dejar el poder “por la puerta y no por la ventana”.

La radicalización del paro cívico que cumple 13 días, el cierre de fronteras por medio del bloqueo de carreteras que conectan con los países vecinos, así como la paralización de la mayoría de instituciones del Estado, son algunas de ellas.

La única salvedad dentro de la protesta será “dejar expeditos nuestros aeropuertos internacionales, los servicios básicos esenciales y las emergencias médicas”, agregó, y explicó luego que “resguardar” las instituciones estatales impedirá que “el Gobierno de Morales siga usando dinero público para matar y reprimir al pueblo”.

… Y una carta de renuncia lista para la firma

Uno de los anuncios de Luis Fernando Camacho más aplaudidos por la gran multitud fue la redacción de la supuesta carta de renuncia de Evo Morales, que se comprometió a entregarle en persona al mandatario en las próximas horas en el Palacio Quemado, solo para que la firme.

“Se los garantizo que esa carta vuelve firmada. Aguantemos un poco de días más que este sacrificio va a valer la pena. Ese compromiso lo vamos a hacer realidad, déjenme trabajar en La Paz con los otros comités cívicos”, manifestó Camacho a los miles de manifestantes congregados en Santa Cruz.

Pero, aunque Evo Morales podría evitar la fatiga de redactar su carta de dimisión, lo difícil será convencerlo de que efectivamente la firme, como se lo exigen los líderes cívicos. En su cuenta de Twitter, el jefe de Estado arremetió contra esta comunidad y la acusó de estar “agrediendo” a líderes gremiales.

A través del canciller Diego Pary, el Gobierno boliviano también respondió al ultimátum de este lunes con una denuncia ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos en Washington de que en el país se está fraguando un golpe de Estado.

“La voz de un pueblo corre el riesgo de ser silenciada ante el surgimiento de hordas fascistas incrustadas en organizaciones cívicas que expresan su odio contra todo aquel que no comulga con sus ideas, imponiendo medidas de hecho de forma violenta y abusiva”, se quejó el jefe de la cartera de Relaciones Exteriores ante la OEA.

Agregó que acatará los resultados de la auditoría de las elecciones del 20 de octubre y, de ser necesario, aceptará que haya una segunda vuelta electoral si así lo determina el informe final que presente el organismo.

Bolivia entra en tercera semana de protestas

Las protestas bolivianas que entraron en su tercera semana el lunes fueron provocadas por la polémica victoria electoral de Evo Morales en primera vuelta con un estrecho resultado y con sospechas de que hubo fraude.

Morales, quien llegó al poder en 2006, ha defendido su victoria electoral, mientras que la oposición, compuesta por el partido del segundo candidato con mayor votación Carlos Mesa, así como por organizaciones cívicas cada vez más prominentes, exige que se celebren nuevas elecciones. Mesa pidió además la renuncia de los miembros del Tribunal Supremo Electoral.

Mesa ha calificado la candidatura de Morales como ilegal, pues Morales ganó la votación con un poco más de diez puntos de ventaja, lo que le aseguró una victoria en primera vuelta, pero tras una suspensión del conteo rápido de los votos de casi 24 horas y cuando los resultados mostraban una clara tendencia hacia un balotaje. Fue tras dicha suspensión que Evo Morales comenzó a mostrarse seguro de su victoria en primera vuelta pues, según dijo, faltaban por llegar “los votos del campo”.

El cese del conteo, que cuando se reanudó mostró un cambio brusco e inexplicable a favor de Morales, fue el detonante de las protestas y de los gritos de “¡fraude!”.

 

Por Daniela Blandón Ramírez

Fuente: france24.com

Anuncios