En Irak, no cesan las protestas masivas, pese a la dura represión oficial. En las más recientes, al menos ocho personas  murieron por heridas de bala, mientras el país sufre un apagón del servicio de internet, ordenado por el gobierno.

La huelga general y la desobediencia civil siguen siendo las palabras clave en Irak después de varias semanas de manifestaciones. La dura respuesta del gobierno no ha logrado impedirlas.

En las protestas del lunes 4 de noviembre al martes, al menos ocho personas murieron y 46 resultaron heridas después de que las fuerzas de seguridad abrieran fuego contra manifestantes en Bagdad, en el puerto de Umm Qasr y en el sur de Irak, según fuentes policiales y médicas.

Estos acontecimientos tuvieron lugar después de que  funcionarios de seguridad de Basora, la segunda ciudad más grande, impusieran un toque de queda alrededor de las 10 de la noche del lunes, diciendo que usarían la fuerza para dispersar a los manifestantes si fuera necesario.

Internet de nuevo bloqueado

Las autoridades cortaron el acceso a Internet en prácticamente todo el territorio, incluida la capital, Bagdad, según el observatorio Internet NetBlocks. “En el momento de redactar el presente informe, la conectividad nacional ha caído por debajo del 19% de los niveles normales, enviando decenas de millones de usuarios sin conexión a través de Bagdad, que también ha llegado a Basora, Karbala y otros centros de población. Esta nueva perturbación se considera la más grave observada en Irak hasta la fecha”, dijo NetBlocks en un comunicado. El 2 de octubre, las autoridades iraquíes ya habían cortado Internet durante dos semanas.

A pesar de la reacción oficial, los manifestantes siguen saliendo a las calles del país por miles. Desde el principio de las protestas, a comienzos de octubre, más de 250 iraquíes han muertos en estas protestas antigubernamentales, las más grandes de los últimos años. Los ciudadanos exigen la dimisión de un gobierno que consideran corrupto y dependiente de los intereses de países extranjeros como Irán.

En su cuenta de Twitter, la enviada de la ONU a Irak, Jeanine Hennis-Plasschaert, dijo que la frustración de la gente no debe ser subestimada y llamó a proteger a los manifestantes pacíficos.

Por su parte, el primer ministro, Adel Abdel Mahdi, llamó a “una vuelta a la vida normal”, declarando que “muchas demandas ya han sido satisfechas”. Sin embargo, los manifestantes insisten en que la única salida a la situación es su renuncia.

 

Por Mariam Koné

Fuente: france24.com / NBC News