La Corte Penal Internacional (CPI) impuso este jueves una pena de 30 años de cárcel para el exjefe adjunto del Estado Mayor de las Fuerzas Patrióticas para la Liberación del Congo (FPLC) Bosco Ntaganda, considerado culpable de 13 crímenes de guerra y 5 de lesa humanidad.

Se trata de la condena más alta emitida por el tribunal internacional desde su puesta en funcionamiento, en 2002, y supera la impuesta al jefe de las FPLC, Thomas Lubanga, sentenciado a 14 años de cárcel.

El juez presidente de la sala, Robert Fremr, hizo énfasis en la gravedad de los crímenes y en las consecuencias físicas y psicológicas sufridas por las víctimas de Ntaganda para justificar la condena.

“Sufrieron estigmatización y rechazo social”, dijo el magistrado, que puso como ejemplo el caso de una menor de edad violada por miembros de las FPLC cuyas heridas “tardaron meses en cicatrizar”, razón por la que dejó la escuela y sufrió estrés postraumático.

La CPI no tuvo en cuenta ninguno de los factores que, según la defensa, deberían haber atenuado la condena, como el comportamiento de Ntaganda durante el juicio o sus supuestos intentos para la desmovilización de sus tropas.

Ntaganda compareció con una corbata roja y una chaqueta azul, se levantó para escuchar la condena, tal y como es habitual en la CPI, no hizo ningún gesto cuando la escuchó.

El pasado junio, los jueces declararon a Ntaganda culpable de todos los crímenes a los que se enfrentaba, entre los que estaban el alistamiento de niños soldados, permitir abusos sexuales a menores de edad, asesinatos, persecución y ordenar ataques contra la población civil de Ituri, en el noreste de la República Democrática del Congo, entre los años 2002 y 2003.

El tribunal consideró probado que el exlíder guerrillero de 45 años, conocido como “Terminator”, fue el responsable directo de los crímenes de asesinatos y persecución, y responsable indirecto del resto de cargos.

La lectura de la sentencia reflejó la crueldad de los delitos de las FPLC, el ala militar de la Unión de Patriotas Congoleños, a pesar de que la segunda guerra del Congo (1997-2003) se encontraba en los últimos compases.

La mayoría de víctimas de las FPLC, dominado por las tribus Hema, eran miembros de la etnia Lendu que se vieron expulsados de Ituri, una región rica en minerales.

La condena de la CPI a Ntaganda ha sido la primera en la que el tribunal de La Haya ha reconocido la existencia del crimen de esclavitud sexual durante el conflicto del Congo.

 

Fuente: clarin.com

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