Grupos de policías de las ciudades bolivianas de Sucre y Cochabamba se amotinaron en protesta contra Evo Morales y podrían sumarse los de La Paz. El ministro de Defensa, Javier Zavaleta, dijo que no tienen previsto movilizar a los militares.

Policías de La Paz, que se encontraban en la plaza Murillo, y otras unidades, decidieron desplazarse, en la mañana del sábado 9 de noviembre, al edificio de Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP), junto a las sedes del Gobierno y el Legislativo, donde se replegaron y colgaron una bandera boliviana.

Distintos puntos de acceso a las instituciones bolivianas quedaron prácticamente desguarnecidos de policía y tuvieron que ser ocupados por sus altos mandos. Frente al UTOP se produjo una manifestación, donde opositores a Evo Morales, gritaban consignas contra el mandatario, así como lemas de apoyo a la policía como “el pueblo está contigo, hermano policía”. Por su parte, efectivos policiales y manifestantes, abastecieron el cuartel de alimentos y refrigerios.

Según distintos medios locales, a través de fuentes policiales, aseguran que el repliegue se trata, también en este caso, de un motín.

La noche anterior, las unidades policiales de la ciudad de Sucre, en el sureste del país, y el bastión opositor de Santa Cruz se unieron a una rebelión iniciada anteriormente por agentes de policía en la ciudad central de Cochabamba.

La policía en Sucre “se une para apoyar a los camaradas que se han amotinado en Cochabamba”, dijo un oficial uniformado a la televisión local. “No podemos continuar con este narcogobierno, con esta democracia injunta”, añadió.

La policía del comando de Santa Cruz también cerró las puertas de su estación y varios hombres uniformados se subieron al tejado del cuartel, agitando banderas bolivianas rojas, amarillas y verdes. Los policías se amotinaron para protestar en contra del Gobierno de Evo Morales, sumando así más tensión a las jornadas de protestas que están sucediendo en el país desde los pasados comicios del 20 de octubre.

El presidente Morales, durante la noche, ante estos amotinamientos, denunció “un golpe de estado” contra la democracia boliviana y pidió la unidad del pueblo para garantizar “el bienestar de la Patria y la paz social”.

Los amotinamientos tuvieron lugar por primera vez en la UTOP de Cochabamba donde los oficiales exigieron la destitución del comandante regional de la Policía, Raúl Grandi. “Bolivia se respeta no somos Cuba ni Venezuela”, cantaban los policías y los manifestantes que se acercaron al lugar para mostrar apoyo a los uniformados.

El Gobierno no planea sacar a los militares a las calles

Sin embargo, el Gobierno de Bolivia aseguró que no tiene previsto movilizar a las Fuerzas Armadas y el ministro de Defensa, Javier Zavaleta, dijo que el presidente Evo Morales -constitucionalmente capitán general del Ejército- dio orden para que los militares no salgan a las calles.

“Ningún militar saldrá a las calles de ninguna ciudad del país”, aseveró Zavaleta. La autoridad aseguró que hubo un motín policial en la ciudad de Cochabamba y calificó de “rumores” otras sublevaciones en el resto del país. Además, Zavaleta pidió calma para “no generar caos” en el país, porque “no se va a hacer ninguna operación militar en estos momentos”.

Pese a este llamado, grupos de ciudadanos se concentraron frente a comisarías y cuarteles militares en diversas regiones, para pedir a los uniformados que estén al lado del pueblo. Cientos de simpatizantes de la oposición se apiñaron en torno a las estaciones de la policía en La Paz, y en la ciudad nororiental de Trinidad para instar a la policía a rechazar a Morales.

Por su parte, el comandante general de la Policía Boliviana, Yuri Calderón, aseguró que los policías no se encuentran amotinados sino acuartelados, pese a que en algunas comisarías aparecieron carteles con insignias como: “motín policial”.

El general dijo que el jefe de policía en la región cochabambina fue relevado por motivos médicos y enviado a un nuevo comandante. “El resto del país está revistiendo normalidad”, añadió y señaló que, en Sucre, tampoco existe un motín sino un acuartelamiento.

Unas declaraciones que fueron desmentidas por los portavoces policiales en Cochabamba, Santa Cruz y Sucre, que aseguran que la sublevación es en contra del Gobierno. Una situación que se produce en medio de la crisis política y social que atraviesa el país desde las pasadas elecciones presidenciales.

El presidente Morales ha llamado en los últimos días a sus seguidores a defender el triunfo que le dio el órgano electoral en los comicios del pasado 20 de octubre, calificando de intento de golpe de Estado las denuncias de fraude de la oposición y los movimientos cívicos.

Bolivia está siendo sacudida por la violencia, las protestas sociales y los bloqueos de carreteras durante casi tres semanas, desde que los pasados comicios. Un estudiante de 20 años murió el pasado miércoles 6 de noviembre en enfrentamientos entre manifestantes pro y antigubernamentales en Cochabamba, lo que deja un total de tres muertos en los últimos veinte días.

Morales, el líder más longevo de América Latina, ganó la votación con una ventaja de 10 puntos sobre Carlos Mesa, lo que le dio una victoria absoluta, pero el conteo de los votos se vio envuelto en controversia luego de estar parado durante casi un día.

Mesa, líder opositor, solicitó este viernes 8 de noviembre al Congreso que se apruebe un proyecto de ley de emergencia que establezca los detalles de las nuevas elecciones, ya que Morales prometió nuevamente no ceder ante la creciente presión de renunciar.

 

Por Marina Sardiña

Fuente: france24.com