Gobernanza digital, transparencia en la gestión pública, digitalización de trámites y baja corrupción son los principales aspectos en los que Uruguay destaca a nivel internacional, con rendimientos similares a los de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Al menos así lo señalaron tres diferentes expertos en materia de transparencia y anticorrupción en el marco de la Conferencia CAF: Gobernanza, integridad y transparencia para el desarrollo, y en el seminario Editores y Directores Económicos organizado en paralelo por la Fundación Gabo.

Ante un auditorio de más de 400 personas, el economista chileno y especialista en gobernanza y anticorrupción —fue uno de los creadores de los indicadores que se emplean hoy para medir la buena gobernanza y la corrupción en el mundo—, Daniel Kaufmann, destacó a Uruguay como el “caso emblemático” de América Latina. Lo resaltó como uno de los “pocos países” que ha mejorado en cuanto a la transparencia en la gestión pública y también en el área de infraestructura.

Posteriormente, en diálogo con El País, Kaufmann manifestó que “Uruguay es el campeón silencioso de América Latina” puesto que “de manera tranquila y humilde” ha logrado “múltiples mejoras y reformas” en lo que refiere a transparencia en la gestión pública.

Años atrás, el economista fue uno de los pioneros en el Banco Mundial en medir los costos económicos que tiene la corrupción. Es por eso que aseguró que en los indicadores de gobernanza “Uruguay ha salido y sale siempre muy bien calificado” y comparó el desempeño del país con los de los integrantes de la OCDE.

Según Kaufmann, si se lo compara con otros países de la región como Brasil, Argentina, Perú, Ecuador o incluso Chile, Uruguay ha tenido “un compromiso distinto” con respecto al contrato social y a lograr una mayor equidad entre la ciudadanía y el sistema político.

Es que entre sus principales conclusiones, Kauffman señaló como clave entender que la inequidad social está directamente relacionada con la falta de gobernanza, el abuso del sistema político y la captura del Estado, entendida como la influencia excesiva de intereses creados a través de leyes o normativas que solo benefician a unos pocos.

“En Uruguay hay un entendimiento mayor de esto y saben que tienen que combatirlo. Ese país sí que es más equitativo que el resto de América Latina, no solamente desde el punto de vista económico sino también político y social”, indicó Kaufmann y exhortó a las autoridades internacionales y al público presente a tomar a Uruguay como ejemplo al implementar reformas.

“Se lo puede y se lo debe tomar como referencia para otros países, obviamente no siempre los ejemplos sirven a todos pero sí que es un referente que no se lo menciona tanto ni se revela la importancia que tiene”, concluyó.

Por su parte, Alberto Precht, director ejecutivo de Chile Transparente y especialista en temas de anticorrupción con foco en gobernanza digital, también destacó lo hecho por Uruguay en esta materia.

En concreto, Precht halagó el camino emprendido por Uruguay en materia de gobierno digital y dijo que el país es hoy un ejemplo en la región. Entre los aspectos a resaltar mencionó la “excelente labor” y la autonomía de la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic), así como el Plan de Gobierno Digital 2020.

Al igual que Kaufmann, Precht sugirió que se tome a Uruguay como un ejemplo de camino a seguir y señaló que “no solo la manzana podrida contagia al resto del cajón, la buena manzana también contagia”.

El tercer experto en destacar a Uruguay fue el economista argentino e integrante de CAF, Pablo Sanguinetti, quien además de coincidir con los otros especialistas se refirió a las buenas prácticas del país en términos concretos de gobierno abierto, participación ciudadana, digitalización y simplificación de trámites, así como destacó también la ley de acceso a la información pública.

Por último, el economista enfatizó en la influencia de este tipo de prácticas para reducir la corrupción. “Cuando no hay integridad en las políticas públicas y hay corrupción todo se distorsiona, y ahí la política deja de tener el rol necesario para el desarrollo”, concluyó.

Del evento de CAF participaron más de 400 representantes de empresas privadas, organismos estatales y la academia, que debatieron sobre la prevención de la corrupción, gobierno digital, infraestructura y fortalecimiento de vínculos entre público y privado.

También se presentó el reporte “Integridad en las políticas públicas, claves para prevenir la corrupción” que plantea una agenda de reformas para los gobiernos regionales.

La “mala costumbre” latinoamericana
El vicepresidente ecuatoriano Otto Sonnenholzner también participó del evento y enfatizó que la corrupción es un hecho “aceptado culturalmente” en la región y que los latinoamericanos tienen la “mala costumbre de cotidianizar lo negativo”.

“Cuánto me molesta escuchar esta frase: ‘no importa que roben con tal que hagan obras’, eso está estandarizado en Ecuador y no lo podemos aceptar”, lamentó. Sonnenholzner y señaló que la razón por la que no se ha recuperado en su país todo el dinero sustraído a los corruptos es porque a los implicados “se los acusa de ladrones, no de giles” y buscarle la pista al dinero mal habido resulta una labor complicada y lenta.

Por Pía Mesa

Fuente: el país.com.uy