Decenas de miles de indios han salido a las calles en los últimos días para protestar contra la nueva ley de inmigración, que entre sus capítulos tiene uno que dificulta la naturalización de los musulmanes. El gobierno reaccionó con varias medidas, entre ellas aplicando un bloqueo a internet, con el fin de aplacar las manifestaciones. Una de las mayores empresas telefónicas del país reconoció que, a solicitud del Ejecutivo de Nueva Delhi, había dejado también de operar su servicio de telefonía móvil.

Cuando la situación política se pone difícil, la desconexión de las redes es una de las medidas favoritas del gobierno nacionalista indio del primer ministro Narendra Modi. Según estudios de la organización Access Now, India es el país con más apagones de internet en todo el mundo. Y este tiempo de inactividad tiene su precio. De acuerdo con un reporte del think tank  Indian Council for Research on International Economic Relations (ICRIER), las 16.300 horas de bloqueo de internet contabilizadas entre 2012 y 2017 le han costado a la economía del país más de tres mil millones de dólares.

Pero no solo en India tiran del enchufe. Son varios los gobiernos del mundo que han adoptado la política de bloqueo de internet como prevención o reacción ante disturbios activos o potenciales. “Cada vez se ven más casos en los que las autoridades usan la desconexión de internet como un instrumento para sofocar el derecho a la protesta pacífica. Estas desconexiones son una violación al derecho de libertad de expresión”, afirma Likhita Banerji, de Amnistía Internacional.

Apagón en Irán

Un ejemplo actual es Irán. A mediados de noviembre, la red fue paralizada en respuesta a las protestas generadas por el impuesto al combustible impulsado por el gobierno del presidente Hassan Rohani. Durante diez días no hubo señal en Teherán, y en las regiones donde hubo más manifestaciones la medida se extendió por hasta dos semanas. El bloqueo paralizó muchas actividades de la vida cotidiana.

También se vio afectado el trabajo de los medios y de las organizaciones de derechos humanos. Por lo mismo, el verdadero alcance de los disturbios y la violencia sigue sin estar claro. “Para nosotros esto significó que por primera vez apenas tuvimos contacto con nuestra gente en Irán, una situación muy angustiante. Solo unos pocos iraníes lograron usar conexiones VPN (Redes Privadas Virtuales) con las que pudieron evadir el bloqueo”, relata Mansoureh Mills, experto de Amnistía.

África: bloqueos e impuestos

Muchos usuarios en África deben lidiar no solo con recurrentes parones en el servicio en el contexto de elecciones o grandes manifestaciones, sino también con la censura, un fenómeno que se ha visto en países como Ruanda, Uganda y Camerún.

“Hay distintas formas de bloquear y filtrar contenido en Internet”, dice Mai Truong, experta en redes de la ONG estadounidense Freedom House. Pero a diferencia de China, que se considera el líder mundial en censura de internet, los países africanos no poseen los medios técnicos para monitorear toda la red. “En el África subsahariana es común que las autoridades instruyan a los proveedores que bloqueen a quienes están en una lista negra de URL”, explica Truong. Los gobiernos han tratado también de dificultar el uso de servicios en línea y las redes sociales. Uganda aplica desde 2018 un impuesto a las redes sociales.

China: controlar en lugar de apagar

Gracias al control masivo que realiza el gobierno chino, en el gigante asiático los apagones totales casi no son necesarios. Poco antes del 30 aniversario de la masacre de Tiananmén, las autoridades chinas bloquearon Wikipedia. Buscadores como Google y redes sociales como Facebook, Twitter, YouTube y WhatsApp también están bloqueados. Y especialmente cuando hay acontecimientos políticos importantes, las autoridades suelen tomar medidas también contra las conexiones VPN.

En otras regiones de Asia la libertad de uso y disponibilidad de internet también se ha visto afectada. El gobierno de Myanmar reconoció en junio de 2019 que dos estados federados, en los que desde hace décadas hay conflictos, han bloqueado el acceso a la red. Agregaron que todo volverá a la normalidad tan pronto como “se restablezca la estabilidad”.

Turquía rechaza acusaciones

El gobierno de Turquía bloquea una y otra vez plataformas como YouTube o Twitter cuando se publica en ellas contenido que critica al Ejecutivo. También durante las protestas del parque Gezi, en 2013, durante varias horas no hubo acceso a Twitter y Facebook, y las otras conexiones a la red no podían realizarse a velocidad normal. El gobierno desmintió las acusaciones de que había ordenado un bloqueo contra las redes sociales, pero la sospecha persiste.

Rusia, por su parte, sigue el modelo chino y prefiere el control centralizado del tráfico de datos. La nueva ley de internet, vigente desde noviembre, establece la creación de un internet “soberano”, independiente de los servidores extranjeros. Los proveedores también deben garantizar que el tráfico de datos pueda ser monitoreado de manera centralizada. Además del servicio secreto nacional, el FSB, también la autoridad de supervisión de telecomunicación, Roskomnadzor, está a cargo del control. Estas entidades han sido acusadas en el pasado de bloquear arbitrariamente algunos contenidos de la red.

 

Fuente: dw.com