Estados Unidos​ llevó a cabo este viernes un nuevo ataque aéreo en Bagdad, a menos de 24 horas de la ofensiva que culminó con el asesinato del poderoso general iraní Qasem Soleimani​ en las inmediaciones del aeropuerto de esa capital de Medio Oriente.

En el nuevo ataque murieron cinco médicos vinculados a una coalición paramilitar proiraní. A su vez, autoridades de ese país negaron los rumores del asesinato de varios líderes islámicos en las últimas horas.

Con esta ofensiva aumenta la tensión y la escalada de violencia en un conflicto que ya ha tenido respuesta por parte de las autoridades políticas y militares de Irán. “Si esto acaba en una guerra entre Irán y EE.UU. o cualquier otra confrontación, los americanos van a sufrir graves daños“, afirmó Abolfazil Shekarchi, portavoz del Ejército.

Según las fuentes, el segundo ataque aéreo ocurrió cerca de Al Taji, a 30 kilómetros al norte de Bagdad, donde hay una base militar en la que están desplegadas tropas estadounidenses. Pasadas las 5 de la mañana del sábado (hora argentina) las Fuerzas de Movilización Popular confirmaron la muerte de cinco médicos vinculados a esa organización.

Según las milicias, en el lugar del bombardeo no había ningún alto responsable, sino un grupo de profesionales de la salud que colaboraban con las Fuerzas de Movilización Popular o Hashd al Shaabi, una agrupación iraquí conformada por 40 grupos paramilitares mayormente chiíes (una de las principales ramas del Ismal).

Un misil habría alcanzado a tres vehículos que trasladaban médicos por una ruta que une las ciudades de Samara y Bagdad, informaron las milicias. Además de los cinco muertos hubo tres heridos graves. Según la televisión estatal iraquí, el ataque se produjo a las 1:12, hora local (22:12 GMT; 19:22 de la Argentina).

El sábado también circuló, especialmente por redes sociales, una noticia que indicaba que en ese ataque habían sido asesinados tres altos mandos vinculados a Movilización Popular, pero la red de medios que tiene esa organización negó la información. La agrupación llamó a los medios a basarse en fuentes oficiales y a no difundir “informaciones falsas cuyo objetivo es sacudir la estabilidad del país”.

Por su parte, la coalición internacional que lidera Estados Unidos contra el grupo terrorista Estado Islámico ha negado su implicación en el ataque. “La coalición no ha llevado a cabo ataques aéreos cerca de Taji en los últimos días”, ha indicado su portavoz, el coronel Myles B. Caggins, mediante su cuenta de Twitter.

Las fuerzas estadounidenses operan en suelo iraquí en el marco de la coalición internacional antiyihadista y con el beneplácito del gobierno de Bagdad, que ya ha adelantado que revisará las condiciones de la presencia norteamericana y su actuación en Irak después de lo sucedido. Las autoridades políticas y religiosas de Irak calificaron los ataques como una “violación de la soberanía” del país árabe.

Qasem Soleimani

El jueves, por orden del presidente Donald Trump, un avión no tripulado mató al jefe de las Fuerzas de Movilización Popular, el poderoso general iraní Qasem Soleimani.

Trump dijo que el general Soleimani fue “eliminado” cuando estaba a punto de atacar intereses estadounidenses. “Soleimani estaba planeando ataques inminentes y siniestros a diplomáticos estadounidenses y personal militar, pero lo descubrimos en el acto y lo liquidamos”, dijo Trump en una declaración televisada en Florida.

Sin embargo, el mandatario estadounidense intentó reducir las tensiones con las autoridades de Teherán al señalar que no buscaba iniciar una guerra.

“Tengo un respeto profundo por el pueblo iraní”, dijo el presidente desde su residencia en Mar-a-Lago, en la costa este de Florida, donde está de vacaciones. “No buscamos un cambio de régimen”. Pero Irán reaccionó con fuerza a la pérdida de quien tal vez haya sido el segundo líder más poderoso del país.

“La venganza de la sangre del mártir Soleimaní tendrá lugar el día en que veamos que con la continuación de la lucha se ha cortado para siempre la mano maligna de EE.UU. en la región”, sostuvo Hassan Rouhani, presidente de Irán, según un comunicado de la Presidencia iraní difundido por la agencia de noticias EFE.

Como el jefe de la fuerza Al Quds, encargada de las operaciones exteriores de los Guardianes de la Revolución iraníes, Soleimani era una poderosa figura nacional y el cerebro de la amplia y sofisticada participación de su país en las luchas de poder regionales.

El líder supremo de esa república islámica, el ayatolá Ali Jamenei, prometió una “severa venganza” y nombró rápidamente a un sustituto al frente de Al Quds, el brigadier general Esmail Qaani.

 

Fuente: clarin.com