Alberto Nisman fue encontrado muerto en el baño de su departamento la noche del 18 de enero de 2015, a cuatro días de haber presentado una denuncia contra el entonces gobierno kirchnerista, y un día antes de ir al Congreso a defender su acusación. El fiscal sostenía que la firma del memorándum de entendimiento entre Argentina e Irán tenía por objetivo dotar de impunidad a los iraníes acusados por el atentado a la AMIA.

En una entrevista con TN, el 14 de enero, tres días antes de su muerte, sostuvo: “Como dice Carlos Fayt, los hechos son sagrados y las opiniones son libres. Esté Nisman o no esté Nisman, las pruebas están. Pero me gustaría equivocarme por la institucionalidad del país”.

Ha sido un dolor terrible hacer esto, pero lo tenía que hacer; es una obligación moral”, había asegurado Nisman, en esa última entrevista, en la que reiteró sus acusaciones contra la entonces presidenta Cristina Kirchner y el canciller Timerman.

El fiscal aseguraba en la denuncia -que presentó el 14 de enero ante la Justicia- que con la firma de ese memorándum se caerían las alertas rojas de Interpol que pesaban sobre los iraníes investigados por la justicia argentina, algo que desmintió el entonces titular de la Policía Internacional, Ronald Noble, en un artículo publicado por Página/12 la mañana del día en el que Nisman sería encontrado muerto.

Según un comunicado del fiscal, la denuncia fue presentada tras reunir evidencias mediante intervenciones telefónicas sobre las maniobras del Gobierno argentino para “borrar a Irán del caso AMIA” a cambio de acuerdos comerciales con Teherán.

En un mano a mano con Edgardo Alfano, el fiscal se mostró efusivo y muy seguro. De memoria, relató la denuncia de una punta a la otra, con fechas precisas y testimonios puntuales. Dio a conocer que tenía horas de escuchas judiciales en las que el dirigente Luis D’Elía hablaba con el referente iraní Yussuf Khalil.

En estos dos teléfonos aparecían las voces de Andres “Cuervo” Larroque y Fernando Esteche, además de citarse palabras del secretario de Legal y Técnica, Carlos “El Chino” Zannini.

Todo coincidía con otros documentos en los cuales del lado argentino se pedían intercambios comerciales con Irán a cambio de que la Argentina desistiera de denunciar ante Interpol a cinco acusados iraníes de atentar contra la embajada de la AMIA y matar a 85 argentinos.

Todas estas conversaciones, según relató Nisman, se dieron durante la negociación por el memorandum de entendimiento entre la Argentina e Irán que impulsó el kirchnerismo mediante el canciller Héctor Timerman.

La presentación frustrada en Diputados

Nisman había sido convocado por la presidenta de la comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, Patricia Bullrich, para que concurriera el lunes 19 a las 15, y explique los alcances de la imputación que realizó contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por “encubrimiento” a Irán en el atentado contra la AMIA.

No pudo ser. El 18 el fiscal fue encontrado muerto. La frustrada exposición estuvo precedida de idas y vueltas que incluyeron llamados y declaraciones en los medios, que hacían prever una reunión con muchos cruces y fuertes acusaciones entre oficialismo y oposición.

La invitación había sido avalada, además, por otros legisladores de la oposición, entre ellos Laura Alonso (PRO) y el titular del bloque de la UCR, Mario Negri, quien coincidió en la necesidad de que el fiscal explique en el Congreso los alcances de su presentación.

Bullrich y Alonso habían pedido en declaraciones a la prensa, días previos a la presentación, que las pruebas incluidas en la presentación de Nisman -basada en escuchas telefónicas- sean consideradas por la Justicia para someter a juicio político al canciller Héctor Timerman.

Antes de la presentación, la diputada oficialista Diana Conti, vicepresidenta de la comisión de Legislación Penal, desacreditó el contenido de la denuncia y anticipó que esperarían la exposición de Nisman “con los tapones de punta”.

También, en declaraciones previas, el senador Ernesto Sanz también había afirmado que “si se comprueba” la imputación de Nisman sería de “una gravedad inusitada” y advertido que el acuerdo con Irán fue “error más grosero, más grotesco, más absurdo y más dañino” del gobierno de la ex presidenta.

Esos cruces, hasta ese momento mediáticos, hacían prever que la reunión tendría fuertes acusaciones y generaría amplia repercusión. Las tienen hasta el día de hoy.

 

Fuente: tn.com.ar