La Organización de Naciones Unidas señaló que están involucrados varios de los países que participaron del acuerdo suscrito en la conferencia internacional de Berlín, el pasado 19 de enero.

Es un incumplimiento con el que se corre “el riesgo de hundir al país en una ronda de combates renovada e intensificada”, denunció la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia, UNSMIL.

El pasado 19 de enero, las potencias extranjeras que respaldan los bandos opuestos que luchan por la capital de Libia, Trípoli, acordaron impulsar un alto el fuego duradero y respetar un embargo de armas existente en la ONU. El pacto fue hecho durante la cumbre organizada por Alemania y Naciones Unidas.

Sin embargo, varias naciones de las que estuvieron presentes en el encuentro decidieron romper lo acordado, según aseguró la misión de la ONU, que no entregó nombres concretos de los responsables.

Los Emiratos Árabes Unidos y Egipto apoyan a las fuerzas orientales de Khalifa Haftar, que han estado tratando de tomar Trípoli en una campaña de casi diez meses. La administración internacionalmente reconocida con sede en la capital libia y que trata de defenderse de las fuerzas de Haftar está respaldada por Turquía.

“En los últimos diez días, se han observado numerosos vuelos de carga y otros aterrizando en aeropuertos libios en las partes occidental y oriental del país, proporcionando a las partes armas avanzadas, vehículos blindados, asesores y combatientes”, aseguró la ONU.

La cumbre de Berlín reunió a altos funcionarios de los Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Turquía y países occidentales como Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y la Unión Europea.
Alemania también invitó a Haftar y al primer ministro de Trípoli, Fayez al-Serraj, quienes se reunieron por separado con la canciller Angela Merkel, pero se negaron a sentarse juntos.

Se recrudecen los combates en Libia

Los enfrentamientos armados habían disminuido en las últimas dos semanas, pero desde el pasado viernes disparos de artillería pesada han vuelto a sacudir la capital libia.

El general Ahmad abu Shahma, director del mando conjunto de la “Operación Volcán de la Ira”, que lidera la defensa de la capital, subrayó que las tropas del mariscal Khalifa Haftar, conocidas como Ejército Nacional Libio, atacaron un hospital de campaña y varias posiciones militares en la periferia de la capital, bajo asedio de las tropas orientales desde hace más de diez meses.

Además, el viernes se produjo otro ataque, atribuido a las fuerzas bajo el mando del mariscal Khalifa Haftar, contra la base aérea de Maitiga, único aeropuerto que opera en Trípoli. Allí murieron al menos un ciudadano marroquí y tres libios.

“La víctima mortal es un operario de la base y los heridos, que han sido trasladados a un hospital, son un padre y sus dos hijos. Fueron alcanzados por el impacto de cohetes”, explicó Amin al Hashemim, consejero de Salud en el Gobierno de Acuerdo Nacional, respaldado por la ONU en Trípoli.
Estos hechos son considerados las violaciones más graves al alto el fuego acordado con la mediación de Rusia y Turquía.
El conflicto en Libia divide a los países de occidente

Libia se ha visto envuelta en el caos desde el derrocamiento de Muammar Gaddafi en un levantamiento respaldado por la OTAN en 2011. La conocida como segunda guerra civil libia, entre grupos armados que derrocaron a Al Gadafi y se enfrentan por el control del país, estalló en 2015 y se recrudeció en abril del 2019, fecha en la que Haftar, conocido como el hombre fuerte del país, puso cerco a la capital para arrebatársela al Gobierno de Acuerdo Nacional.

El Gobierno de Acuerdo Nacional, liderado por Fayez Al Serraj, está apoyado política y financieramente por la Unión Europea, la ONU, Italia y Catar, además apoyo militar de Turquía.

En los últimos diez meses han muerto al menos 1.500 personas, 300 de ellas civiles, y más de 140.000 se han visto obligadas a abandonar sus hogares y a convertirse en desplazados internos.

 

Por Yurany Arciniegas Salamanca

Fuente: france24.com