La agencia Associated Press dio a conocer nuevos documentos de las autoridades chinas sobre la detención de 311 miembros de la etnia uigur internados en China y datos sobre dos mil personas de su entorno.

Las informaciones se conocen después de las revelaciones hechas en noviembre pasado por los conocidos como Cables de China del ICIJ (siglas en inglés del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación), que describían las condiciones draconianas a las que son sometidos los miembros de esta minoría musulmana en la región de Xinjiang, oeste de China.

Esta vez la agencia estadounidense Associated Press (AP) y varios medios internacionales como Le Monde, BBC o CNN, entregan más datos sobre el perfil de los detenidos.

La AP tuvo acceso a una base de datos donde aparece información sobre 311 de las personas privadas de libertad, que tienen padres en el extranjero y donde se detalla también a dos mil individuos de su entorno familiar y social. En cada entrada se puede leer el nombre del detenido, su dirección, su número de identidad nacional, así como un documento sobre sus antecedentes familiares, religiosos, sus vecinos, el motivo de su detención y si el sujeto será liberado o no. En estos archivos en cambio no se detalla qué servicio del Gobierno los ha pedido y por qué.

Varias ONG e investigadores estiman que más de un millón de personas están internadas como parte de este programa de “des-radicalización” a gran escala implementado tras el nombramiento en 2016 de Chen Quanguo como jefe de la región de Xinjiang. El nuevo líder, quien venía de dirigir el Tibet, puso en práctica esta maquinaria como respuesta al llamado del presidente chino Xi Jinping de “no mostrar piedad” en la lucha contra el terrorismo.

La región de Xinjiang ha sido blanco de varios ataques terroristas como el atentado con una maleta bomba instalada durante una visita de Xi Jinping a la capital regional, Urumqi, en abril de 2014, o el ataque orquestado por un grupo de militantes un mes después contra un mercado local que dejó 39 muertos.

La religión como criterio de selección

De estos datos se desprende, según la agencia AP, que el criterio que prima en las detenciones es la religión. No se trata del extremismo religioso, como suelen justificar las autoridades, pues estas personas han sido arrestadas por actividades ordinarias como la oración, la visita a una mezquita o llevar una barba larga.


Estos documentos exponen también que aquellos con familiares detenidos tienen más posibilidades de ser  encerrados, lo que lleva a una discriminación y criminalización de familias completas.  En este mismo sentido el comportamiento de la familia es  más importante que el del propio acusado para una eventual liberación del preso.

La agencia AP intentó entrevistar al Gobierno de la región de Xinjiang pero no obtuvo respuesta. Por su parte el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Geng Shuang, calificó de “absurdas” las informaciones según las cuales el criterio religioso es el que prima en estas detenciones.

La Lista Karakax, otras revelaciones de Le Monde, BBC, CNN y The New York Times

El diario francés Le Monde publicó también parte de estos documentos reservados junto a otros medios internacionales como la BBC, CNN o The New York Times. Según la Lista Karakax, como bautizaron esta fuga de información, las razones citadas con mayor frecuencia para las detenciones se relacionan con el incumplimiento de la política de control de natalidad (tres niños en áreas rurales y dos en áreas urbanas), demostrar un comportamiento religioso y tener “vínculos con en el extranjero “.

Según Le Monde, muchas veces detrás de las detenciones hay actos que no son ilegales como solicitar un pasaporte sin haber viajado después, haber salido del país y luego haber regresado, o haber estado en contacto con personas o parientes que viven en el extranjero.

Las personas nacidas entre los “años 80, 90 o 2000″, es decir, que tienen entre 20 y 40 años son calificados de “no confiables”. Según el rotativo galo “una categoría tan amplia como vaga”. Es suficiente que las autoridades “consideren que la persona en cuestión tenía ‘un pensamiento difícil de comprender’ o una ‘complicada red de relaciones’ para enviarlos a esos campos de detención” que las autoridades chinas llaman eufemísticamente “centros de formación profesional”.

 

Fuente: france24.com