“En media hora desaparecieron 49 408 máquinas de votación, 400 papeletas electrónicas (pantallas táctiles con las caras de los candidatos) y 49 323 lectores de huellas”

Según la información a la que ha tenido acceso el diario ABC, el régimen de Nicolás Maduro está detrás del incendio que se registró la tarde del sábado en un galpón ubicado en Filas de Mariche, estado Miranda, en donde se encontraba almacenado gran parte de los equipos del órgano comicial venezolano.

La intención, al parecer, es reemplazar todas las máquinas por unas nuevas creadas por la dictadura para su perpetuación en el poder.

En la tarde del domingo, durante la declaración a la prensa emitida desde la sede del Consejo Nacional Electoral (CNE) en Caracas, la rectora Tibisay Lucena detalló que el incendio arrasó con gran parte del material que se encontraba en el edificio, lo que se tradujo en la pérdida de máquinas de votación, máquinas captahuellas, memorias de computadores y servidores.

La rectora principal anunció sin reparos que pese a las pérdidas el ente electoral va a estar realizando las labores necesarias para poder llevar a cabo las elecciones pautadas en el país. En este punto y más allá de los millones de dólares que pueden estar sobre la mesa para la compra de nuevas máquinas, «esta misión es un asunto de vida o muerte para Maduro y sus amigos para mantenerse en el poder», se lee en ABC.

En la investigación se detalla que los dos proveedores principales del órgano electoral venezolano son Smartmatic, que se encargaba del software y el hardware de votación, y ExClé, encargado de la identificación biométrica. Mientras Smartmatic era una empresa global que proveía tecnología de votación a más de 20 países, ExClé tiene como único cliente al Estado venezolano.

«El humo de las máquinas incendiándose son una señal inequívoca que ExClé tiene ya la máquina de votación que sí soporta el software hecho a la medida del oficialismo», destaca la nota del diario español.

Actualmente —y luego de jugosos contratos y estrecha amistad con el chavismo desde el 2006— el argentino Guillermo San Agustín, presidente de ExClé, ofrece la tecnología para el pago del petro, la criptomoneda creada por el chavismo, a través del Carnet de la Patria. «Con este último negocio, ExClé rescató a Maduro de sus niveles más bajos de popularidad».

El medio español reseña que tras la debacle electoral de Maduro en las parlamentarias de 2015 —último comicios reconocidos por la comunidad internacional— se hizo evidente que con el sistema automatizado de Smartmatic una victoria electoral sin los votos era imposible. Maduro exigió entonces una plataforma tecnológica para salvar la revolución.

ABC señala que en 2013, tras las elecciones entre Maduro y Henrique Capriles, la primera orden que dio el tirano fue la de implementar un nuevo sistema de votación. Una plataforma que garantizara la supervivencia de la revolución que había heredado, tuviese o no los votos.

Pero no fue hasta 2017 cuando Smartmatic denunció el fraude en los resultados de la Asamblea Nacional Constituyente que se trabajó en un nuevo sistema. En aquel momento, se expropió toda la infraestructura que la multinacional había montado en Venezuela, desde los centros regionales que servían como soporte durante los proyectos electorales hasta los servidores, y se los regaló a ExClé, empresa responsable de la base de datos de huellas dactilares de los venezolanos.

ExClé una pieza fundamental del ajedrez político

Mientras ExClé subía en la lista de preferencias del madurismo, el mayor Carlos Quintero, ingeniero de sistemas, y asignado al CNE en 2004 directamente por Hugo Chávez, también ascendía dentro de la estructura del organismo comicial. ABC reseña que Quintero, conocido por sus supuestos lazos con Jorge Rodríguez y Tareck El Aissami, fue ganando poder por las pausas que debía tomar Tibisay Lucena por su enfermedad. El cáncer de Lucena catapultó a Quintero en el poder.

Al principio, Quintero encarga a ExClé la tarea de modificar el software original de Smartmatic. Se llevaron algunas máquinas a Buenos Aires y desde las oficinas de ExClé, que lidera el hermano de Guillermo San Agustín, Eduardo San Agustín, buscaron una solución técnica a la delicada situación política de Maduro. Probablemente en las elecciones regionales de 2018 utilizaron este software modificado. Sin embargo, no pudieron cambiarlo completamente.

Entre tanto, «Maduro siempre tiene un plan B. Si el hardware y software de ExClé muestran que no podrán obrar el milagro, siempre tendrá la opción de ir a elecciones manuales, donde las Fuerzas Armadas de Vladimir Padrino López, resguardarán el voto de cada venezolano», concluye ABC.

 

Por Delia Pérez

Fuente: panampost.com