Varios países del Sudeste Asiático están descubriendo cada día más casos de personas infectadas de coronavirus, después de algunas semanas durante las que la pandemia parecía estar remitiendo en la región.

Sesenta nuevos casos fueron descubiertos este jueves en Tailandia, lo que eleva el total a 272 personas con coronavirus confirmados, con un fallecido, mientras que Indonesia detectó 82, lo suma 309 casos, de los cuales han fallecido hasta el momento 25.

Los dos países parece estar siguiendo una tendencia generalizada en toda la región, donde se está produciendo una segunda oleada de contagios incluso en lugares donde parecía haberse contenido la pandemia, como Singapur.

El miércoles se detectaron 47 nuevos casos en la ciudad-estado, el mayor número en un solo día, de los cuales 33 fueron importados de otros países, lo que eleva el total a 313, sin que se haya producido ningún fallecimiento hasta ahora.

Entretanto, también el miércoles se detectaron 117 nuevos casos en la vecina Malasia, lo que eleva el total a 790.

Una gran mayoría de esos contagios se relacionan con una multitudinaria congregación religiosa musulmana celebrada en las afueras de Kuala Lumpur entre el 27 de febrero y el 1 de marzo, a la que acudieron miles de personas, entre ellas nacionales de Singapur, Brunéi o Tailandia.

Las aparentes excepciones en la región son Laos y Myanmar, países en los que aún no se ha detectado ningún caso.

Sin embargo, al menos en Myanmar, el número de personas a las que se les ha realizado la prueba es mínimo, con un total de 157 personas investigadas hasta el momento, de una población de más de 53 millones de personas.

Myanmar, que comparte una frontera de más de 2.000 kilómetros con China -epicentro de la epidemia-, decidió el jueves cerrar sus fronteras terrestres, incluida la que comparte con Tailandia, a la entrada de extranjeros, con la excepción de los nacionales de esos países fronterizos.

En este contexto, las autoridades ante el levantamiento paulatino de las severas de medidas de confinamiento, advierten a las poblaciones que se mantengan cautelosas. Y que se queden en casa.

“Hemos llevado adelante poderosas medidas para impedir salir, pero de ahora en mas, nos moveremos hacia una fase de reducir los riesgos de expansión de la infección mientras mantenemos las actividades sociales y económicas”, explicó desde Japón, el gobernador Naomichi Suzuki, de la región de Hokkaido.

China

El gigante asiático tampoco escapa al fenómeno. Se trata de países que habían logrado contener la pandemia con fuertes restricciones sobre la gente, pero que ahora reciben casos importados, que vuelven a contagiar a población, en un peligroso círculo viciosos.

El mes pasado, Wuhan estaba sobrepasada por miles de casos nuevos de coronavirus cada día. Pero en un cambio drástico que subraya cuánto se ha desplazado el epicentro del brote hacia Europa y Estados Unidos, las autoridades chinas dijeron el jueves que la ciudad y la provincia que la rodea no tenían casos nuevos que reportar.

La noticia ofreció un atisbo de esperanza para el resto del mundo en la lucha contra el virus, y quizá una lección sobre las estrictas medidas necesarias para contener su expansión. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había comparado poco antes la lucha contra el brote con una guerra y reclamado competencias de emergencia para dirigir a la industria en la lucha contra la pandemia.

Wuhan fue el primer blanco del brote, con miles de personas enfermas o agonizando en hospitales construidos a toda prisa. Pero las autoridades chinas dijeron el jueves que los 34 casos nuevos identificados el día anterior habían llegado del extranjero.

El virus ha infectado a más de 218.000 personas en todo el mundo y matado a unas 8.800. Naciones Unidas advirtió de que la crisis podría suponer la destrucción de casi 25 millones de empleos en todo el mundo.

Más de 84.000 personas en total se han recuperado del virus, que en la mayoría de los casos provoca sólo síntomas leves o moderados, como fiebre y tos. Sin embargo, pacientes ancianos o con problemas médicos previos pueden sufrir complicaciones más graves como neumonía.

Aunque China sigue siendo el país con más casos, la mayoría de sus pacientes se ha recuperado. China incluso envió material médico a la afectada Francia, devolviendo el favor que hicieron los franceses hace semanas.

En todo el mundo, los gobiernos tomaban medidas cada vez más drásticas para combatir la epidemia y la amenaza de recesión, en algunos casos empleando poderes de emergencia.

“Quédense en casa”

No salir sigue siendo la consigna en todo el mundo a pesar del cambio del epicentro del brote de Asia a Europa.

Las autoridades de salud de Malasia ruegan a la gente que no salga. “Quédense en casa y protéjanse a ustedes y a sus familias. Por favor”.

“Fallar no es una opción. De lo contrario, podríamos enfrentar una tercera ola de este virus, que sería más grande que un tsunami”, advirtió Noor Hisham Abdullah, director general de Salud malayo.

 

Fuente: clarin.com