Un informe dejó sin aliento al primer ministro británico Boris Johnson durante el fin de semana. Fue tras su polémica decisión de que sólo se tomaran medidas para proteger a la porción de la sociedad que más podría sufrir las consecuencias de la pandemia de la gripe china que ya afecta a más de 200 mil personas en todo el mundo y ya mató a 8 mil desde que se conociera el inicio del brote en WuhanChina, a principios de enero. Ese mismo paper, alarmante, recayó en las manos de la fuerza de trabajo de la Casa Blanca.

Elaborado por el Imperial College of London, el documento es devastador en términos de pronósticos en caso de que los gobiernos no tomen cartas en el asunto de inmediato y de forma drástica para combatir al coronavirus COVID-19. El grupo académico -compuesto por 31 profesionales- informó que si los estados y los individuos no hicieran nada y la pandemia permaneciera descontrolada, 510.000 personas morirían en Gran Bretaña y alrededor de 2.2 millones en los Estados Unidos.

Estos números alertaron sobremanera a Johnson y al equipo de Donald Trump por el impacto que tendría en su sistema sanitario, uno que cuenta con la mejor tecnología y con mejores condiciones que países no desarrollados. Si finalmente Gran Bretaña Estados Unidos aplicaran medidas más ambiciosas para mitigar la propagación del virus -frenar, no necesariamente detener la epidemia en los próximos meses- podrían reducir la mortalidad a la mitad, esto es, unas 260,000 personas en el Reino Unido y 1.1 millones. en los Estados UnidosLa cifra continúa siendo dramática.

Los investigadores del Imperial College -uno de los centros que está trabajando a marcha forzada para desarrollar una vacuna contra la COVID-19– consideran que de seguirse ciertas normas estrictas de aislamiento, este confinamiento permitirá al país limitar el número de muertos a “unos miles o decenas de miles” si se respeta estrictamente. El equipo de esta institución académica advirtió que continuar con la estrategia adoptada hasta ahora por el Gobierno de de Johnson de tratar de disminuir la propagación del virus –sin aplicar medidas drásticas que impliquen el aislamiento de la población- podría llevar “al límite” los servicios de atención sanitaria.

En especial, puntualizó, esto afectaría a las unidades de cuidados intensivos, que podrían ver su capacidad sobrepasada en, al menos, ocho veces.

Este equipo de expertos, que asesora al Gobierno en la crisis sanitaria, indicó que incluso con las medidas de “distanciamiento social”, recomendadas por las autoridades, el NHS “se verá saturado”, por lo que aconsejó como la única “estrategia viable” seguir el modelo de “supresión” aplicado en China, donde nació esta gripe, y que implica el aislamiento de toda la sociedad.

En el documento, que analiza específicamente los escenarios en el Reino Unido y los Estados Unidos, concluye que las políticas de mitigación -que combinan el aislamiento domiciliario de casos sospechosos, la cuarentena domiciliaria de quienes viven en el mismo hogar que gente posiblemente infectada y el distanciamiento social de ancianos y personas con un riesgo mayor de contraer enfermedades graves- “podrían reducir la demanda máxima de atención médica en dos tercios y las muertes a la mitad”.

El estudio, que consta de 20 páginas y fue titulado “Impacto de las intervenciones no farmacéuticas (NPI, por sus siglas en inglés) para reducir la mortalidad por COVID19 y la demanda de atención médica”, indica que “son posibles dos estrategias fundamentales: (a) mitigación, que se centra en la desaceleración pero no necesariamente en detener la propagación de la epidemia: reducir la demanda máxima de atención médica al tiempo que protege a las personas con mayor riesgo de enfermedad grave por infección y (b) supresión, que tiene como objetivo revertir el crecimiento epidémico, reduciendo números de casos a niveles bajos y mantener esa situación indefinidamente”.

A) MitigaciónAquí el objetivo es usar NPI (y vacunas o medicamentos, si están disponibles) no para interrumpir la transmisión por completo, sino para reducir el impacto de una epidemia en la salud, similar a la estrategia adoptada por algunas ciudades de los Estados Unidos en 1918, y por el mundo en general en la influenza de 1957, 1968 y 2009. En la pandemia de 2009, por ejemplo, los primeros suministros de vacuna se dirigieron a individuos con afecciones médicas preexistentes que los ponen en riesgo de enfermedad más graves. En este escenario, la inmunidad de la población se acumula a través de la epidemia, lo que lleva a una disminución rápida eventual cayendo a niveles bajos.

B) SupresiónAquí el objetivo es reducir el número de reproducción (el número promedio de casos secundarios que cada caso genera), R, por debajo de 1 y, por lo tanto, reducir el número de casos a niveles bajos o (como para el SARS o el Ébola) eliminar la transmisión de persona a persona. El principal desafío de esto el enfoque es que los NPI (y los medicamentos, si están disponibles) deben mantenerse, al menos de manera intermitente, por un tiempo mientras el virus esté circulando en la población humana, o hasta que esté disponible una vacuna. En el caso de COVID-19, pasarán al menos 12-18 meses antes de que una vacuna esté disponible. Además, no hay garantía de que las vacunas iniciales tengan una alta eficacia.

La alarma que sonó en Londres y Washington

El Imperial College of London advirtió entonces que de no tomarse medidas podría ocurrir una catástrofe sanitaria de consideraciones. “En ausencia (improbable) de medidas de control o cambios espontáneos en el comportamiento individual, nosotros esperamos un pico en la mortalidad (muertes diarias) después de aproximadamente 3 meses. En dichos escenarios, dado un R0 estimado de 2.4, predecimos que el 81% de las poblaciones de Gran Bretaña y los Estados Unidos estarían infectadas en el curso de la epidemia. Los tiempos epidémicos son aproximados dadas las limitaciones de datos de vigilancia en ambos países: se prevé que la epidemia sea más amplia en los Estados Unidos que en Gran Bretaña y el pico se produzca un poco más tarde. Esto se debe a la mayor escala geográfica de los Estados Unidos, lo que resulta en una mayor distinción de epidemias localizadas en todos los estados que las observadas en Gran Bretaña. El pico más alto de mortalidad en Gran Bretaña se debe al tamaño más pequeño del país y a su población de mayor edad en comparación con los Estados Unidos. En total, en una epidemia no mitigada, predeciríamos aproximadamente 510,000 muertes en Gran Bretaña y 2.2 millones en los Estados Unidos, sin tener en cuenta los posibles efectos negativos de los sistemas de salud abrumados por mortalidad”.

Para una epidemia no controlada, predecimos que la capacidad de camas de cuidados intensivos se excedería tan pronto como la segunda semana de abril”, advierte el estudio siempre siguiendo un escenario de falta de acción por parte de los estados.

Uno de los autores del informe, el epidemiólogo Neil Ferguson, miembro del equipo científico que asesora a Johnson, afirmó a la radio BBC haber transmitido también sus conclusiones al gobierno estadounidense. El lunes por la tarde, Washington anunció como Londres nuevas medias estrictas de distanciamiento social en línea con lo aconsejado por el Imperial College, que se basó en nuevos datos procedentes de Italia para modelar qué impacto tendría el virus en ambos países en un entorno social descontrolado.

Los científicos predijeron que 81% de los británicos y estadounidenses se infectaría, con 510.000 muertes en el Reino Unido y 2,2 millones en Estados Unidos, y la epidemía alcanzaría su punto máximo al cabo de tres meses. El principal desafío de esta nueva estrategia es no obstante, según el estudio, mantener las medidas “hasta que haya una vacuna disponible”, lo que podría tardar unos 18 meses.

Las cinco medidas para mitigar el brote

El Imperial College recomienda tomar cinco medidas extremas para evitar que colapse el sistema sanitario y los casos se multipliquen exponencialmente. “En la actual ausencia de vacunas y tratamientos farmacológicos efectivos, existen varias medidas de salud pública que los países pueden tomar para ayudar a frenar la propagación del COVID-19. El equipo se centró en el impacto de cinco de estas medidas, solo y en combinación”. Ellos son:

De acuerdo al grado de penetración de las medidas en la población se llegaría a una mitigación del contagio, aunque esto también dependerá de la sociedad y el momento en que se adoptara las decisiones. “Desenredando la efectividad relativa de diferentes intervenciones según la experiencia de los países para la fecha es un desafío porque muchos han implementado múltiples (o todas) de estas medidas con diferentes grados de éxito Mediante la hospitalización de todos los casos (no solo los que requieren atención hospitalaria), en efecto, China inició una forma de aislamiento de casos, reduciendo la transmisión posterior de casos en el hogar y en otros entornos. Al mismo tiempo, al implementar el distanciamiento social de toda la población, la oportunidad de transmisión en adelante en todos los lugares se redujo rápidamente“.

Al modelar los datos disponibles, el equipo descubrió que, dependiendo de la intensidad de las intervenciones, las combinaciones darían como resultado uno de los dos escenarios. En el primer escenario, muestran que las intervenciones podrían retrasar la propagación de la infección pero no interrumpirían por completo su propagación. Descubrieron que esto reduciría la demanda en el sistema de salud y al mismo tiempo protegería a aquellos con mayor riesgo de enfermedad grave. Se prevé que tales epidemias alcancen su punto máximo durante un período de tres a cuatro meses durante la primavera/verano (hemisferio norte)”, explican los científicos.

Y continúan: “En el segundo escenario, las intervenciones más intensivas podrían interrumpir la transmisión y reducir el número de casos a niveles bajos. Sin embargo, una vez que estas intervenciones se relajen, se prevé que los números de casos aumentarán. Esto da lugar a un menor número de casos, pero el riesgo de una epidemia posterior en los meses de invierno a menos que las intervenciones puedan sostenerse”.

El informe detalla además “que para el primer escenario (desaceleración de la propagación), la política óptima combinaría el aislamiento de casos en el hogar, la cuarentena del hogar y el distanciamiento social de los mayores de 70 años. Esto podría reducir la demanda máxima de atención médica en dos tercios y reducir las muertes a la mitad”.

En el segundo escenario (suprimir el brote), los investigadores muestran que es probable que esto requiera una combinación de distanciamiento social de toda la población, aislamiento de casos en el hogar y cuarentena de los miembros de su familia (y posible cierre de la escuela y la universidad). Los investigadores explican que al monitorear de cerca las tendencias de la enfermedad, es posible que estas medidas se relajen temporalmente a medida que avanzan las cosas, pero deberán reintroducirse rápidamente si aumenta el número de casos. Agregan que la situación en China y Corea del Sur en las próximas semanas ayudará a informar aún más esta estrategia”, asegura el paper que alarmó a Johnson Trump por igual.

El documento que lleva la firma de 31 expertos, indica además que no está claro cuándo es el momento para implementar medidas extremas, aunque siempre es antes de que aparezca lo que podría ser el pico de la transmisión de la enfermedad. “El momento óptimo de las intervenciones difiere entre las estrategias de supresión y mitigación, y también depende de la definición de óptimo. Sin embargo, para la mitigación, la mayoría del efecto de dicha estrategia se puede lograr mediante la focalización de las intervenciones en una ventana de tres meses alrededor del pico de la epidemia. Para la represión, la acción temprana es importante, y las intervenciones deben implementarse mucho antes de que se sobrepase la capacidad de atención médica. Dado que la vigilancia más sistemática ocurre en el contexto hospitalario, el retraso típico desde la infección hasta la hospitalización significa que hay un retraso de 2 a 3 semanas entre las intervenciones que se introducen y el impacto que se observa en los números de casos hospitalizados, dependiendo de si todos los ingresos hospitalarios son probado o solo aquellos que ingresan a las unidades de cuidados críticos. En el contexto de Gran Bretaña, esto significa actuar antes de que las admisiones de COVID-19 a las UCI (cuidados intensivos) excedan los 200 por semana”.

El profesor Steven Riley, quien formó parte de la investigación, señaló su preocupación y dijo que había que adoptar “intervenciones más tradicionales” para intentar frenarlo de algún modo. “Tenemos que aceptar que el COVID-19 es una infección grave y actualmente puede propagarse en países como los Estados Unidos y el Reino Unido. En este informe, mostramos que se requieren las intervenciones tradicionales más estrictas a corto plazo para detener su propagación. Una vez que están en su lugar, se convierte en una prioridad común para todos nosotros encontrar las mejores formas posibles de mejorar esas intervenciones“.

Quizás nuestra conclusión más importante es que es poco probable que la mitigación sea posible sin que se superen muchas veces los límites de capacidad de emergencia de los sistemas de salud del Reino Unido y los Estados Unidos. En la estrategia de mitigación más efectiva examinada, que conduce a una epidemia única y relativamente corta (aislamiento de casos, cuarentena doméstica y distanciamiento social de los ancianos), los aumentos de casos para las camas de salas generales y de la UCI se excederían en al menos 8 veces bajo el escenario más optimista para los requisitos de cuidados críticos que examinamos. Además, incluso si todos los pacientes pudieran ser tratados, predecimos que todavía habría del orden de 250,000 muertes en Gran Bretaña, y 1.1 a 1.2 millones en los Estados Unidos”, proyecta de todos modos el trabajo científico.

Y finaliza: “Concluimos que la supresión epidémica es la única estrategia viable en este momento. Los efectos sociales y económicos de las medidas necesarias para lograr este objetivo político serán profundos. Muchos países ya han adoptado tales medidas, pero incluso aquellos países en una etapa anterior de su epidemia (como el Reino Unido) deberán hacerlo de manera inminente. Nuestro análisis informa la evaluación tanto de la naturaleza de las medidas requeridas para suprimir COVID-19 como de la duración probable de que estas medidas deban implementarse. Los resultados en este documento han informado la formulación de políticas en el Reino Unido y otros países en las últimas semanas. Sin embargo, enfatizamos que no es del todo seguro que la supresión tenga éxito a largo plazo; no se ha intentado previamente ninguna intervención de salud pública con efectos tan perjudiciales para la sociedad”.

 

Resumen del Reporte 1

Muchos aspectos del nuevo brote de coronavirus COVID-19 (anteriormente denominado 2019-nCoV) en Wuhan son altamente inciertos. Sin embargo, la detección de tres casos por fuera de China (dos en Tailandia, uno en Japón) es preocupante. Nosotros calculamos, con base en datos de vuelos y poblacionales es que hay solo un chance de 1 en 574 de que una persona infectada en Wuhan viaje internacionalmente antes de buscar cuidado médico.  Esto implica que debe haber cerca de 1700 (3 x 574) casos en Wuhan hasta la fecha. Hay muchas incógnitas, lo cual significa que el rango de incertidumbre alrededor de estos estimativos va desde 190 hasta más de 4000. Pero, la magnitud de estos números sugiere que una substancial transmisión de humano a humano no puede ser descartada. Se recomienda un incremento en la vigilancia, intercambio rápido de información y un fortalecimiento de los planes de preparación.

 

Resumen del Reporte 2

El 16 de enero publicamos estimativos de la magnitud actual del brote de COVID-19 (anteriormente denominado 2019-nCoV) en China con base en un análisis del número de casos detectados fuera de China continental. Desde entonces, el número de casos acumulados confirmados y reportados por las autoridades chinas ha incrementado 10 veces y ahora alcanzan 440 hasta el 22 de enero. El número de casos detectado fuera de China con fecha de inicio de síntomas hasta el 18 de enero ha incrementado a 7 en el mismo periodo. Aquí, nosotros reportamos los estimativos de la magnitud de la epidemia en Wuhan, con base en un análisis de vuelos y datos poblacionales de la ciudad. Nuestro estimado del número de casos en Wuhan con fecha de inicio de síntomas hasta el 18 de enero es ahora 4000. El rango de incertidumbre es de 1000 a 9700 reflejando así las incógnitas persistentes derivadas de estas estimaciones. Nuestra estimación central es 4000 lo cual es más del doble de las estimaciones del reporte anterior, como resultado del incremento en el número de casos detectados fuera de China continental de 3 a 7. Nuestros estimativos no deben ser interpretados simplemente como una duplicación del tamaño del brote en el periodo del 12 al 18 de enero. Los retrasos en la confirmación y reporte de casos exportados y la información incompleta acerca de las fechas de inicio de síntomas junto con el aún pequeño número de casos exportados hace que nosotros no podamos estimar la tasa de crecimiento del brote en este momento.

Nuestros análisis sugieren que el brote COVID-19 ha causado un mayor número de casos de infección respiratoria moderada o grave en Wuhan que lo que actualmente se ha detectado. Sin embargo, el reciente rápido incremento en el número de casos reportados confirmados en China sugiere que la detección de casos y el reporte han mejorado sustancialmente en los días recientes. Con un mayor refinamiento y expansión de la vigilancia (por ejemplo, hacia proveedores de cuidado primario) se espera que las diferencias entre nuestros estimativos y el número oficial de casos se minimicen aún más. Dado el incremento de la evidencia de transmisión humano-humano, mejorar la detección rápida será esencial si se tiene el objetivo de controlar el brote.

 

Resumen del Reporte 3

La transmisión del nuevo coronavirus COVID-19 (anteriormente denominado 2019-nCoV) humano-humano y auto sostenida es la única explicación plausible de la escala del brote en Wuhan. Nosotros estimamos que, en promedio, cada caso infectó 2.6 personas (incertidumbre 1.5 – 3.5) hasta el 18 de enero 2020, con base en un análisis combinando nuestras estimaciones previas del tamaño del brote y modelamiento computacional de trayectorias epidémicas potenciales. Esto implica que las medidas de control necesitan bloquear por encima de 60% de la transmisión para que sean efectivas en controlar el brote. Es probable, basados en la experiencia previa con SARS-CoV y MERS-CoV, que el número de casos secundarios causados por un caso de COVID-19 sea altamente variable – con múltiples casos no causando transmisión y unos pocos causando mucha. Que la transmisión continúe a la misma velocidad actualmente depende de la efectividad de las medidas de control actuales implementadas en China y del grado en que las poblaciones de las áreas afectadas hayan adoptado comportamientos de reducción de riesgos. En ausencia de medicamentos antivirales o vacunas, el control se basa en la detección rápida y el aislamiento de casos sintomáticos. No está claro en este momento si este brote puede ser contenido dentro de China; incertidumbres incluyen el espectro de gravedad de la enfermedad causada por este virus y si los casos con síntomas relativamente leves pueden transmitir el virus de manera eficiente. La identificación y diagnóstico de casos potenciales deben ser tan extensa como lo permita la capacidad de pruebas de diagnóstico y atención médica – incluida la identificación, prueba y aislamiento de casos sospechosos con enfermedad leve a moderada (por ejemplo, enfermedad similar a la influenza), cuando sea logísticamente factible.

 

Resumen del reporte 4

Presentamos las estimaciones de letalidad entre casos sintomáticos, CFR por su nombre en inglés (Case Fatality Ratio), para tres estratos de infecciones por COVID-19 (anteriormente denominado 2019-nCoV). Para casos detectados en Hubei, China, estimamos que CFR está en 18% (intervalo bayesiano de credibilidad del 95%: 11-81%). Para casos detectados en viajeros fuera de China continental, obtenemos estimación central de CFR entre 1.2-5.6% dependiendo de los métodos estadísticos usados, con una incertidumbre sustancial alrededor de estos valores centrales.  Utilizando estimaciones de la prevalencia de infección subyacente en Wuhan a fines de enero, derivadas de las pruebas de pasajeros en vuelos de repatriación a Japón y Alemania, ajustamos las estimaciones de CFR a partir de la epidemia temprana en la provincia de Hubei, o a partir de casos reportados fuera de China continental, para obtener estimaciones del CFR general en todas las infecciones (asintomáticas o sintomáticas) de aproximadamente el 1% (intervalo bayesiano de credibilidad del 95%: 0.5%-4%). Es importante notar que las diferencias de estos estimativos no reflejan diferencias subyacentes en la severidad de la enfermedad entre países. Los CFRs observados en individuos y países variarán dependiendo de la sensibilidad de los diferentes sistemas de vigilancia para detectar los diferentes niveles de severidad y del tipo de cuidado clínico ofrecido a los casos gravemente enfermos. Todos los estimativos de CFR deberían verse con cautela en este momento dado que la sensibilidad de la vigilancia tanto de casos como de muertes en China continental aun no está clara. Además, todas las estimaciones se basan en datos limitados sobre los intervalos de tiempo típicos desde el inicio de los síntomas hasta la muerte o la recuperación, lo que influye en las estimaciones de CFR.

 

Resumen del Reporte 5

La diversidad genética del SARS-CoV-2 (anteriormente 2019-nCoV), el virus que causa COVID-19, proporciona información sobre los orígenes de la epidemia y la tasa de crecimiento de la epidemia. Al analizar 53 secuencias del genoma completo del SARS-CoV-2 recolectadas hasta el 3 de febrero de 2020, encontramos una asociación fuerte entre el momento de la recolección de la muestra y la acumulación de diversidad genética. Los métodos filogenéticos bayesianos y de máxima probabilidad indican que el virus se introdujo en la población humana a principios de diciembre y tiene un tiempo de duplicación epidémico de aproximadamente siete días. El modelado filo-dinámico proporciona una estimación del tamaño de la epidemia a lo largo del tiempo. Las estimaciones precisas del tamaño de la epidemia no son posibles con los datos genéticos actuales, pero nuestros análisis indican evidencia de heterogeneidad sustancial en el número de infecciones secundarias causadas por cada caso, como lo indica un alto nivel de sobre-dispersión en el número reproductivo, R. Un mayor número de secuencias sistemáticamente muestreadas, particularmente de más lugares en China, permitirá que las estimaciones filogenéticas del tamaño de la epidemia y la tasa de crecimiento se refinen sustancialmente.

 

Resumen del Reporte 6

Desde el comienzo de la epidemia de COVID-19 a finales del 2019 hasta ahora hay 29 regiones y países afectados con más de 1000 casos confirmados fuera de China continental. En informes anteriores estimamos el tamaño probable de la epidemia en la ciudad de Wuhan en función de los volúmenes de tráfico aéreo y el número de casos detectados internacionalmente. Aquí analizamos los casos de COVID-19 exportados desde China continental a diferentes regiones y países, comparando las tasas específicas de casos detectados y confirmados por país y por volumen de vuelos para estimar la sensibilidad relativa de la vigilancia en los diferentes países. Aunque las restricciones de viaje desde la ciudad de Wuhan y otras ciudades de China pueden haber reducido el número absoluto de viajeros desde y hacia China, estimamos que aproximadamente dos tercios de los casos de COVID-19 exportados desde China continental han pasado sin ser detectados en todo el mundo, lo que podría dar lugar a múltiples cadenas de transmisión de persona a persona aún no detectadas fuera de China continental.

 

Resumen del Reporte 7

Desde finales de enero de 2020, en respuesta a la creciente epidemia de COVID-19, 55 países han repatriado a más de 8000 ciudadanos de la ciudad de Wuhan, China. Además de las medidas de cuarentena para los ciudadanos que regresan, muchos países implementaron pruebas de PCR para detectar infecciones independientemente de los síntomas. Por lo tanto, estos vuelos dan estimaciones de la prevalencia de infección en Wuhan a lo largo del tiempo. Entre el 30 de enero y el 1 de febrero (cerca del pico de la epidemia en Wuhan), la prevalencia de infección fue del 0,87% (IC del 95%: 0,32% – 1,89%). A medida que los países comienzan a repatriar a los ciudadanos de Irán y el norte de Italia, la información de los ciudadanos repatriados podría ayudar a informar el nivel de respuesta necesario para ayudar a controlar los brotes que se desarrollan en las áreas recientemente afectadas.

 

Resumen del Reporte 8

La epidemia de COVID-19 fue declarada emergencia de salud pública de interés internacional (PHEIC) por la OMS el 30 de enero de 2020 [1]. Hasta el 8 de marzo de 2020, se habían notificado más de 107,000 casos. Aquí, utilizamos estudios publicados y preimpresos de características clínicas de casos en China continental, así como estudios de casos de individuos de Hong Kong, Japón, Singapur y Corea del Sur para examinar la aparición proporcional de síntomas y la progresión de los síntomas a lo largo del tiempo.

Encontramos que en China continental, donde se informan síntomas específicos o presentación de enfermedades, la neumonía es la más frecuentemente mencionada, ver figura 1. Encontramos un espectro de gravedad más variado en casos fuera de China continental. En Hong Kong, Japón, Singapur y Corea del Sur, la fiebre fue el síntoma más frecuente. En este último grupo, la presentación con neumonía no se informa con tanta frecuencia, aunque es más común en personas mayores de 60 años. El tiempo promedio desde el inicio informado de los primeros síntomas hasta la aparición de síntomas específicos o la presentación de la enfermedad, como la neumonía o el uso de ventilación mecánica, varió sustancialmente. El tiempo promedio de presentación con neumonía es de 5.88 días, y puede estar relacionado con las pruebas en la hospitalización; a menudo se informa fiebre al inicio (donde el tiempo promedio para desarrollar fiebre es de 0.77 días).

 

Resumen del Reporte 9

El impacto global de COVID-19 ha sido profundo, y la amenaza para la salud pública que representa es la más grave en un virus respiratorio desde la pandemia de influenza H1N1 de 1918. Aquí presentamos los resultados del modelado epidemiológico que ha informado la formulación de políticas en el Reino Unido y otros países en las últimas semanas. En ausencia de una vacuna COVID-19, evaluamos el papel potencial de una serie de medidas de salud pública, llamadas intervenciones no farmacéuticas (NPI), destinadas a reducir las tasas de contacto en la población y, por lo tanto, reducir la transmisión del virus. En los resultados presentados aquí, aplicamos un modelo de microsimulación previamente publicado a dos países: el Reino Unido (específicamente Gran Bretaña) y los Estados Unidos. Llegamos a la conclusión de que la efectividad de cualquier intervención aislada puede ser limitada, lo que requiere que se combinen múltiples intervenciones para tener un impacto sustancial en la transmisión.

Son posibles dos estrategias fundamentales: (a) mitigación, que se enfoca en desacelerar, pero no necesariamente detener, la propagación de la epidemia, reduciendo la demanda máxima de atención médica y protegiendo a las personas con mayor riesgo de enfermedad grave de la infección, y (b) supresión, que tiene como objetivo revertir el crecimiento de la epidemia , reduciendo el número de casos a niveles bajos y manteniendo esa situación indefinidamente. Cada política tiene grandes desafíos. Encontramos que las políticas de mitigación óptimas (que combinan el aislamiento domiciliario de casos sospechosos, la cuarentena domiciliaria de quienes viven en el mismo hogar que los casos sospechosos y el distanciamiento social de los ancianos y otras personas con mayor riesgo de enfermedad grave) podrían reducir la demanda máxima de atención médica en 2 / 3 y muertes a la mitad. Sin embargo, la epidemia mitigada resultante probablemente resultaría en cientos de miles de muertes y sistemas de salud (especialmente las unidades de cuidados intensivos) que se vean abrumados muchas veces. Para los países capaces de lograrlo, esto deja la supresión como la opción de política preferida.

Mostramos que en el contexto del Reino Unido y los Estados Unidos, la supresión requerirá mínimamente una combinación de distanciamiento social de toda la población, aislamiento de casos en el hogar y cuarentena en el hogar de sus familiares. Es posible que esto deba complementarse con el cierre de escuelas y universidades, aunque debe reconocerse que dichos cierres pueden tener impactos negativos en los sistemas de salud debido al aumento del absentismo. El principal desafío de la supresión es que este tipo de paquete de intervención intensiva, o algo equivalente eficaz para reducir la transmisión, deberá mantenerse hasta que esté disponible una vacuna (potencialmente 18 meses o más), dado que predecimos que la transmisión se recuperará rápidamente si Las intervenciones son relajadas. Mostramos que el distanciamiento social intermitente, desencadenado por las tendencias en la vigilancia de la enfermedad, puede permitir que las intervenciones se relajen temporalmente en ventanas de tiempo relativamente cortas, pero las medidas deberán reintroducirse si los números de casos rebotan o no. Por último, si bien la experiencia en China y ahora en Corea del Sur muestra que la supresión es posible a corto plazo, queda por ver si es posible a largo plazo y si los costos sociales y económicos de las intervenciones adoptadas hasta ahora pueden reducirse.

 

Fuentes: infobae.com / Imperical College of London