Milicias leales al Gobierno de Unidad Nacional de Libia (GNA), con sede el Trípoli y el reconocido por Naciones Unidas, anunciaron este lunes (13.04.2020) que recuperaron dos ciudades estratégicas que estaban en manos del poderoso mariscal Jalifa Haftar, quien en todo caso controla buena parte del territorio de este país, considerado un Estado fallido tras el derrocamiento de Muammar al Gaddafi.

“Nuestras fuerzas recuperaron el control de Sorman y Sabratha (a 60 y 20 km al oeste de Trípoli, respectivamente) y persiguen a las milicias terroristas que huyen”, indicó el portavoz Mohamad Gnounou en un breve comunicado. En su página de Facebook, las fuerzas del GNA publicaron fotos de su botín de guerra: una decena de blindados, lanzacohetes Grad, carros y vehículos armados.

Una fuente de seguridad informó a la agencia EFE que durante los combates, que enfrentaron a las tropas del GNA con las Brigadas de Entrada Salafistas, aliadas del mariscal Haftar, murieron al menos tres milicianos enemigos. “Nuestras fuerzas tomaron el control del cuartel general de Investigación Criminal. La retirada fue clara. Abandonaron el cuartel general del 128º Batallón y (nuestras fuerzas) incautaron varios vehículos blindados”, añadió.

Bloqueo inhumano

El jefe del GNA, Fayez al Sarraj, confirmó también en un comunicado la toma de las dos ciudades, y se felicitó del “fracaso” la víspera de una ofensiva del mariscal Haftar contra Abu Grein, ciudad estratégica situada entre Sirte y Misrata, al este de Trípoli. Según el comandante del GNA en el lugar, Mohamad al Gammoudi, Sorman y Sabratha fueron recuperadas “después de seis horas de combates con una cobertura aérea”.

Las fuerzas del mariscal Haftar no habían reaccionado hasta ahora a la pérdida de las dos ciudades, que supone un nuevo revés en su ofensiva después de perder el pasado verano Garian, que era su base de retaguardia en el oeste libio. En tanto, Trípoli atraviesa desde este fin de semana por la fase más severa e inhumana del asedio a la que le someten las unidades de Haftar, privada de agua, gas y electricidad, con combates diarios y el riesgo de contagio de COVID-19.

El controvertido oficial, que cuenta con el apoyo de Rusia, Arabia Saudita, Jordania, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, lanzó su ofensiva el 4 de abril, justo cuando el secretario general de la ONU, Antonio Gutierres, se encontraba de visita oficial en Trípoli para tratar de revitalizar el exangüe proceso de paz.

 

Fuente: dw.com