Coronavirus: Italia y España registraron el menor número de muertes en un mes

Europa parece comenzar a vislumbrar una luz de esperanza dado que este domingo varios países registraron las cifras de muertos más bajas en muchas semanas. Especialmente, Italia y España, que fueron los territorios del continente más afectados por la pandemia del coronavirus.

Italia informó que, en las últimas 24 horas, 260 personas murieron por coronavirus, el número más bajo desde el 14 de marzo. Si bien la cantidad de personas infectadas tuvo un ligero aumento por primera vez en la semana, con 256 enfermos hasta alcanzar los 106.103 positivos actuales, el país consolidó la tendencia a la baja en la cantidad de internados y en terapia intensiva que sostiene hace días.

En la misma línea, España contabilizó 288 víctimas fatales, y significó el menor aumento desde el pasado 20 de marzo. En tanto, la cifra de nuevos casos confirmados fue de 1729, que asciende el total a 207.634; y los curados fueron 3024, por lo que ya han superado la enfermedad 98.732 ciudadanos españoles.

Estos datos positivos dan pie a las autoridades de los países a comenzar a delinear sus planes y poner en marcha una salida gradual del confinamiento.

Por ejemplo, en España este domingo se puso en funcionamiento el permiso que habilita la salida de los niños a la calle. Un paseo controlado, con la supervisión de un adulto, extendida hasta los 14 años de edad, por una hora al día y a una distancia máxima de 1 kilómetro del hogar.

Esa flexibilización para los más chicos anticipa otra medida que llegará prácticamente una semana después y que el presidente español, Pedro Sánchez, anunció en conferencia de prensa: los adultos podrán salir a pasear o hacer deporte, si la evolución de la pandemia de Covid-19 continúa su tendencia a la baja, el próximo 2 de mayo. Será una salida individual o junto a las personas con las que se convive y de la que todavía faltan por concretar el resto de detalles.

En tanto en Italia, el primer ministro Giuseppe Conte anunció que flexibilizará la cuarentena a partir del 4 de mayo, aunque “sin plena libertad de movimientos”. Dentro de las actividades contempladas se incluyen: realizar deporte, manteniendo la distancia social de al menos un metro para evitar contagios; celebrar funerales con un grupo reducido de familiares, de hasta 15 personas, siempre cuando lleven barbijos y respeten la distancia social; y la apertura de restaurantes solo para comprar comida para llevar.

Los datos alentadores también se replican en otros países del continente, como Francia y Reino Unido, que muestran una tendencia a la baja en la curva, con 369 y 413 fallecidos respectivamente, en las últimas 24 horas. Las cifras más bajas de lo que va del mes de abril.

 

La “diplomacia de las mascarillas” de China: dos objetivos ocultos y la capacidad de quedar a un click de controlarlo todo

(Por Lureano Pérez Izquierdo)

China experimenta una nueva forma de acercamiento con el resto de los países. Sobre todo con aquellos que no tienen recursos para enfrentar la pandemia por coronavirus. Lanzó la “diplomacia de la mascarilla o del barbijo”. Es simple, económica y eficiente para sus planes. Por un lado, le permite limpiar su imagen luego de haber ocultado el alcance del brote de la neumonía atípica que se desarrollaba en Wuhan mucho antes de lo que informó a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por otro, comprometer a la nación beneficiada para futuros planes.

Esa política exterior podría permitirle a Beijing en un futuro quedarse con explotaciones clave en diferentes puntos del planeta, sobre todo en aquellos donde la transparencia es un bien escaso administrado por unos pocos. América Latina y África encabezan la lista de debilidades.

Europa, más robusta y con instituciones plenas, ya advirtió sobre las intenciones ocultas de Xi Jinping de explorar en áreas de extrema sensibilidad. Fue la vicepresidente de la Comisión EuropeaMargrethe Vestager, quien cree que los países del continente deberán invertir en sus empresas para evitar el desembarco chino. “Las personas son más que bienvenidas a hacer negocios, pero no a hacerlo con medios competitivos injustos“, dijo la danesa hace unos días. Hablaba de China.

Hasta hace poco, el continente veía al gigante oriental como un país por el cual no preocuparse y con el que podrían hacerse acuerdos de todo tipo. Tentada por su monumental mercado, la invitó a invertir. En lugar de ello, los empresarios estatales chinos llegaron y comenzaron a adquirir empresas y a copiar sus negocios. Los holandeses, los griegos y los belgas saben de qué se trata la particular movida. “Lo civil y lo militar siempre está conectado por completo”, explica preocupado un empresario que ve cómo la ola inversionista china se expanderá en los próximos meses. Es que, dice, todo desembarco corporativo en un país trae consigo una planificación que va mucho más allá del mero lucro.

Hasta hace pocos meses, antes de la pandemia que ya se cobró la vida de 200 mil personas en todo el planeta, la entrada a los estados pobres era mediante créditos directos. Esos voluminosos préstamos fueron siempre negociados entre Beijing y el país ahogado financieramente. Las tasas suelen ser altísimas, pero el dinero fresco permite salir de algún apuro de caja. También habrá algo que pocos leerán: la letra chica.

En caso de incumplimiento o default, esas cláusulas ocultas -lo sabe bien Venezuela– le facilitará a China adueñarse de sectores estratégicos. En tierra caribeña fueron pozos petroleros. Pero, cada país tiene algo tentador para ofrecer: puertos, gasíferas, centrales nucleares, hidroeléctricas, hidrovías, ferrocarriles, crudo, minería.

El régimen sabe que en los países desarrollados con democracias sólidas le será difícil desembarcar nuevamente hasta que no modifique varios de sus genes. La confianza que supo ganarse en los últimos 20 años fue dilapidada en pocos meses al conocerse cómo mintió al resto del mundo en algo tan básico como la salud.

Cuatro años atrás, en Bélgica, la Corporación Estatal de Red Eléctrica de China quiso quedarse con una compañía del mismo rubro, llamada Eandis. La operación estuvo a punto de concretarse. Sin embargo, una carta misteriosa llegó a las oficinas de varios ministros belgas. En ella advertían sobre las consecuencias de una transacción exitosa. Alertaban al gobierno de Bruselas acerca del peligro de quedar sin suministro ante una disputa bilateral con Jinping en un futuro. La nación quedaría a tan sólo un click de permanecer a oscuras. Ese click podía hacerse desde un ordenador en Beijing. La misiva, se supo luego, había sido redactada por el Servicio de Inteligencia Belga. La venta nunca se concretó.

China irrumpe en todos lados de manera agresiva. Las empresas que compran en otros países tienen comisarios que supervisan cada paso que dan los trabajadores locales. Los tienen al lado todo el tiempo, observando y anotando todos los procesos. Luego copian las tareas y las llevan a su país”, relató a Infobae un importante hombre de negocios europeo cuya firma quiso ser comprada en varias oportunidades a precios dos veces superiores al de mercado. Prefiere el anonimato: tiene intereses en otras partes del mundo donde los gobiernos son más permeables a los llamados desde Beijing.

Pero no sólo a los inversionistas complican. Dependiendo la robustez institucional del país, los sindicatos cumplen más o menos con sus obligaciones. Los ejecutivos chinos se exasperan cuando son llamados a respetar las normas básicas de seguridad para los trabajadores. Se sienten más cómodos con la precarización laboral que sería la envidia de cualquier “capitalista salvaje”.

Tampoco respetan estándares medioambientales. En Brasil, por ejemplo, las operaciones en Puerto de Açu, a 300 kilómetros al norte de Rio de Janeiro, fueron calamitosas en el sector del dragado. Allí trabajaban bajo la supervisión de Anglo American que decidió echarlos tras la deficiencia en el servicio. Pero la decisión debió ser revisada. Se cree que Dilma Rousseff, quien era entonces presidenta, recibió un llamado desde la embajada china en Brasilia. No está claro qué fue lo que le dijeron, pero funcionó. La representante del Partido de los Trabajadores no reparó en el daño y presionó a la compañía inglesa para que recontrate a sus huéspedes pese al default ecológico provocado en la costa. Temía que China no le compre más acero ni alimento.

Todas las obras y las inversiones que promueven tienen un objetivo geopolítico”, aclara un empresario holandés preocupado por lo que pueda suceder a partir de la crisis que causó el COVID-19 y la vulnerabilidad de los países con economías raquíticas. También insiste con la idea de quedar a merced de la presión del régimen: en la actualidad, todas las operaciones pueden definirse desde una oficina en Beijing, desde la desconexión eléctrica, pasando por la interrupción del suministro de agua, por el cierre de un puerto, un black out informático o el apagado de algo tan sencillo y clave como el balizamiento digital de un río. En cada una de estas áreas podrían fijar tarifas a su antojo, ya que cada actividad está vinculada con otro sector de vital importancia para el país anfitrión. La queja de una administración tendría como respuesta un nuevo llamado. Y a volver a empezar.

En países de América Latina, la “diplomacia de la mascarilla” o barbijo ya comenzó. Presentan generosos envíos de insumos -defectuosos en muchos casos- para poder después desembarcar con otras intenciones. En algunos intercambios ya se deslizó la posibilidad de tener facilidades en licitaciones futuras. ¿Una condición a cambio de la ayuda sanitaria? Habrá que esperar a que sucedan esas adjudicaciones para recordar esta “política de la generosidad“, como la definió Josep Borrell, jefe del Servicio Europeo de Acción Exterior.

Pero además de esos elementos para combatir al coronavirus, el régimen tiene a tiro otros planes mucho más tentadores. En la región latina, China extiende sus brazos desde hace algo más de una década. Siempre con la misma táctica: préstamos blandos y dinero fresco. Y lo hace con una única estrategia en mente que es la de intentar apropiarse de los tentadores e infinitos recursos naturales. Venezuela, Bolivia, Perú, Ecuador y Argentina, por ejemplo, fueron algunos de los países donde hicieron pie a fuerza de yuanes convertibles. Desde 2005 alrededor de 141 mil millones de dólares descendieron como maná. Las hipotecas eran transferidas desde el Banco de Desarrollo Chino y el Banco de Exportaciones e Importaciones de China. El visto bueno era dado por el Partido Comunista Chino (PCC).

La dictadura conducida por Nicolás Maduro, por ejemplo, es un gran socio y deudor. De acuerdo con la Base de Datos Financiera de China y América Latina, los créditos que desembarcaron en Caracas en los últimos diez años alcanzaron unos 62 mil millones de dólares. Hasta el momento, aún tiene que pagar más de un tercio de esa suma. Lo hace con barriles de petróleo a precio de usura para el golpeado pueblo venezolano. Los préstamos no son controlados por ningún organismo ni regidos por el derecho internacional. Quien lo suscribe queda en manos de la voluntad del PCC. Y por lo general son muy difíciles de cumplir.

Desde hace semanas, se coordinó un puente aéreo entre la capital caribeña y Beijing. Los insumos y la “diplomacia de la mascarilla” parecen aterrizar allí también. Máscaras y kits de COVID-19 por petróleo y oro, un negocio impar. La ecuación se repite en la mayoría de las naciones que acuerdan en la desesperación.

En ese contexto, China quedaría en excelente posición para quedarse con el tendido de la red 5G en regiones que se muestran ansiosas con su ayuda. Huawei, que depende de su diplomacia más que nunca tras un primer cuatrimestre con malos resultados, será alfil en América Latina y ÁfricaEuropa y Oceanía ya encendieron las alarmas sobre su participación en la nueva tecnología. Sus instituciones son más transparentes. Su respeto por los derechos humanos, también. Pero sobre todo, no quieren quedar a un click de Beijing.

 

Europa registra la menor cifra de muertes y prepara desconfinamiento

Europa vislumbraba una luz de esperanza este domingo cuando en varios países se registraron las cifras de muertos más bajas en muchas semanas por la pandemia viral, que ya provocó 200.000 decesos y tres millones de contagios en el mundo.

Pareciendo presentir estos datos positivos, varios países empezaron a suavizar las medidas de confinamiento a las que está sometida la mitad de la población mundial, como España, que desde este domingo permite a los niños –encerrados en casa desde hace seis semanas– salir a pasear y jugar en la calle.

En las últimas 24 horas, Francia registró 242 nuevos fallecidos, llevando el balance a más de 22.800; Italia, 260 muertos (más de 26.400), el Reino Unido, 413 fallecidos (más de 20.700) y España, 288, con lo que el balance roza los 23.200.

La tendencia a la baja desde hace varios días, llevó a varios gobiernos a planear medidas de desconfinamiento gradual, pero advirtiendo a los ciudadanos que no se debe bajar la guardia.

“Los niños se levantaron pronto preguntando cuándo íbamos a bajar a la calle”, contó Miguel López, padre de dos niños de seis y tres años de Madrid.

Los más pequeños tienen que estar acompañados por un adulto, no pueden jugar con los vecinos, ni alejarse más de un kilómetro del domicilio, todo ello como máximo una hora. Y los parques siguen cerrados.

“Dos metros de distancia [entre niños y terceros] en el centro de Madrid es imposible. Hemos salido temprano para no encontrar a otros niños”, explicó una bibliotecaria que no quiso dar su nombre, madre de un niño de cinco años y una niña de ocho, que vive en un piso sin terraza en el barrio de La Latina.

– Dudas sobre la inmunidad –

El desconfinamiento es un rompecabezas para las autoridades, a la espera de hallar una vacuna o un remedio que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es lo único que permitirá contener la pandemia.

España prolongó la cuarentena hasta el 9 de mayo. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, presentará el martes un plan para suavizar las medidas a partir de mediados de mayo, pero, si siguen disminuyendo los contagios, a partir del día 2 se permitirá a los adultos pasear o hacer hacer ejercicio, al igual que ocurre en otros países europeos.

En Francia, su homólogo Edouard Philippe desvelará el mismo día su “estrategia nacional del plan de desconfinamiento”, que debe comenzar el 11 de mayo, con la polémica reapertura de las escuelas principalmente.

En Londres, el primer ministro Boris Johnson, quien estuvo hospitalizado a causa del virus, retomará sus actividades el lunes. Los británicos esperan el anuncio de sus planes para relanzar la economía y salir del confinamiento.

Argentina, por su parte, que ha registrado 185 muertos por la epidemia, anunció el sábado una flexibilización de la cuarentena para las ciudades con menos de 500.000 habitantes y la posibilidad de salir una hora diaria para todas las personas.

Y en Ecuador, segundo país más afectado por detrás de Brasil en Latinoamérica, con 22.719 casos y 576 muertos, el presidente Lenín Moreno alertó el sábado que la emergencia sanitaria “no ha terminado”.

De cara a un desconfinamiento, algunos países emprenden campañas de pruebas serológicas, como Italia, que el 4 de mayo comenzará a realizar test a 150.000 personas para intentar saber más sobre la pandemia.

Sin embargo, la OMS recordó que “no hay ninguna prueba en este momento de que las personas que se curaron de la COVID-19 y que tienen anticuerpos estén inmunizadas frente a una segunda infección”. Y advierte sobre la amenaza de una segunda ola mortal de la pandemia.

En Canadá, el primer ministro Justin Trudeau pidió “prudencia” y aseguró que no cuenta con una hipotética inmunidad colectiva.

– Cadáveres en los baños –

Estados Unidos continúa siendo el primer país del mundo en número de fallecidos por el virus, con más de 53.000.

En Nueva York, la ciudad más golpeada en el mundo con más de 15.000 muertos, el importante sector bancario baraja alargar indefinidamente el teletrabajo y escalonar las horas de llegada a la oficina.

En la capital económica estadounidense, los camiones refrigerados utilizados como morgues temporales trajo terribles recuerdos a Maggie Dubris. “Me acuerdo de la morgue levantada en el World Trade Center” tras el 11 de septiembre de 2001. “Con el mismo sentimiento que algo terrible, con muchos muertos, había ocurrido”, cuenta.

En la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, la que más sufre la pandemia en América Latina, otra escena de horror persigue por las noches a un sanitario: “los baños con cadáveres” hacinados ahí a falta de espacio en el hospital donde trabaja.

En este contexto, los dirigentes mundiales tienen dificultades para encontrar una respuesta colectiva a la peor crisis sanitaria y económica desde la Segunda Guerra Mundial.

Al igual que el Consejo de Seguridad de la ONU, paralizado por las divisiones entre Estados Unidos y China y casi mudo desde el inicio de la pandemia. Esta semana tratará de adoptar una resolución para “una coordinación reforzada entre todos los países” y un “cese de las hostilidades” en países en conflicto.

El enviado de Estados Unidos para Afganistán, Zalmay Khalilzad, pidió un “alto el fuego humanitario” en el país.

Por su parte, Rusia, primer exportador mundial de trigo, anunció que suspende las exportaciones de cereales hasta el 1 de julio, para garantizar la estabilidad del mercado nacional.

– Rebelión –

El viernes, el mundo musulmán dio inicio al mes del ayuno del Ramadán sin oraciones colectivas ni cenas compartidas.

Pero en Irán y Pakistán persiste el temor a un repunte de la pandemia, después de que los fieles acudieran a las mezquitas a pesar de las recomendaciones sanitarias.

Este domingo, las autoridades iraníes anunciaron que el país superó el umbral de los 90.000 contagiados, si bien en las últimas 24 horas se registró el menor número de muertos diario desde mediados de marzo (60), llevando el balance a los 5.710 fallecidos.

Mientras la mitad de la humanidad permanece confinada desde hace largas semanas, empieza a surgir una rebelión, muy minoritaria, en algunos países occidentales, como Estados Unidos, Canadá o Alemania.

Y frente a la peor recesión desde 1945, algunas empresas en cambio sacan beneficio, como los gigantes tecnológicos Amazon, Goolge o Facebook, cuyo tráfico es comparable al de Año Nuevo.

 

Fuentes: tn.com.ar / infobae.com / ntn24.com