Durante las últimas décadas la tecnología ha transformado nuestro mundo de forma radical y en todos los sentidos. Nuestras vidas han mejorado en gran medida gracias a este avance tecnológico. Sin embargo, como todo en este mundo, no todo son luces. El avance tecnológico también ha traído consigo algunas sombras, entre ellas la capacidad de los gobiernos para controlar a las personas.

Y sí, vale, puede que a los que nos estáis viendo desde sólidas democracias, desde países dónde las libertades esenciales están garantizadas esto no sea algo que hoy por hoy, al menos hoy por hoy, os dé tanto miedo. Pero pensad lo diferente que puede ser la situación en países dirigidos por dictadores o por gobiernos con pocos escrúpulos.

En esos casos estas nuevas capacidades tecnológicas pueden convertirse en auténticas armas de control social.

Ahí tenemos por ejemplo en el caso de China que lleva años haciendo ingentes esfuerzos en desarrollar tecnologías de reconocimiento fácil y geolocalización para controlar a sus ciudades y que ahora con la excusa del coronavirus el gobierno ha extendido y generalizado sistemas muy intrusivos en la vida privada de las personas.

Ahora bien, ¿qué supone realmente todo esto? ¿Dónde está el peligro? ¿Son medidas temporales o se convertirán en permanentes incluso una vez que la crisis del coronavirus haya sido superada? ¿Qué puede hacer el gobierno chino con estas nuevas tecnologías de identificación y geolocalización? En este vídeo os lo contamos.

 

*En la elaboración de este vídeo han participado Fernando Gutierrez y Álvaro Mijares.

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Fuente: VisualPolitik