El presidente Abdel Fattah al-Sisi, dijo que su país tiene el derecho legítimo de intervenir a su vecino, tras la intervención de Turquía, su rival regional. Desde el gobierno de Trípoli aseguran que “está tocando los tambores de la guerra”.

El camino hacia el diálogo en Libia se desdibuja. Las tensiones se han atizado a medida que Turquía ha ido desarrollando la operación Tormenta de Paz, en la que, apoyando al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), respaldado por la ONU, ha impedido la conquista de Trípoli por parte de las fuerzas del mariscal rebelde Khalifa Hafter.

Ahora, Egipto fue un pasó más allá con las declaraciones de al-Sisi en las que advirtió a las fuerzas leales al GNA que no crucen la línea de frente actual con el Ejército Nacional de Libia (LNA) con base en el este de Hafter.

Con Ankara tan cerca, al-Sisi, que visitó una base aérea en Matrouh cerca de la frontera con Libia, señaló que “cualquier intervención directa del estado de Egipto ahora ha adquirido legitimidad internacional”, el 20 de junio.

El mandatario agregó que su país tiene derecho a defenderse después de recibir “amenazas directas” de “milicias terroristas y mercenarios” apoyados por países extranjeros, en una aparente referencia a algunos grupos armados leales al GNA apoyados por Turquía.

Los objetivos principales de cualquier tipo de intervención, según los términos de al-Sisi, incluirían proteger la frontera occidental de Egipto de 1.200 kilómetros, pero de fondo, ayudar a lograr un alto el fuego y restaurar la estabilidad y la paz en Libia.

¿En dónde quedaron 14 meses de conversaciones?

Los enfrentamientos entre el GNA y el LNA arrancaron desde la ofensiva del pasado abril que emprendió el mariscal, y ya han cobrado la vida de más de 2.000 personas y como consecuencia más de 150,000 personas han sido desplazadas luchando por la capital. Aunque la ONU calcula que podrían ser 300.000.

Desde entonces, las potencias occidentales han tratado de allanar el camino para un diálogo entre Hafter y Fayez al-Sarraj, representante del GNA, con intentos en Rusia y Berlín que han transitado entre retrocesos y ligeros avances, ya que todos tienen sus apoyos repartidos entre ambos bandos. Mientras Rusia, Francia, Emiratos Árabes Unidos y Egipto apoyan a Hafter, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan e Italia respaldan a al-Serraj, junto a la ONU.

Pero el apoyo de Turquía al GNA ha revertido un proceso de 14 meses de conversaciones. A principios de este mes, Egipto pidió un alto el fuego en Libia como parte de una iniciativa que también propuso un consejo de liderazgo elegido para el país.

Mientras que Estados Unidos, Rusia y los Emiratos Árabes Unidos acogieron con beneplácito el plan, Turquía lo rechazó como un intento de salvar a Haftar después de sus pérdidas en el campo de batalla.

El presidente de Egipto “tocando los tambores de la guerra”

Según recogió el medio catarí, Al Jazeera, Abdurrahman Shater, que integra el Alto Consejo de Estado libio aliado al GNA, aseguró que la “seguridad y la democracia” de su país ha estado en peligro desde que al-Sisi insistió en traer tropas militares que los libios no aceptaron.

“Quita tus manos de nosotros, no repitas la tragedia en Yemen”, tuiteó Shater, quien además aseguró que el presidente de Egipto “tocando los tambores de la guerra”.

Shater aseguró además que “la seguridad de Libia ha estado en peligro desde la insistencia de Egipto en socavar la democracia e instalar a un militar cuyo maestro hemos rechazado y derribado anteriormente”.

Libia no ha tenido una autoridad central estable desde que el dictador Muammar Gaddafi fue derrocado por los rebeldes respaldados por la OTAN en 2011. Desde hace un lustro ha tenido dos gobiernos rivales, en el este y el oeste, con calles controladas por grupos armados.

 

Por Andrea Rincón

Fuente: france24.com / Al Jazeera English