El debate por la hidroxicloroquina regresa con fuerza y con un peligroso dedo acusador para funcionarios del estado francés. En una interpelación parlamentaria ante la Asamblea Nacional de Francia, el controvertido profesor e infectólogo francés Didier Raoult denunció “un conflicto de intereses entre el Consejo Científico”, que asesora al presidente Emmanuel Macron, “y el laboratorio norteamericano Gilead”, para frenar su tratamiento de la cloroquina para pacientes con coronavirus​, que solo costaba 7 euros. Una acusación muy grave, que el Parlamento va a explorar e investigar de ahora en más.

En el centro de la sala de reuniones, relajado, seguro de sí mismo, Raoult fue largamente interrogado y denunció este conflicto en el mundo médico.

“Yo recomiendo hacer una verdadera investigación sobre Gilead, (laboratorio farmacéutico americano). Yo denuncié judicialmente para descubrir quiénes eran los que habían recibido más dinero de Gilead después de seis años. Cuando yo comencé a hablar por primera vez de la cloroquina en esta crisis, hubo alguien que me amenazó varias veces de manera anónima”, denunció el profesor ante los atónitos parlamentarios franceses.

El profesor Raoult, que creó su propio centro de investigación sobre virus e infecciones en Marsella y tiene una excelente reputación internacional en su especialidad , dijo que “la cloroquina es el medicamento más usado por la humanidad”, que no se necesitaba receta durante años y que ahora en Francia dejaron de entregarlo hasta con receta médica. Los estudios científicos que lo desprecian y forzaron en Francia a prohibirlo es porque usaron dosis excesivas o lo aplicaron solo a pacientes extremadamente enfermos, donde ya nada se podía hacer para evitar su inflamación pulmonar, afirmó.

Una nueva comisión parlamentaria deberá investigar “el conflicto de intereses en la industria farmacéutica” en la crisis, tras su larga exposición. El experto fue extremadamente crítico de los médicos de París, de la falta de máscaras y de la voluntad política de no hacer los test a la población durante la pandemia de Covid-19.

“Yo hice mi deber”, insistió ante las docenas de preguntas de los legisladores. ”Es a mí mismo que yo me rindo cuentas”, insistió. ”La salud pública es un 70 u 80 por ciento de política y un 20 o 30 por ciento médica”, reconoció.

El profesor Raoult hizo dos graves acusaciones y dio nombres: el director de la Agencia Nacional de Medicamentos y productos de Salud, Dominique Marrin y el presidente de la Alta Autoridad de la Salud, Dominique Le Guludec .”Fueron ellos los que tomaron las decisiones” dijo. Advirtió que “hay que poner atención en la calidad de la gente que rodea al ministro de salud en Francia”, en su “guardia pretoriana”,” de manera que el ministro no sea sumergido de informaciones inquietantes que jamás se revelarán verdaderas”.

Un ovni en el Consejo Científico

El profesor de Marsella -que recomendó el usó de la hidroxicloroquina y la azitromicina en los primeros pasos de la enfermedad para evitar que la inflamación llegara a los alvéolos de los pulmones y así curarla- dijo que él renunció al Consejo Científico “porque yo era un ovni, un extraterrestre. Nadie entendía nada del coronavirus”.

“No había compatibilidad genérica entre nosotros, no era posible. Era un grupo que se conocía entre ellos, que trabajan juntos por años.Pienso que el presidente deseó que yo fuera parte de ese grupo. Ellos tenían ideas precisas, que habían sido decididas antes que yo llegara y yo no estaba de acuerdo. Nunca trabajamos con papeles sobre la mesa, jamás con datos sobre la mesa. Y yo no trabajo así. Yo no soy un hombre de reunión, soy un hombre de datos”, dijo el profesor, al ser interrogado por diputados de todas las fuerzas políticas en París.

Relajado, solo contra todos pero sin arrogancia, el profesor continuó y respondió por más de tres horas: ”Usted me pregunta por qué no permanecí en el Consejo Científico. Es porque yo considero que no era un consejo científico. Yo sé que es un consejo científico. Yo tengo un consejo científico que hace soñar por su calidad al mundo entero. No son más que estrellas en su dominio. Ellos no lo eran”, declaró”.

“Pienso que el ministro de salud está mal acompañado”, respondió.

La Comisión Parlamentaria que investiga en Covid-19 lo interpeló con televisación directa al país. Allí el profesor denunció a las dos agencias del estado que frenaron su tratamiento, que solo dejó 38 muertos en su instituto de Marsella.Todo en medio de una polémica que vuelve a crecer en Francia sobre las verdaderas razones por la que se prohibió la cloroquina, que debía ser administrada inicialmente y no tardíamente sobre el enfermo, según el profesor, como recomendó oficialmente el Consejo Científico.

El doctor Christian Perronne, el famoso profesor infectólogo y director de ese departamento en el hospital Poincaré de Garches, en pleno Ille de France, que recibió gran cantidad de enfermos con el virus, dijo que “el tratamiento era el correcto y se podrían haber salvado 20.000 vidas”.

“El estudio de Didier Raoult era perfecto”, aseguró el profesor, que “tuvo un efecto significativo en los enfermos”. Recordó que en Grecia lo usaron masivamente y consiguieron controlar la epidemia.

Conflicto de intereses

El profesor Raoult criticó la decisión del gobierno de privilegiar a los investigadores de INSERM y del Instituto Pasteur, sus adversarios en esta batalla.

“El problema no está resuelto”, recordó el profesor Raoult frente a la crisis. ”El problema volverá. Si usted rehace grupos diciendo que son para la investigación médica y toma la gente del INSERM, la gente del Pasteur, que comparten las maneras de reflexionar y que van a gerenciar los hospitales, más dos o tres personas que trabajan con la industria farmacéutica, se los digo: vamos a caer en la misma crisis”, alertó .

El Director de INSERM es el doctor Yves Levy, esposo de la ex ministra de salud de Emmanuel Macron y director del proyecto de laboratorio que Francia regaló a China y de donde habría emergido el virus. Fue su esposa ministra quien prohibió la cloroquina como una molécula peligrosa cuando asumió. El INSERM vigila desde ahora las investigaciones como las de Raoult pero no su instituto, ya que fue creado con autonomía antes de esta nueva disposición y se puede manejar con independencia científica.

La prohibición de la hidroxicloroquina fue decidida en Francia, en medio de una controvertida polémica con el profesor de Marsella. “Yo les recuerdo que la hidroxicloroquina, según fue publicado por la CNAM en el 2019, fue distribuida en 36 millones de dosis sin orden médica. Y de pronto han decidido que no tenemos derecho a utilizarla. Yo le aseguro que quien a ayudado a prohibirla, ha cometido una enorme falta moral”, dijo el profesor.

”Sí, yo creo que la hidroxicloroquina y el antibiótico azitromicina deben estar disponible hoy o a lo peor mañana. Sólo hubo un 0,5 por ciento de mortalidad entre la gente que recibió el tratamiento. No entiendo por qué quieren prohibir una molécula que fue prescripta el año pasado”, insistió en la interpelación.

“Hay un 50 por ciento de los médicos del mundo que utilizan la hidroxicloroquina y la azitromicina para tratar el Covid“, afirmó. ”En Francia hay muchísima gente que lo ha entendido y no tienen derecho a hacerlo”, anunció.

Para el profesor Raoult existió “una sobrerreacción de China“ al inicio porque había sido acusada de ocultar largo tiempo el SARS. ”El alerta inicial fue una alerta completamente desproporcionada. El gran beneficiario de esta crisis en el mundo es China”, diagnosticó.

“Hay que dejar de decir que los chinos son imbéciles. Yo vi cómo trabajan. Y yo no ví un laboratorio en Francia que se parezca a lo que yo vi. En China, yo creo que son mejores que nosotros”, insistió.

El monopolio de los amigos

El profesor Raoult dijo que “la idea de centros nacionales de referencia es una idea arcaica, que data de 40 años”. ”Yo soy hostil a estos centros nacionales de referencia cuando se convierten en un pequeño monopolio o terreno de caza de los que están allí”.

Raoult dijo que él no estaba de acuerdo con la decisión del gobierno de no generalizar los test, que el aplicó intensamente en su instituto en Marsella. “Desde el inicio de marzo, la OMS recomendó testear a toda la gente sospechosa de estar en contacto con el Covid-19. Teníamos los medios para hacerlo”. ”A partir del momento en que no se puede hacer el test, no podemos estudiar la enfermedad”, declaró el profesor.

El profesor Didier Raoult (68), hijo de médico militar, nacido en Senegal, estudiante de medicina prodigio, reconocido infectólogo en el mundo entero, que creó el IHM en Marsella durante el gobierno de Jacques Chirac y tiene independencia de los centros de control del estado sobre sus estudios, sostiene que no se ha dicho la verdad los test. “Yo no soy un profeta” advierte.

No sabe si la humedad y la temperatura juegan un rol en la propagación del virus.”Soy un ignorante pero creo que todo el mundo lo es”.

Después se mostró escéptico frente a la vacuna, que el mundo espera. ”Es estadísticamente improbable que una vacuna esté disponible contra este coronavirus. Pero yo no digo que no llegará” afirmó.

La vigencia o no de la hidroxicloroquina regresa a Francia con toda su fuerza, con un dedo acusador grave a los asesores científicos del presidente y su vinculación con los laboratorios farmacéuticos en plena pandemia. Y si quieren saber si habrá segunda ola, el profesor sostiene que hay que vigilar que pasará en Nueva Zelanda.

 

Por María Laura Avignolo

Fuente: clarin.com