El referéndum sobre las enmiendas constitucionales que podrían permitir que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, extienda su mandato hasta 2036 terminó este miércoles tras siete días de votación, ante reportes generalizados de presiones a la población y otras irregularidades. Los primeros conteos de votos dan, como se esperaba, una ventaja al Sí.

Por primera vez en Rusia, los centros de votación se mantuvieron abiertos durante una semana para ayudar a reducir las multitudes en el día de los comicios y para impulsar la participación en plena pandemia del coronavirus, una provisión que los críticos del Kremlin vieron como otra forma de manipular la votación. El virus ya había obligado a aplazar la votación, prevista para abril.

Como es habitual en las elecciones rusas, el recuento comenzó en el Lejano Oriente ruso y en Siberia oriental, donde primero cerraron los colegios. Con el 15% de los votos escrutados, la Comisión Electoral Central informó que un 71% de los votantes apoyaron las enmiendas.

El desenlace es más que previsible: las reformas fueron aprobadas por el poder legislativo al comienzo de este año, y el nuevo texto de la Constitución ya está en venta en las librerías.

Putin tiene casi garantizado obtener el resultado que quiere luego de una masiva campaña de propaganda estatal y de los cambios y el fracaso de la oposición para presentar un desafío coordinado. Irónicamente, sin embargo, el plebiscito que busca consolidar su control podría terminar erosionando su posición por los métodos poco convencionales empleados para aumentar la participación y la dudosa base legal de la consulta.

Para el miércoles en la mañana, la participación ya superaba el 55%, según funcionarios electorales. Pero críticos del Kremlin y observadores electorales independientes cuestionaron las cifras oficiales que mostraban que en algunas regiones habían acudido a las urnas hasta el 85% del electorado.

Grigory Melkonyants, copresidente del grupo independiente de monitoreo electoral Golos, dijo que la cifra de participación total es “sospechosa en general”.

“Observamos regiones vecinas y las anomalías son obvias. Hay regiones donde la participación está (aumentada) de forma artificial, y hay regiones donde es más o menos real”, apuntó Melkonyants a The Associated Press.

Los detractores del Kremlin, sobre todo su principal opositor Alexéi Navalni, no han hecho campaña debido al confinamiento y porque consideran que el referéndum es fraudulento y su único objetivo es garantizar a Putin “una presidencia de por vida”.

“Los ‘resultados’ que acaban de anunciar son falsos y una gran mentira. No tienen nada que ver con la opinión de los ciudadanos rusos”, indicó Navalni luego de los primeros anuncios de este miércoles.

El proceso tiene lugar en un momento en el que la popularidad del presidente ruso cae, luego de una criticada reforma de las pensiones y la crisis del coronavirus. De mayo de 2018 a junio de 2020, su tasa de aprobación medida por el instituto independiente Levada bajó de 79% a 60%.

La votación pone fin a una tumultuosa saga de ocultamiento, engaño y sorpresa que comenzó enero, cuando Putin propuso por primera vez los cambios en un discurso sobre el estado de la nación. Ofreció ampliar los poderes del parlamento y redistribuir la autoridad entre las ramas del gobierno ruso, aumentando la especulación de que podría seguir tomando las decisiones como presidente del parlamente o presidente del Consejo de Estado cuando su mandato presidencial termine en 2024.

 

 

Alexei Navalny denunció que los resultados del referéndum impulsado por Vladimir Putin son una “enorme mentira”

El principal opositor de Vladimir Putin en Rusia, Alexei Navalny, calificó este miércoles de “enorme mentira” los resultados de la votación en la que se aprobó una reforma constitucional que facilitará al Presidente mantenerse en el poder hasta 2034.

Navalny rechazó en su blog los resultados de la votación, habló de “falsificación” y exhortó a sus partidarios a movilizarse para las elecciones regionales de septiembre. En Twitter, dijo que “nada será solucionado sin salir a la calle”, aunque por el momento no ha convocado a ninguna manifestación.

El 77,02% de los rusos, según datos preliminares, aprobaron este miércoles la reforma constitucional impulsada por Putin, mediante la cual busca perpetuar su control sobre Rusia después de veinte años en el poder.

Los resultados preliminares se basan en los datos del 61% de los centros de votación repartidos en el inmenso territorio ruso y fueron difundidos por la Comisión Electoral Central. La participación sería de alrededor del 65%

La votación estaba prevista en abril, pero se aplazó debido a la pandemia de coronavirus. Para evitar un exceso de afluencia a los colegios electorales sin por ello afectar a la participación, la consulta se llevó a cabo del 25 de junio al 1 de julio.

Putin votó en Moscú por la mañana, sin mascarilla, a diferencia de un asesor.

No había muchas dudas sobre el resultado del referéndum porque las reformas ya habían sido aprobadas por el poder legislativo al comienzo de este año y además el nuevo texto de la Constitución ya estaba en venta en las librerías.

El martes, Putin se dirigió a los 110 millones de votantes para pedirles que garanticen la “estabilidad, la seguridad y la prosperidad” de un país que presume de haberse reconstruido después del caos que siguió a la caída de la Unión Soviética. “La soberanía de Rusia depende de nuestro sentido de responsabilidad”, agregó.

Putin no hizo referencia a la enmienda más significativa, la que le permite permanecer en el Kremlin hasta 2036, el año en que cumpliría 84 años. Según el derecho vigente, debería dejar la presidencia en 2024, al final de su mandato actual.

El mandatario juzgó necesario este cambio para que el país “no se pierda en una búsqueda de posibles sucesores”. Otras reformas introducen principios conservadores y patrióticos.

Los detractores del Kremlin, sobre todo su principal opositor Navalny, no han hecho campaña debido al confinamiento y porque consideran que el referéndum es fraudulento y su único objetivo es garantizar a Putin “una presidencia de por vida”.

La votación se dio en un momento en el que la popularidad del presidente ruso cae, tras una criticada reforma de las pensiones y la crisis del coronavirus.

De mayo de 2018 a junio de 2020, el índice de aprobación de Putin, medido por el instituto independiente Levada, bajó de 79% a 60%. Según las voces más críticas, las autoridades han usado artimañas para garantizar el éxito y una alta participación. Lo más insólito fue la instalación de mesas de votación al aire libre, en patios, en campos deportivos o de ocio, sin respetar el secreto del voto ni la vigilancia adecuada de las urnas. La finalidad, según la oposición, no es proteger al electorado del nuevo coronavirus, sino lograr un resultado a medida.

Golos, una ONG especializada en la observación de las elecciones, denunció presiones a funcionarios y de las empresas a sus empleados para que vayan a votar. También documentó casos de electores que realizaron múltiples votos.

“Cuando la Constitución se vota sobre el tocón de un árbol o en el maletero de un coche, no parece serio”, reconoció a la agencia AFP un asesor de un colegio electoral en el noroeste de Rusia, que pidió el anonimato. “Algunos votantes nos dijeron claramente que en su trabajo les obligaron a venir”, agregó.

Sobre este asunto, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, mencionó “problemas aislados”, pero dijo que no “amenazan la credibilidad del resultado”.

 

Fuentes: AFP / AP / infobae.com