La semana pasada, Donald Trump estuvo buscando otra vez culpables de la crisis del coronavirus en Estados Unidos, durante una entrevista en la cadena Fox, donde, en realidad, se sentía como en casa. Quizás por esta razón, Trump se atrevió a hablar sobre el doctor Anthony Fauci, diciendo que el inmunólogo “es un buen hombre, pero cometió muchos errores”. ¿Esperaba el presidente que muchos espectadores también vieran al científico de manera crítica?

¿Desocupando el escritorio?

Si Fauci tuviera otra función, si fuera por ejemplo jefe de gabinete de la Casa Blanca o asesor de seguridad, se habría puesto a sacar de inmediato las cosas de su escritorio. Pero también es posible que el inmunólogo, de 79 años, no viera la entrevista. Y si lo hubiera hecho, probablemente habría apagado la televisión con su famosa sonrisa. Y punto.

El científico no tiene que temer por su posición, y menos por su reputación, independientemente de lo enojado que esté el presidente de Estados Unidos. Desde 1984, Fauci es el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), asesor de los presidentes estadounidenses desde Ronald Reagan y experto reconocido internacionalmente en su ámbito. El médico ya se había hecho un nombre en Estados Unidos en la década de 1980 cuando impulsó una investigación de base sobre la lucha contra el virus VIH. Fauci es uno de los pioneros en el estudio de la llamada regulación inmune en seres humanos. En Wikipedia aparecen 45 títulos honoríficos de doctorado que ha ido sumando durante su carrera.

Insultos en su carrera

Los periódicos ya escribían sobre él cuando el sida se propagaba por el mundo, y Tom Hanks le daba un rostro, en la película “Filadelfia”. Fauci fue el líder en investigación mundial sobre dicha enfermedad. Ya entonces tuvo que soportar los insultos del recién fallecido activista del movimiento LGBT Larry Kramer. “Me llamó asesino”, recordó Fauci durante una entrevista con PBS News Hour. Los afectados en EE. UU. por el virus VIH en ese momento exigían ayuda más rápida y mejor.

Advertencias peligrosas

En los primeros meses de la pandemia de coronavirus, el inmunólogo fue visto a menudo con Donald Trump durante sus reuniones informativas en la sala de prensa de la Casa Blanca. Sin embargo, las apariciones conjuntas se han vuelto menos frecuentes. Fauci no se lamentará por no aparecer con frecuencia al lado del presidente, mientras este recomienda a la población tomar desinfectantes contra el virus. Trump, por su parte, está tratando de reducir la influencia de Fauci sobre la opinión pública, porque sus advertencias son peligrosas para él.

El científico dijo que el virus es la “peor pesadilla”, debido a su alto grado de contagio, en un evento organizado por el periódico estadounidense “The Hill”, mientras el presidente intenta reabrir los Estados y revitalizar la economía del país. ¿No había dicho Donald Trump que el virus simplemente desaparecería de la misma manera que llegó? Fauci, al contrario, criticó que algunos Estados habían abandonado el confinamiento demsiado pronto.

Michael Specter, periodista estadounidense especializado en temas de salud, describió en la revista “The New Yorker” cómo Anthony Fauci se convirtió en el médico líder en Estados Unidos. Según Specter, Trump y Fauci tienen aspectos en común: ambos tienen más de 70 años, son de Nueva York y son muy directos. Ahí se acabaron las similitudes.

Fauci es conocido por su disciplina laboral. Y el científico se describe a sí mismo como “totalmente apolítico y sin ideología”.

La estrella de la noche

¿Cómo continúa la historia? El presidente de los estadounidenses dice siempre que el país saldrá bien parado de la pandemia, mientras que su asesor asume el papel de advertir a la nación. Los ciudadanos estadounidenses entretanto se preguntan si Trump está intentando deshacerse de Fauci. En una emisión del conocido programa “Saturday Night Live”, el actor Brad Pitt se presentó con peluca canosa, lentes y corbata, representando la fidura de Anthony Fauci.

La estrella de Hollywood parodió al científico con tal exactitud, alzando los brazos al aire y haciendo énfasis en casi cada palabra: “Corre el rumor de que el presidente me quiere despedir”. La estrella de la noche no fue Brad Pitt, sino Anthony Fauci.

 

Fuente: dw.com