El empresario estadounidense Elon Musk prometió firmar un enorme contrato con una empresa minera que se involucre en un proyecto relacionado con la extracción de níquel: un metal muy importante que se utiliza en la producción de baterías para los autos eléctricos.

“Tesla le dará un contrato gigantesco a largo plazo si extrae el níquel de una manera eficiente y sostenible con el medio ambiente”, aseveró el director de la compañía durante una convocatoria con los analistas dedicada a los beneficios del segundo trimestre. Esta petición llega cuando uno de los gigantes de Japón baraja la posibilidad de retirar unos 500 millones de dólares de un proyecto minero en Madagascar debido a los bajos precios y a la pandemia.

Se trata de la iniciativa realizada en la mina Ambatovy, considerada uno de los yacimientos de este metal más grandes del mundo. Su capacidad operativa total constituye el 5% de la de producción mundial de níquel de primera calidad.

Las operaciones en esta mina no se reanudaron tras su suspensión en marzo del 2020. Esta interrupción amenaza con exacerbar la potencial rigidez del mercado.

Los suministros de níquel de buena calidad necesaria para producir baterías —un componente clave en sus cátodos— podrían agotarse ya en 2023. Los analistas de la agencia Bloomberg NEF esperan que se registre un equilibrio ajustado en los próximos dos o tres años a medida que la demanda de baterías de iones de litio aumente.

Mañana más y mejor

A pesar de la expansión de la pandemia Tesla consiguió seguir siendo rentable, pero Elon Musk no está del todo satisfecho con sus resultados económicos: el fabricante de autos eléctricos no está creciendo lo suficientemente rápido.

Las positivas ganancias trimestrales que la compañía reportó el 22 de julio fueron las cuartas consecutivas y sorprendieron otra vez a los analistas de Wall Street. De allí se empezó a especular con que las crecientes acciones de la empresa podrían ayudarle a allanar el camino a su posible inclusión en el S&P 500. Este índice bursátil es uno de los más importantes de EEUU y engloba las acciones de las 500 empresas más grandes del país.

Los positivos resultados económicos de Tesla validan los esfuerzos poco convencionales que Musk ha dado para apoyar las ganancias en medio de la crisis sanitaria que amenaza con causar pérdidas a otros fabricantes de automóviles en EEUU. Los beneficios impulsaron aún más el precio ya elevado de las acciones de la empresa, que se ha cuadruplicado desde marzo del 2020, subiendo hasta un 7,8% en las últimas sesiones, escribe Bloomberg.

Sin embargo, parece que el director general de Tesla no piensa dejar de pisar el acelerador. Anunció que la compañía construirá otra nueva planta de ensamblaje de vehículos en Texas y seguirá bajando el precio de sus modelos.

“Lo que más me molesta es que nuestros coches no son lo suficientemente asequibles, y tenemos que solucionar este problema. Queremos ser ligeramente rentables, maximizar el crecimiento y hacer que los coches sean lo más asequibles posible. Eso es lo que queremos lograr”, señaló Musk durante la convocatoria.

Tesla planea construir su segunda fábrica en EEUU cerca de la ciudad de Austin para producir un nuevo camión Cybertruck alimentada por batería, el Semi, así como otros dos modelos de autos ya existentes. La automotriz había estado considerando un sitio alternativo cerca de la ciudad de Tulsa, en el estado de Oklahoma. Musk señaló que continuaría barajando esta posibilidad para una futura expansión.

“Nunca he estado más entusiasmado y optimista acerca de Tesla en la historia de la compañía”, aseveró.

Se espera que la nueva planta en Texas le permita aumentar la producción en EEUU, que sigue siendo su mayor mercado, mientras que la empresa busca ampliar su línea de productos y mantener su ventaja frente a un número cada vez más creciente de fabricantes de automóviles eléctricos.

¿Cuál es la posibilidad de que Tesla se sume al S&P 500?

Animadas por el optimismo de Musk en torno a la participación de su empresa en el mercado de vehículos eléctricos y la expansión de su capacidad no solo en EEUU sino en el extranjero, las acciones de Tesla se volvieron a disparar. Ello permitió al gigante situarse en el primer puesto entre los fabricantes de automóviles eléctricos del mundo. En particular, las acciones de la compañía cerraron la sesión del 22 de julio con un precio de casi 1.600 dólares, frente a los 260 que costaban hace un año.

Además, Tesla reportó una ganancia de 50 centavos por acción, superando de esta manera el pronóstico de los analistas que vaticinaron para la empresa una pérdida de 1,06 dólares por título. Si bien los ingresos del fabricante cayeron a 6.040 millones de dólares desde hace un año, esta cifra aun así supera las expectativas de los expertos, según las cuales sus beneficios debían haber alcanzado unos 5.400 millones de dólares.

Mientras tanto la rentabilidad registrada por la empresa a plazo de 12 meses cumple con los criterios que el comité de Standard & Poor’s plantea ante las empresas para decidir si se unen sus acciones a este índice bursátil.

“Tesla perseguía el objetivo de sumarse al S&P 500 y dio en el blanco. Pero no tuvieron que sacar muchos conejos de la chistera para llegar hasta este punto. Lo hicieron por razones que son sostenibles”, señaló Gene Munster, socio gerente de la empresa Loup Ventures.

En una llamada telefónica después de que se publicasen los resultados económicos de Tesla, Ray McConville, un portavoz de S&P Dow Jones Indices, se negó a mencionar a Bloomberg a una empresa en concreto.

“Las empresas que cumplen los requisitos de elegibilidad no se añaden automáticamente al índice. Se unen a un grupo de otros candidatos elegibles y son consideradas para la inclusión cuando se presente una oportunidad, momento en el que el comité del índice evalúa varios factores como el equilibrio del sector y el tamaño de representación”, señaló McConville.

¿En qué consiste el secreto del éxito de Tesla?

Pese a los envidiables resultados económicos, Tesla advirtió que lograr su objetivo de entregar 500.000 vehículos durante este año podría ser más difícil. Si bien en enero en la empresa esperaban superar ese nivel “cómodamente”.

En el segundo trimestre del 2020 el fabricante entregó 90.650 vehículos frente a los 88.400 que habían sido suministrados durante los primeros tres meses a pesar del prolongado cierre de su fábrica en Fremont, California.

Las ventas de Tesla a créditos a otros fabricantes de automóviles subieron a un récord de 428 millones de dólares en el primer trimestre del 2020. El monto de estas operaciones había ido creciendo, sobrepasando los 354 millones de dólares en el primer trimestre y los 133 millones en los últimos tres meses del 2019.

Este logro contribuyó a que acumule su abundante margen bruto del 25,4% —la diferencia entre los ingresos y el costo de los bienes vendidos (COGS) dividido por los ingresos— y amortiguó el impacto negativo del coronavirus, que frenó brevemente la producción y complicó las entregas.

De hecho, los periodistas de Bloomberg destacan que los rivales que obtienen  créditos con Tesla podían haber tenido más que ver con el beneficio que esta registró en el trimestre del 2020, que esencialmente no tenía ningún costo asociado a raíz de la pandemia.

El director financiero de la compañía, Zachary Kirkhorn, espera que estos ingresos se dupliquen en 2020 pero que se desvanezcan a medida que otros fabricantes de automóviles aumenten la producción de sus propios vehículos alimentados por batería.

Además, la empresa de Musk se ha beneficiado de las órdenes emitidas por varios gobiernos que abogan por que los fabricantes de automóviles vendan los vehículos eléctricos y otros modelos no contaminantes en proporción a su cuota de mercado. Por ello, el grupo automovilístico Fiat Chrysler Automobiles comunicó en 2019 que uniría su flota a la de Tesla para cumplir con las nuevas y estrictas regulaciones ambientales en Europa.

 

Fuente: sputniknews.com