La alianza de Inteligencia  —formada por EE.UU., Australia, Nueva Zelanda, Canadá y el Reino Unido— podría incluir a Japón y ampliarse para convertirse en una relación económica estratégica que reúna reservas estratégicas clave como minerales cruciales y suministros médicos, con el objetivo de contrarrestar a China.

Así lo informó este miércoles el periódico The Guardian, citando a los miembros de centroderecha del Parlamento británico que trabajan para conseguir que Occidente se desacople de China.

La crisis del coronavirus mostró las dependencias estratégicas que Occidente tiene de China, por lo que en breve serán anunciados los planes para aumentar de manera importante la producción de metales raros y semirraros de Australia, Canadá y EE.UU. para disminuir esta dependencia.

La propuesta fue respaldada por los parlamentarios conservadores británicos, así como por el presidente del Comité Conjunto de Inteligencia del Parlamento australiano, Andrew Hastie, quien señaló que “existe la posibilidad de construir un bloque de libre comercio” y que es necesario “hacer todo lo posible para construir esa red”.

Entre tanto, la idea de convertir a Japón en el sexto socio de Cinco Ojos fue propuesta la semana pasada por el ministro de Defensa japonés, Taro Kono, durante un seminario del Grupo de Investigación de China, y fue apoyada por el fundador del grupo y presidente del Comité Selecto de Asuntos Exteriores británico, Tom Tugendhat.

Según Kono, el crecimiento de la economía china le permitió a Pekín comprar compañías tecnológicas extranjeras, lo que debe ser monitoreado “de cerca”. El ministro agregó que no busca un conflicto militar con China y que espera proporcionar al Partido Comunista chino el espacio para recortar el gasto de defensa, permitiendo que las naciones democráticas tomen medidas paralelas.

Por su parte, el exdirector general de la Organización Mundial del Comercio (OMC) Pascal Lamy expresó sus preocupaciones sobre el desacoplamiento económico de Pekín y predijo que una China más autónoma y cerrada podría resultar más peligrosa.

Al mismo tiempo, Lamy señaló que “Occidente no puede coexistir en una relación de libre comercio con un país que subsidia el 30% de su economía”, por lo que, si China no está dispuesta a aceptar disciplinas mundiales sobre ayuda estatal, hay que “revisar una serie de compromisos comerciales, ya sea en la contratación pública o en sectores específicos”.

 

Fuente: rt.com