Las elecciones presidenciales comenzaron este domingo en medio de un creciente descontento contra del presidente Alexander Lukashenko, quien se presenta en una campaña en la que se le acusa de perseguir a la oposición.

Este 9 de agosto Alexander Lukashenko busca ser elegido para su sexto mandato. El gobernante, en el poder desde 1994, se enfrenta a Svetlana Tijanovskaya, una profesora de inglés cuyo marido, el bloguero Sergei Tijanovsky, abierto opositor al mandatario, fue arrestado meses atrás.

Las urnas abrieron a las 8:00 (hora local) y se prevé que reciban votos hasta las 20:00, en un proceso que da continuidad a la votación anticipada iniciada el pasado martes, que ha contado con una tasa de participación del 47%, según fuentes oficiales.

La contienda electoral se libra en un ambiente tenso, tras la detención el 8 de agosto de Maria Moriz, jefa de campaña de Tijanovskaya y de Maria Kolesnikova, otra colaboradora de la candidata. Aunque ambas fueron puestas en libertad poco después, las acciones policiales fueron interpretadas como una intimidación a la candidatura.

La contendiente instó a sus seguidores a acudir a las urnas haciendo uso de mascarillas y portando pulseras blancas, así como a tomarse fotos con las papeletas electorales a fin de organizar un conteo independiente tras asegurar que ya se habían registrado “fraudes descarados” durante la votación anticipada.

Las elecciones se han visto marcadas por la poca participación de observadores independientes por lo que, a falta de confianza en la neutralidad de los comicios, se han anunciado protestas en caso de una victoria de Lukashenko, quien ha asegurado que no dudará en dispersarlas.

Una campaña marcada por la represión a la oposición

A lo largo de la campaña, Lukashenko bloqueo drásticamente a sus principales adversarios. En primavera y a principios del verano, dos de sus oponentes, Tijanovsky y el banquero Viktor Babaryko, fueron encarcelados y enfrentan condenas de hasta 15 años por cargos de corrupción. Un tercero, Valery Tsepkalo, tuvo que salir del país antes de ser detenido.

Ante la ausencia de candidatos opositores, Svetlana Tijanovskaya se presentó a la contienda tras la encarcelación de su marido como una facilitadora que, de ganar, podría convocar nuevamente elecciones con la participación de todos los candidatos políticos, algo que ha resonado entre muchos sectores de la sociedad alejados de Lukashenko, quien gobierna desde 1994.

Así, en un movimiento sin precedentes en una Belarús que por tradición ha presentado una oposición desunida, Tijanovskaya, descrita como una “niña pobre” por Lukashenko, ha capitalizado el descontento contra el mandatario por la crisis económica que atraviesa el país, por su prácticamente nula gestión de la pandemia de coronavirus y la creciente represión política, que ha dejado desde mayo más de 650 detenidos.

A su promesa de permanecer en campaña solamente por el tiempo necesario para liberar a los “presos políticos”, se unieron también Veronika Tsepkalo, esposa Valery Tsepkalo, y Maria Kolesnikova, jefa de campaña de Viktor Babaryko, quien fue encarcelado cuando quiso presentarse a la contienda.

La votación del domingo también se desarrolla en un ambiente de desconfianza hacia Moscú, de la cual Alexander Lukashenko es el aliado más cercano. Nunca, en 26 años, las tensiones entre ambos Gobiernos habían sido tan directas.

A finales de julio las autoridades bielorrusas detuvieron a 33 rusos, a quienes señalaron de ser mercenarios del grupo paramilitar Wagner, cercano a Moscú. Minks los acusó de preparar una “masacre” en la capital bielorrusa, algo que Moscú rechazó.

 

Fuente: france24.com