Los doctores que atienden al opositor ruso, Alexéi Navalny, ingresado este jueves 20 de agosto en un hospital de Omsk por sospecha de envenenamiento, aseguran que su enfermedad no se relaciona con intoxicación. Su equipo y seguidores tachan de falso el diagnóstico y acusan al hospital de retrasar su traslado.

Se pronunciaron las autoridades médicas del Hospital de Urgencias Nº 1 de la ciudad siberiana de Omsk, donde continúa ingresado Alexéi Navalny tras sentirse enfermo en un vuelo rumbo a Moscú, lo que precipitó un aterrizaje de emergencia y una hospitalización en cuidados intensivos.

En rueda de prensa, el subdirector, Anatoli Kalinichenko, afirmó que “no se detectaron venenos ni rastros de ellos en los análisis de sangre ni de orina” y agregó que “el diagnóstico ‘intoxicación’ se mantiene en alguna parte del subconsciente”, según citó la agencia Interfax.

De otra parte, Kalinichenko dijo que “se ha llegado a un diagnóstico concluyente” que no puede hacer público pues es confidencial, pero aseguró que, “ya se le ha comunicado a la esposa y al hermano”.

Sin embargo, la portavoz de Navalny, Kira Yarmysh, negó que la familia estuviera al tanto de cualquier diagnóstico y afirmó que “lo que les dijeron es un conjunto de síntomas que se pueden interpretar de diferentes formas”.

“Yulia y Oleg Navalny no fueron informados del diagnóstico de Alexéi, a pesar de las declaraciones de los médicos. Lo que les dijeron es un conjunto de síntomas que se pueden interpretar de diferentes formas. Los médicos aún no pueden establecer la causa de la condición de Alexéi”.

Para el bloque opositor lo que se busca es retrasar el traslado del político a una ubicación segura.

“Un portavoz del hospital de Omsk dijo que Navalny no fue envenenado. Es decir, hace una hora nos contaron sobre un veneno mortal que es peligroso para otros, y ahora, que no se han encontrado toxinas. ¿Qué les pasa?”

Descartada por ahora una evacuación a Alemania

Los doctores explicaron que el estado del paciente es un poco mejor pero que aún es inestable, por lo que no se puede hablar de trasladarlo al extranjero, como han exigido sus allegados y seguidores, por razones de seguridad.

Pero para el equipo del político, “la prohibición de transportar a Navalny es solo para ganar tiempo y esperar el momento cuando ya no se pueda detectar el veneno en su organismo”, alertó la portavoz, argumentando que “cada hora de retraso representa una amenaza crítica para su vida”.

Mientras tanto, ya hay un avión ambulancia estacionado en el aeropuerto de Omsk, a la espera de luz verde para evacuar al líder de 44 años a Berlín, Alemania, en un vuelo que le tomaría unas seis horas.

“No nos enseñan los informes”

Por su parte, la médica habitual de Navalny, Anastasía Vasílieva, denunció que no le han permitido ver los informes de su evolución. En Twitter escribió que “es ilegal mantener a Alexéi en un hospital que no cuenta con los tratamientos, condiciones y equipos necesarios. No nos enseñan los informes”.

En la mañana de este viernes 21 de agosto el aliado de Navalny, Ivan Zhdanov, dijo que la policía encontró rastros de una sustancia venenosa peligrosa en el torrente sanguíneo del crítico del Kremlin, pero no dijo cuál. Los oficiales de policía no lo confirmaron.

Los opositores atribuyen el estado del político a un atentado, vinculado con su actividad política y responsabilizan al Kremlin.

Desde la ONU se pronunció la oficina de derechos humanos, asegurando que el caso es “muy preocupante” y que Alexéi Navalny debe recibir todo el tratamiento médico necesario.

La oposición, blanco de persecuciones

Alexéi Navalny hizo campaña para enfrentar al presidente Vladimir Putin en los comicios del 2018 antes de ser inhabilitado. En el pasado fue detenido varias veces por las autoridades rusas y acosado por grupos pro-Kremlin.

En 2017, por ejemplo, fue atacado por varios hombres que le arrojaron una sustancia en la cara, dañando uno de sus ojos.

Y el año pasado fue trasladado de urgencia a un hospital desde la prisión, donde cumplía una sentencia administrativa. En esa ocasión también hubo sospecha de envenenamiento, pero los médicos dijeron que tuvo un ataque alérgico severo.

La Fundación Navalny para la Lucha contra la Corrupción ha estado exponiendo la corrupción entre los funcionarios gubernamentales, pero el mes pasado tuvo que cerrar sus puertas por una demanda de Yevgeny Prigozhin, un empresario con estrecha relación al Kremlin.

En el último episodio, este jueves 20 de agosto, Navalny se sintió mal a bordo del avión en el que regresaba a Moscú  desde Tomsk en Siberia, por lo que la aeronave aterrizó de emergencia en Omsk, donde fue ingresado en coma en una unidad de cuidados intensivos y tuvo que ser conectado a un respirador artificial en una situación que aún está por aclararse.

 

Por Angela Gomez

Fuentes: Reuters, EFE y AP / france24.com