El realizador anglo-chileno Pablo Navarrete rinde homenaje al grupo de simpatizantes de Julian Assange –latinoamericanos, en su mayoría– que lidera una incesante campaña por la libertad del fundador de WikiLeaks en el documental ‘No Extradition’, que se estrenará con subtítulos en castellano el 6 de septiembre, según el mismo adelantó a Sputnik.

La película, de 35 minutos, se centra también en el padre del periodista e informático australiano, John Shipton, quien lleva más de un año ejerciendo presión desde distintos estrados europeos. De voz suave y actitud sosegada, Shipton, demanda la excarcelación de su hijo –Assange– del penal de máxima seguridad de Belmarsh, en el sureste de Londres.

LA ENTREGA DE UN PADRE

“Me da la impresión de que es un hombre con mucha fuerza interna y una causa muy noble. La dedicación de un padre que busca la liberación de su hijo me parece una pelea admirable”, afirma Navarrete en una entrevista telefónica con esta agencia.

La dimensión paterno-filial asoma en el trabajo del documentalista, periodista y fundador de la plataforma Alborada.net, sobre política y cultura latinoamericana. En ‘No Extradition’ recupera un discurso de su madre Cristina Navarrete, víctima del golpe de Estado de Augusto Pinochet en Chile (en 1973) y miembro del Comité en Defensa de Julian Assange (JADC, en sus siglas en inglés), que coordina la activista de origen griego Emma Butlin. “Mi próximo proyecto es sobre mi familia: la historia de mis padres y de un país, Chile, que nunca fue mío. Es algo que quiero y es necesario hacer”, devela el realizador.

CONEXIÓN LATINOAMERICANA

Cristina Navarrete, Clara Campos, Alberto Zerda y otros hispanoamericanos rara vez se ausentan del frente de batalla de los derechos humanos. “Son héroes, gente que lo está haciendo por una convicción de injusticia y que no busca ningún tipo de protagonismo. Son gente encomiable con una constante dedicación a la causa”, reconoce el creador.

Navarrete conecta la constante presencia sudamericana en la defensa de Assange con dos hechos distintivos: la experiencia personal de los activistas y el protagonismo de Ecuador al conceder asilo al patrón de WikiLeaks, que llevó a simpatizantes del Gobierno de Rafael Correa a volcarse en su causa. “Hay otro nivel, con gente como mi madre, que reconoce los mecanismos de persecución del Gobierno de EEUU. Ella ha sido presa política, víctima de violaciones sexuales perpetradas por las fuerzas de seguridad (…) reconoció que las acusaciones contra Assange son muy sospechosas y su trabajo periodístico es de suma importancia”, rememora.

Es la primera vez que expone en un documental “injusticias” del Reino Unido, después de abordar aspectos de la coyuntura venezolana, colombiana o chilena. “Assange es un prisionero político del Gobierno británico (…) no me sorprendería si lo que quiere el Gobierno es que muera en Belmarsh para no cargar con la responsabilidad de haber entregado a un periodista para que muera en una cárcel en EEUU”, alega.

DOBLE JUEGO BRITÁNICO

Navarrete critica la “hipocresía” del Ejecutivo conservador británico, que “organiza conferencias sobre libertad de expresión y seguridad de los periodistas”, pero permite una situación en la que el ex director del portal pionero de filtraciones oficiales siga en confinamiento solitario, físicamente deteriorado y sometido “deliberadamente a tratamiento degradante e inhumano que puede describirse como tortura psicológica”, de acuerdo con el relator de la ONU, Nils Melzer.

“El documental trata de poner una luz sobre un tema al que la prensa británica y de otros países no le ha dado realmente la importancia que merece esta persecución de un periodista en nombre de los intereses del Gobierno de EEUU”, explica su autor.

DESPRESTIGIO DE LOS GRANDES MEDIOS

Navarrete acusa a los medios tradicionales de ignorar y desinformar al público sobre el telón de fondo de los procesos judiciales cursados contra Assange, desde la fracasada petición de extradición de Suecia en relación con denuncias de abuso sexual ya desestimadas al auto de procesamiento estadounidense por 18 presuntos delitos de espionaje y pirateo informático.

En este sentido, el documentalista reconoce que “las protestas callejeras son marginales –de 15 a 20 personas o hasta cientos en alguna escena de la película– y esto responde a la campaña de desprestigio” por parte de medios de comunicación tradicionales.

“No solo no han informado de forma honesta, sino que han sido actores activos y claves en la campaña de desprestigio de la figura de Julian Assange, produciendo una versión muy sesgada del caso, muy pro-gobiernos de EEUU y Reino Unido, lo cual me parece vergonzoso”, denuncia a Sputnik.

Navarrete no duda de que Assange perdió apoyos a raíz de la alegación de violación sexual que, según sostiene, “fue totalmente fabricada” y procesada irregularmente en Suecia y Reino Unido. “Fue muy efectivo para quitarle apoyo clave a Julian y mantener la duda de sospecha entre bastante gente, que todavía cree que es un violador y piensa que se merece ser entregado para afrontar 175 años en una cárcel de EEUU por realizar el trabajo de periodismo”, protesta.

SOLUCIÓN SINIESTRA

Por eso, el entorno de WikiLeaks trata de separar la persona de la causa; procura distanciar mociones sobre la polémica personalidad de Assange de la amenaza que su extradición representaría al periodismo de investigación en cuestiones de aparente seguridad nacional.

“El Gobierno británico es una colonia de EEUU y quizá dé luz verde a la extradición de un periodista, que equivale en este caso a morir en la cárcel estadounidense. No creo que sea la situación ideal para el Gobierno del Reino Unido y pienso que está buscando formas de demorar el proceso lo máximo posible, para ver si su salud empeora. Es bastante siniestro, pero la verdad de esta situación es siniestra”, argumenta Navarrete.

 

Por Jaime

Fuentes: radiosanjoaquin.cl / sputniknews.com