Tras resultar positivo en una prueba de detección del nuevo coronavirus, el histórico cacique indígena, reconocido por su lucha por los pueblos ancestrales y la preservación de la Amazonía, fue internado en un hospital del estado de Mato Grosso, Brasil, con síntomas de neumonía.

Con 90 años, el cacique indígena brasileño Raoni Metuktire libra una nueva batalla, pero no por la preservación de la Amazonía, sino por su propia vida.

Luego de presentar síntomas de neumonía, el líder de la etnia Kayapo y férreo defensor de la selva amazónica fue sometido a una prueba de detección del nuevo coronavirus, cuyo resultado fue positivo.

Ante el diagnóstico, el cacique fue internado en un hospital del estado brasileño de Mato Grosso y, de acuerdo con lo indicado este 31 de agosto por el instituto que lleva su nombre, permanece bajo atención médica, pero fuera de peligro, con un ritmo respiratorio regular y sin fiebre.

A través de su cuenta oficial de Twitter, el Instituto Raoni señaló que el cacique fue nuevamente hospitalizado tras un mes de haber sido dado de alta luego de haber presentado una infección intestinal a consecuencia de una hemorragia que le provocó varias úlceras gástricas.

Durante el mes de julio, Raoni no solo sufrió por los padecimientos gástricos que lo llevaron a pasar varios días en el hospital, sino también por un cuadro de depresión poco después del fallecimiento de Bekwyjká Metuktire, su esposa, registrado un mes antes.

La muerte de Bekwyjká, con quien Raoni tuvo ocho hijos, se dio por un derrame cerebral presentado a consecuencia de la diabetes que padeció durante sus últimos años.

La intensa lucha de un líder nativo

Con su representativo ‘labret’, el disco de madera que lleva en el labio inferior y que simboliza su jerarquía, Raoni ha liderado desde hace más de siete décadas la lucha por preservar el llamado ‘pulmón del mundo’, el Amazonas, logrando el reconocimiento de altas instancias diplomáticas mundiales.

Sus gestiones año tras año empezaron a dar frutos y, en 1993, en el marco del encuentro del G7 que se cumplió aquella vez en Brasil, consiguió que fueran destinados los fondos necesario para la delimitación de una reserva nativa de 26.500 kilómetros cuadrados, con el objetivo de preservar la existencia de 6.000 comunidades indígenas y proteger sus ecosistemas.

Ante el inicio de la ola de incendios que azotó a la Amazonía en 2019, Raoni intensificó sus esfuerzos y participó en la cumbre del G7 celebrada del 24 al 26 de agosto en Biarritz, Francia, donde le pidió respaldo al presidente galo, Emmanuel Macron, para salvar la selva de las llamas y la deforestación.

Sin temor, Raoni responsabilizó al presidente brasileño, Jair Bolsonaro, de incitar a los agricultores y a las compañías mineras a prenderle fuego al Amazonas con tal de cumplir con sus metas productivas y financieras y el mandatario, a su vez, lo tachó de ser utilizado por las potencias mundiales para apoderarse de la zona.

La pandemia amenaza a los pueblos indígenas brasileños

Aunque Raoni es ahora el ejemplo más visible de que el brote de Covid-19 continúa propagándose entre las comunidades indígenas brasileñas, lo cierto es que son decenas los contagiados en esos territorios.

Según el Instituto Raoni, son cientos los que están en riesgo por la expansión de la pandemia en la región, debido a que el más reciente informe de la Secretaría de Salud Indígena (Sesai), adscrita al Ministerio de Salud, confirma que desde el inicio de la emergencia al menos 377 nativos han perdido la vida por el virus y 22.923 han resultado contagiados.

Se estima que el balance de indígenas fallecidos por el brote puede ser mayor, dado que las cifras de la Sesai no incluyen las muertes de los nativos que se han desplazados a las zonas urbanas.

Hasta este lunes, Brasil acumula 3.862.311 casos confirmados y 120.828 muertes por el virus, conforme al recuento elaborado por la Universidad Johns Hopkins, lo que lo ubica como la segunda nación más golpeada por la emergencia sanitaria a nivel global.

 

Por  Eél María Angulo

Fuente: france24.com