Beirut, en alerta por el peligroso almacenamiento de material químico que sigue poniendo en riesgo a la capital libanesa. El nuevo contenido explosivo fue hallado a la entrada del puerto de la ciudad y los ingenieros del Ejército se están “encargando de eso”, según un comunicado de la institución publicado por la agencia estatal de noticias NNA.

El nuevo hallazgo se produjo luego de que expertos militares fueran llamados para una inspección en el lugar, en la que encontraron 4.35 toneladas de nitrato de amonio, almacenadas en cuatro contenedores. Las autoridades aún no han informado sobre el posible origen del peligroso material explosivo o su propietario.

Esta revelación ocurrió un día antes de cumplirse el primer mes de la catastrófica explosión, ocurrida el 4 de agosto, que dejó 190 personas muertas, arrasó gran parte de Beirut, destrozó barrios enteros, destruyó edificios e hirió a alrededor de 6.000 personas.

Fue una detonación causada por 2.750 toneladas de nitrato de amonio, acumuladas en condiciones inseguras en un depósito portuario durante años. Un hecho que también empeoró la crisis política y económica en una nación que ya estaba de rodillas por una profunda recesión financiera. El entonces primer ministro del Líbano, Hassan Diab, renunció el pasado 10 de agosto ante la nueva ola de protestas y cuando solo llevaba unos meses en el cargo.

Recientemente y tras la presión del presidente de Francia, Emmanuel Macron, el país anunció la posible formación de un nuevo Gobierno, previsiblemente a mediados de septiembre. Al mando de ese Ejecutivo estará el nuevo premier libanés Mustapha Adib, quien buscará encaminar reformas exigidas por la Unión Europea para desembolsar la ayuda económica destinada a la reconstrucción de la capital y la estabilidad del país.

Según París, las reformas buscan esencialmente solucionar los problemas estructurales de suministro eléctrico, supervisión bancaria y mitigación de la corrupción.

Signos de vida bajo los escombros un mes después de la explosión en Beirut

Rescatistas de la capital libanesa informaron este jueves que detectaron señales de vida entre los escombros del edificio de una zona residencial, un mes después de la tragedia.

Fuentes oficiales señalaron que en la tarde de este jueves, un equipo de socorristas junto a un perro de rescate descubrieron movimiento debajo de los restos de una edificación en el área de Gemmayze, una de las más afectadas por la explosión.

“Estos (signos de respiración y pulso) junto con el sensor de temperatura significan que hay una posibilidad de vida”, afirmó el rescatista Eddy Bitar.

Sin embargo, horas después de excavar entre las ruinas, la operación se detuvo luego de que los expertos indicaran que el área es insegura, con mayores riesgos de desplome. Aclararon que se requería maquinaria más pesada para ayudar a levantar los escombros de manera segura, vehículos que llegarían este viernes.

“Hay mucho peligro para el equipo (…) Hay diez de ellos ahí arriba, y no podemos arriesgar ni a uno solo”, dijo el rescatista Michel el-Mur.

Pero la frustración tras la noticia de un posible rescate causó el enojo de multitudes que se congregaron alrededor del sitio. “¡Qué vergüenza! ¡Hay un alma ahí!”, gritó una mujer a los miembros del Ejército libanés que custodiaban el lugar.

“No podemos meter máquinas, no podemos golpear ni hacer nada que pueda arriesgar la vida de esa posible persona”, explicó por su parte Francisco Lermanda, jefe del equipo de rescatistas Topos de Chile, uno de los países que han enviado expertos para tratar de ayudar, tras una de las peores catástrofes de la historia del Líbano.

 

Por Yurany Arciniegas Salamanca

Fuentes: france24.com / Al Jazeera English