Este 7 de septiembre inició en Londres la segunda parte del juicio contra el fundador del portal WikiLeaks, Julian Assange. La Justicia estadounidense pide su extradición, mientras su defensa alega “motivaciones políticas” y pone en duda que de ser llevado a Estados Unidos, el activista tenga un “juicio justo”.

Este 7 de agosto tiene lugar en Londres, Reino Unido, la segunda parte del juicio del programador, activista y creador del portal WikiLeaks, Julian Assange, por quien EE. UU. reclama el derecho a la extradición a su territorio, en donde pretende juzgarlo por presuntos delitos de espionaje.

El proceso, que había iniciado el 24 de febrero y debía continuar en mayo, fue pospuesto por la pandemia del nuevo coronavirus. Este lunes la audiencia se ha reanudado ante el tribunal penal londinense de Old Bailey.

Desde marzo, Assange ha permanecido en prisión preventiva en el centro de alta seguridad de Belmarsh, después de que la jueza Vanessa Baraitser le denegara la libertad condicional por malas condiciones de salud alegadas por su defensa, al considerar que podría fugarse.

La Justicia estadounidense lo acusa de “alentar” y “ayudar” al exsoldado Bradley Manning, hoy Chelsea Manning, a extraer información de fuentes secretas de EE. UU. para luego difundirla en WikiLeaks. EE. UU. busca procesar al acusado por 17 delitos de espionaje y uno por abuso informático por la difusión de información confidencial.

En 2010 y 2011 WikiLeaks reveló registros militares de EE. UU. que expusieron crímenes de lesa humanidad cometidos por el Ejército de ese país durante las guerras de Irak y Afganistán; información confidencial sobre la prisión de Guantánamo e información diplomática sobre abusos de derechos humanos en distintas partes del mundo.

La defensa asegura que se trata de un “abuso” en un caso con “motivaciones políticas”

Su defensa sostiene que los cargos de espionaje y fraude informático tienen “motivaciones políticas” y asegura que Assange no tendrá un juicio justo en Estados Unidos. Su equipo judicial asegura que la solicitud de extradición es un “abuso de proceso” que va en contra del tratado extraditorio que prohíbe esta práctica cuando se trata de “delitos políticos”.

En junio, la Justicia estadounidense, representada en el Reino Unido por el fiscal Clair Dobbin, entre otros, amplió el alcance de varios cargos presentados contra el activista y formalizó una segunda petición de extradición, lo que ha reforzado la presión sobre la defensa por impedir que eso suceda.

La Administración del expresidente Barack Obama decidió no imputar a Assange por considerar que esa acción sentaría precedentes contra la libertad de prensa. Su defensa también asegura que su extradición iría en contra de lo recogido en la primera enmienda de la Constitución de EE. UU., que protege la libertad de publicación de información veraz obtenida de fuentes anónimas.

Arrestado inicialmente en 2010 en Londres a instancias de Suecia por un caso de presuntos delitos sexuales archivado en distintas ocasiones, Assange ha pasado casi una década encerrado en Reino Unido, primero bajo arresto domiciliario y en la embajada de Ecuador de 2012 a 2019 y desde entonces en Belmarsh, a la espera de que finalice el proceso.

 

Por Natalia Plazas

Fuente: france24.com / EFE / Reuters