Una pequeña cría de caballo Przewalski se ha convertido en un símbolo de esperanza para la supervivencia de su especie en peligro de extinción. Es el primer caballo de esta variedad clonado con éxito a partir de material genético criopreservado hace 40 años.

Es posible que este potro apodado Kurt sea uno de los ejemplares más importantes de su especie desde el punto de vista genético, remarcó Bob Wiese, zoólogo de la organización sin ánimo de lucro San Diego Zoo Global.

“Esperamos que traiga de vuelta a una importante variación genética para el futuro de los caballos Przewalski”, aseveró el experto, citado por el portal Science Alert.

 

La población de esta especie, que habitaba las estepas, disminuyó drásticamente después de la Segunda Guerra Mundial debido a una combinación de factores que incluyó:

  • la caza por parte de los humanos;
  • la competencia del ganado que ocupó su hábitat;
  • los inviernos severos.

Si bien algunos ejemplares todavía pueden verse en los zoológicos, por última vez un caballo Przewalski fue avistado en la naturaleza salvaje en 1969. Por ello, hace un tiempo un grupo de biólogos desarrolló un programa cuyo objetivo era criar a esta especie en cautiverio. Gracias a su implementación, ahora casi 2.000 ejemplares viven en el mundo.

La implementación de aquel proyecto podría conducir al fenómeno que actualmente se conoce como cuello de botella poblacional. Es decir, la población de esta especie podría tanto recuperarse como extinguirse. El segundo escenario se debería al hecho de que los 12 ejemplares que participaron en el programa representaban una pequeña diversidad genética de la especie. Con una variación menor, una población tiene menos posibilidades de adaptarse a los factores de estrés o a los cambios en su entorno.

Además, los grupos pequeños hacen que la deriva genética — una fuerza evolutiva que cambia las frecuencias alélicas dentro de una población— sea más pronunciada. Esto implica que sea más probable que las especies pierdan ciertos rasgos de su población, lo que, a su vez, reduce aún más su diversidad.

 

Kurt nació a partir de material genético de un caballo Przewalski que vivió entre 1975 y 1988 y que se llamaba Kuporovic. Su genoma tenía una ascendencia única y ofrecía una mayor variación genética que cualquier ejemplar de su especie. Por ello, en 1980 los científicos tomaron una muestra de su material genético y lo preservaron en el zoológico congelado de San Diego.

 

Fuente: sputniknews.com