Ambas partes iniciaron un encuentro histórico luego de décadas de guerra civil y violencia en este país. La reunión, auspiciada por Estados Unidos, busca un alto el fuego permanente y la llegada a acuerdos que permitan dar estabilidad a uno de los países más violentos del mundo.

Qatar acogió un momento histórico para Afganistán. Luego de décadas de cruenta guerra civil y enfrentamientos entre el grupo Talibán y el Gobierno de Afganistán, las dos partes se sentaron para dialogar la paz y lograr un acuerdo que permita al país salir de la violencia sistémica que sufre.

Bajo la mediación de Estados Unidos, el encuentro comenzó con una ceremonia simbólica a la que pudo asistir el secretario de Estado, Mike Pompeo, que aseguró que “cada uno tiene su responsabilidad” y es “el momento de superar las divisiones”.

Los esfuerzos diplomáticos del país norteamericano de cara a lograr un acuerdo en los últimos meses han sido muy grandes. Estados Unidos ya logró un acuerdo con los talibanes a finales de febrero, y ahora pretende que las negociaciones sean exitosas a nivel interno.

Tras la ceremonia, todas las negociaciones comenzarán a puerta cerrada, sin una fecha límite. En los encuentros entre el oficialismo, auspiciado durante estos años por Estados Unidos, y los insurgentes se espera que se debata sobre el modelo de estado que se quiere, leyes, derechos de las mujeres, combate contra el terrorismo e incluso el nombre oficial y bandera del país.

Cuestiones muy difíciles que han supuesto miles de muertos durante las últimas décadas, donde costará encontrar un punto en común. Aunque lo prioritario para los negociadores es cerrar un alto el fuego permanente entre las partes.

Una de las cuestiones más espinosas es el reparto del poder, ya que ambas partes han tenido el control del país y reclaman tener puestos importantes dentro del Estado. Los talibanes llegaron al poder en 1996 e impusieron su ley islámica hasta que fueron derrocados en una operación conjunta liderada por Estados Unidos tras los ataques del 11-S a las Torres Gemelas, ya que el Gobierno talibán había dado asilo a Osama bin-Laden.

Aunque el poder militar estadounidense expulsó rápidamente a las fuerzas talibanes, estas han ido ganando terreno dentro de Afganistán en los últimos años gracias a la reducción de presencia militar extranjera y a su táctica de guerrilla para luchar contra el Estado.

Durante la ceremonia se observaron signos de voluntad de cambio entre los delegados talibanes, al permitir ser fotografiados. Este grupo prohibió la fotografía durante su etapa en el poder por considerar que va en contra del islam.

Prioridad a la ley islámica

Los talibanes tienen como pilar básico de las negociaciones el establecimiento de la ley islámica para regir el país por medio de una constitución. Esto significa dar prioridad al islam en los poderes del Estado, algo que no disgusta al Gobierno afgano, encabezado por la figura de Abdullah Abdullah, presidente del Alto Consejo para la Reconciliación Nacional de Afganistán.

Para el político, ambas partes serán “héroes de la paz” si las negociaciones logran una paz duradera que proteja la independencia de Afganistán y conduzca a un sistema basado en principios islámicos, con la condición de que se preserven los derechos de todas las personas.

Durante su turno de palabra, Pompeo aseguró que, si bien la elección del sistema político de Afganistán es de ellos, Estados Unidos ha descubierto que la democracia y la rotación del poder político funcionan mejor. En su discurso también reiteró el compromiso que deben tener los talibanes para luchar contra grupos terroristas como al-Qaeda o el Estado Islámico, que actualmente golpea con mucha fuerza en Afganistán.

Por su parte, el mullah Abdul Ghani Baradar, líder del grupo Talibán, aseguró que quiere que “todos consideren el islam en sus negociaciones y acuerdos y no sacrifiquen el islam por intereses personales”. Está por ver si se mantiene la República Islámica de Afganistán que defiende el Gobierno o si el país pasa a denominarse Emirato Islámico de Afganistán, tal y como quieren los talibanes.

Los derechos de las mujeres en juego

Durante el Gobierno de los talibanes se relegó de forma total el papel de las mujeres en la sociedad del país. Esto es algo que se quiere evitar y que resulta otro de los puntos clave de las negociaciones entre el Gobierno e insurgentes.

Entre los negociadores del Gobierno hay cuatro mujeres. Entre los talibanes ninguna. Estos cuatro miembros femeninos son los que han asegurado preservar los derechos que tiene este colectivo en el actual modelo de Estado afgano, pero no se sabe hasta donde están dispuestos a ceder los representantes talibanes.

El movimiento insurgente ya ha adelantado que acepta los derechos a trabajar, educación y de participar en política para las mujeres. Pero advirtieron que bajo ningún caso las mujeres podrán optar a presidir el país ni el Tribunal Supremo. Este es el único veto que se conoce de cara al inicio de las conversaciones.

Las negociaciones comienzan menos de siete meses después de la firma de acuerdo entre el grupo Talibán y Estados Unidos. Lo que suceda en Afganistán durante las próximas semanas será clave, en especial si se consigue frenar la violencia entre talibanes y Gobierno.

Durante estos siete meses, han fallecido más de 1.200 personas y 15.000 han resultado heridas a pesar de los altos el fuego temporales y los llamados constantes de Naciones Unidas para rebajar la tensión y fomentar el diálogo.

El objetivo prioritario es la paz entre las partes y la lucha unida contra el enemigo común que supone la amenaza del Estado Islámico.

 

Por Alvaro Cordero

Fuente: france24.com