El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, padece el síndrome de Asperger y sufre depresión, según el diagnóstico del especialista en trastornos del espectro autista (ASD, por sus siglas en inglés), el doctor Quinton Deeley.

“Mi opinión es que satisface el criterio del síndrome de Asperger”, confirmó Deeley al ser llamado a declarar por la defensa en la vista judicial sobre la orden de extradición a Estados Unidos, que se celebra en Londres.

El siquiatra y profesor universitario hizo un diagnóstico sobre el informático y periodista a partir de seis horas de conversaciones telefónicas, que mantuvieron el pasado julio.

El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, padece el síndrome de Asperger y sufre depresión, según el diagnóstico del especialista en trastornos del espectro autista (ASD, por sus siglas en inglés), el doctor Quinton Deeley.

“Mi opinión es que satisface el criterio del síndrome de Asperger”, confirmó Deeley al ser llamado a declarar por la defensa en la vista judicial sobre la orden de extradición a Estados Unidos, que se celebra en Londres.

El siquiatra y profesor universitario hizo un diagnóstico sobre el informático y periodista a partir de seis horas de conversaciones telefónicas, que mantuvieron el pasado julio.

El doctor Deeley basó, además, su análisis en partes médicos contemporáneos e históricos y en observaciones de familiares y amistades del expatrón del portal informativo.

 

El testigo concluyó que hay un “riesgo alto” de que Assange “intentará quitarse la vida” si es extraditado a EEUU.

El experto en autismo prestó declaración en esta segunda parte del juicio de extradición, que comenzó el 7 de septiembre en el Tribunal Criminal Central, el llamado Old Bailey, de Londres.

La Justicia estadounidense reclama al exdirector de WikiLeaks para juzgarle por un cargo de conspiración para acceder a sistemas informáticos gubernamentales y otros 17 supuestos delitos de obtención y difusión de información confidencial en violación de la ley de Espionaje.

Los cargos se penalizan con hasta 175 años en prisión.

 

Ambas partes tienen derecho a recurrir la decisión que tome la jueza en este extraordinario pulso que se disputa en la capital británica y que bien podría llegar hasta la Corte de Derechos Humanos de Estrasburgo.

El veredicto final indicará si la libertad de prensa tiene prioridad sobre la protección de secretos de Estado aunque encubran abusos de poder, como sugieren imágenes y documentos escritos difundidos por WikiLeaks y otros medios internacionales.

Fuente: sputniknews.com