La jueza británica Vanessa Baraitser dictaminará el 4 de enero de 2021 si autoriza o no la extradición de Julian Assange a Estados Unidos, que lo reclama por 18 delitos de espionaje e intrusión informática castigados con hasta 175 años de cárcel en ese país.

La magistrada fijó este jueves (01.10.2020) la fecha de su dictamen al término de un juicio de cuatro semanas en el tribunal londinense de Old Bailey, en el que han declarado numerosos testigos de la defensa del fundador de WikiLeaks, que rechaza su entrega.

El procesado, que considera que EE. UU. tiene “motivaciones políticas”, permanecerá en prisión preventiva mientras sigue su proceso, que podría alargarse en el tiempo si, como es previsible, la parte perjudicada recurre el fallo.

La magistrada rechazó, como se esperaba, conceder la libertad condicional a Assange, que seguirá en el centro de alta seguridad londinense de Belmarsh y deberá personarse en las sucesivas vistas rutinarias de control, la próxima de las cuales está prevista para el 29 de octubre.

Los motivos de EE. UU.

Estados Unidos reclama a Assange para juzgarle por haber conspirado presuntamente con el exsoldado estadounidense Bradley Manning (hoy Chelsea Manning) en 2010 y, ahora, también con otros “hackers” entre 2007 y 2015 para obtener y publicar ilegalmente información secreta en su portal.

Durante septiembre han declarado ante el tribunal numerosos testigos de la defensa, en apoyo de su tesis de que las acusaciones de Washington contra su cliente están “políticamente motivadas” y no afrontaría un juicio justo en ese país, si bien la fiscalía mantiene que se trata de actos criminales.

Han testimoniado varios psiquiatras, que aseguraron que el periodista, delicado de salud, padece “un trastorno del espectro autista” y “presenta riesgo de suicidio” si es entregado a EE. UU., algo que ha tratado de evitar desde que fue detenido en Londres en 2010 a petición de Suecia por presuntos delitos sexuales de los que no fue acusado y que ya han sido archivados.

Entre otros testimonios, la periodista estadounidense Cassandra Fairbanks aseguró que el Gobierno del presidente Donald Trump pudo haber negociado la expulsión en abril de 2019 de Assange de la Embajada de Ecuador en Londres, donde se había refugiado como asilado político en 2012.

También declararon por escrito en favor de Assange el académico estadounidense Noam Chomsky, que defendió su lucha por la libertad de información, y el abogado español Aitor Martínez, del bufete de Baltasar Garzón, que informó del proceso que se sigue en España contra la empresa UC Global, que presuntamente espió al australiano cuando estaba en la embajada.

Durante el proceso, la novia del procesado y madre de dos de sus hijos, Stella Moris, ha liderado una campaña para pedir la libertad de su pareja y ha recaudado más de 150.000 (165.000 euros) en internet para sufragar los costes legales

 

Cuatro semanas de audiencias

La jueza tiene por delante una gran cantidad de pruebas por analizar, tras una serie de argumentos escuchados en el Tribunal de Old Bailey, ante el que comparecieron numerosos testigos de la defensa que apoyan la tesis de que la solicitud de Washington está “políticamente motivada”. El equipo defensor señala además que Assange no enfrentaría un juicio justo en Estados Unidos.

Entre los testigos que declararon hubo varios psiquiatras que coincidieron en que el periodista presenta un estado de salud delicado y padece “un trastorno del espectro autista”, incluidas tendencias suicidas. Una condición que podría empeorar si Assange se enfrenta a situaciones extremas de detención en Estados Unidos. Según los expertos, la salud del fundador de Wikileaks se deterioró durante su periodo de asilo en la embajada de Ecuador en Londres.

“Es una lucha por la vida de Julian, una lucha por la libertad de prensa y una lucha por la verdad”, señaló Stella Moris, madre de los dos hijos de Assange a las afueras de la Corte.

Frente a los argumentos del equipo legal de Assange, los representantes de Estados Unidos en el juicio responden que se trata de cuestiones que deben abordarse en un juicio y que no tienen nada que ver con el pedido de extradición.

Dichas audiencias comenzaron en septiembre, tras un retraso de meses causado por la pandemia de Covid-19.

Wikileaks y Julian Assange, en los titulares desde 2010

El nombre de Julian Assange se hizo conocido en 2010, tras la filtración de miles de documentos clasificados de Estados Unidos sobre la guerra en Irak, Afganistán, la prisión de Guantánamo y la revelación de más de 250.000 cables diplomáticos. Una filtración considerada como la mayor de la historia hasta ese entonces.

El programador informático y activista pasó siete años refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, donde evitó su extradición a Suecia que lo solicitaba por supuestos delitos sexuales, cargos que años más tarde le fueron retirados.

Assange salió de la sede diplomática en 2019 y permanece en prisión desde entonces, tras el pedido de extradición de Estados Unidos.

 

 

 

 

Fuentes: dw.com / france24.com / Reuters / AP / EFE / Don’t Extradite Assange Campaign /  Consortium News