El alto al fuego humanitario acordado ayer (09.10.2020) por armenios y azerbaiyanos entró en vigor a las 12:00 del día (10:00 CET) en la región separatista de Nagorno Karabaj tras dos semanas de combates.

Armenios y azerbaiyanos acordaron en Moscú un cese al fuego con el fin de canjear prisioneros de guerra e intercambiar los cuerpos de los soldados caídos en el frente, y además se comprometieron a iniciar “negociaciones sustanciales” con el fin de lograr un “pronto” arreglo pacífico al conflicto.

Aunque las sirenas no han dejado de sonar en la capital karabají, Stepanakert, la situación es mucho más tranquila que en las últimas jornadas, cuando la ciudad fue bombardeada por el Ejército azerbaiyano. Por su parte, el ministerio de Defensa de Armenia informó haber ordenado a las unidades militares karabajíes que cesen el fuego.

Según ha podido constatar Efe, los pocos habitantes que no han sido evacuados están expectantes, pero escépticos, ya que no hay plena confianza en que el alto el fuego vaya a ser duradero. En el resto de la zona los combates continuaron anoche y durante las últimas horas en un intento de ganar posiciones antes del cese de las hostilidades.

Como en los días anteriores, los ataques se centran en el flanco sur, cerca de la frontera con Irán, donde Bakú aseguró haber conquistado una ciudad estratégica, Hadrut, algo que fue negado por Ereván.

Se acusan mutuamente de violar el alto al fuego

Armenia y Azerbaiyán, que se habían comprometido a “negociar” una solución pacífica para Nagorno Karabaj, se acusaron mutuamente este sábado de haber vulnerado la tregua pactada horas antes con la mediación de Rusia para esa región separatista.

“Hace algunos minutos, Azerbaiyán bombardeó de nuevo con misiles zonas civiles de Stepanakert”, declaró en Twitter Artak Belgarian, mediador en este territorio separatista, antes de la entrada en vigor de la tregua acordada por ambos bandos. Por su parte, el Ministerio de Defensa de Azerbaiyán afirmó en un comunicado que “las fuerzas armadas armenias bombardeaban intensamente zonas habitadas en Geranboy, Terter, Agdam, Agjaberdi y Fizuli. Azerbaiyán ha decidido tomar medidas recíprocas”.

“De momento, Bakú sigue empleando el mismo estilo de crímenes de guerra”, agregó Belgarian, quien precisó que no había recibido ninguna información sobre eventuales heridos.

De igual forma, las acusaciones siguerion por parte de azerbaiyanos y armenios posterior a la entrada en vigor del alto al fuego en la región separatista de Nagorno Karabaj. “Terter y Agdam están bajo fuego enemigo”, informó la oficina de prensa del Ministerio de Defensa azerbaiyano. En la misma línea, Ereván denunció ataques contra objetivos civiles en territorio armenio, que no de Nagorno Karabaj.

“Ignorando la tregua humanitaria anunciada el 10 de octubre a partir de las 12:00 (hora local), unidades militares azerbaiyanas perpetraron a las 12:05 un ataque contra el sector Karajambeili”, escribió Shushán Stepanián, portavoz de Defensa, en Facebook.

 

El factor ruso en el conflicto de Nagorno Karabaj

Rusia está intentado desactivar el conflicto de Nagorno Karabaj y el signo más visible es el encuentro de los ministros de Relaciones Exteriores de Armenia y Azerbaiyán en Moscú. En la víspera, el presidente ruso, Vladimir Putin, había sostenido conversaciones telefónicas con los gobernantes de ambos países, exhortando a un alto el fuego “por razones humanitarias”, para poder recoger los cuerpos de los caídos.

Cientos de soldados, y también civiles, han muerto desde que el viejo conflicto en el sur del Cáucaso volvió a estallar el 27 de septiembre. Nagorno Karabaj es una provincia habitada mayoritariamente por armenios, que tras una guerra de varios años se escindió de Azerbaiyán. Desde el acuerdo de cese del fuego negociado en 1994 no ha obtenido reconocimiento internacional, pero cuenta con el respaldo de Armenia. Reiteradamente se han producido escaramuzas armadas, de las que ambas partes se culpan mutuamente.

Rusia y Turquía

Las últimas gestiones diplomáticas de Moscú no modifican el hecho de que Rusia se muestra notablemente recatado ante el conflicto. El Kremlin apela a ambas partes a poner fin a las hostilidades y muestra una distanciada “profunda preocupación”. En los medios estatales rusos, la guerra de Nagorno Karabaj no es un tema destacado.

Stefan Meister, encargado de la región del sur de Cáucaso en la Fundación Heinrich Böll, cercana a Los Verdes, considera que esta actitud de Rusia es “la segunda sorpresa, aparte de la intromisión de Turquía”. Ankara se ha puesto retóricamente de parte de Azerbaiyán, y el gobierno armenio sostiene que también se inmiscuye militarmente en el conflicto. Turquía lo niega.

Rusia, por su parte, “no es realmente la potencia protectora de Armenia”, indica Meister. Uwe Halbach, de la Fundación Ciencia y Política (SWP), de Berlín, no lo ve, sin embargo, tan claro.

Moscú como mediador

Moscú y Ereván tienen vínculos estrechos. Armenia se cuenta entre las ex repúblicas soviéticas leales a Rusia. Ambos forman parte de la Unión Económica de Eurasia, un proyecto ruso de integración. También en el plano militar son aliados. Rusia mantiene una base en territorio armenio y Armenia es miembro del pacto de seguridad colectiva, una alianza militar postsoviética.

No obstante, en el conflicto de Nagorno Karabaj, Moscú no se posiciona como aliado de Armenia, sino como mediador, en el marco de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).

En Armenia, algunos están decepcionados por la actitud de Rusia, pero no sorprendidos, según explica Stjopa Safarjan, director del Instituto Armenio de Seguridad y Asuntos Internacionales, con sede en Ereván. “Rusia no está de parte de Armenia. Muchos están conscientes de que Armenia y Nagorno Karabaj luchan contra Azerbaiyán y Turquía. Nosotros estamos solos en esta guerra”, afirma. “Pero también sabemos que Rusia tiene las herramientas para detener el derramamiento de sangre”, agrega.

Especulaciones sobre la actitud rusa

Hay varias hipótesis acerca de la actitud de Rusia. “Una apunta a que Moscú quiere castigar al premier armenio porque llegó al poder tras una revolución callejera”, dice Stefan Meister. Nikol Pashinian lideraba un movimiento opositor y fue elegido primer ministro por el Parlamento en 2018. También Uwe Halbach considera que desde entonces las relaciones entre Moscú y Ereván se han enfriado. “Moscú no tenía interés en que el antiguo partido de gobierno fuera derribado y se emprendiera una democratización en Armenia”, sostiene. Pero la asociación estratégica no se ha alterado.

Stjopa Safarjan piensa, en cambio, que el enfriamiento empezó antes. A su juicio, Rusia se molestó porque Armenia rechazó supuestamente una propuesta rusa para resolver el conflicto de Nagorno Karabaj en 2016. Otra posible explicación sería que Moscú haya llegado a acuerdos con Azerbaiyán y Turquía, según Stefan Meister.

También hay una teoría, bastante difundida, según la cual Rusia se habría visto sorprendida por la fuerte “intromisión de Turquía” en Azerbaiyán.

Lo que parece claro es que Rusia quiere mantenerse militarmente al margen del conflicto. Moscú ha vendido armas tanto a Armenia como a Azerbaiyán, y siempre ha subrayado que ambos países son sus socios. Putin ha dejado entrever que no ve necesidad de actuar, en tanto Armenia propiamente tal no sea atacada. Esa es una línea roja trazada por Moscú, que a juicio de Safarjan, Azerbaiyán no transgredirá.

 

Fuente: dw.com