La OMS concluyó que ninguno de los cuatro fármacos que probaba contra el COVID-19 salva vidas

Ninguno de los cuatro fármacos que el mundo científico estaba probando para salvar vidas de pacientes de coronavirus en estado crítico tiene efectos sustanciales en su supervivencia, concluyó un ensayo clínico realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y publicado en las últimas horas.

La noticia representa un golpe duro golpe contra las cuatro terapias, pero sobre todo la de Remdesivir, que era considerada útil para tratar la enfermedad.

Los resultados se desprenden del muy esperado ensayo Solidarity, que estudió los efectos del Remdesivir y otros tres posibles fármacos en 11.266 pacientes hospitalizados a nivel gobal. El estudio determinó que ninguno de ellos “afectó sustancialmente la mortalidad” o redujo la necesidad de conectar a los pacientes a respiradores artificiales.

 

Científicos de la Universidad de Oxford desarrollaron un test de COVID-19 que da resultados en 5 minutos

Científicos de la Universidad de Oxford desarrollaron una prueba rápida de COVID-19 capaz de identificar el coronavirus en menos de cinco minutos, informaron este jueves los investigadores.

Además, los responsables agregaron que dichos test podrían ser utilizados en pruebas masivas en lugares como aeropuertos y empresas.

La universidad británica dijo que esperaba comenzar el desarrollo del dispositivo de prueba a principios de 2021 para tenerlo aprobado y disponible seis meses después.

El método, según publicó Oxford en su página web, es capaz de diferenciar con alta precisión el SARS-CoV-2, el virus responsable de COVID-19, de muestras clínicas negativas, así como de otros patógenos respiratorios comunes como la influenza y la gripe estacional.

“Nuestro método detecta rápidamente partículas virales intactas”, dijo el profesor Achilles Kapanidis, del Departamento de Física de Oxford, y agregó que esto significaba que la prueba sería “simple, extremadamente rápida y económica”.

Las pruebas rápidas de antígenos se consideran clave para implementar pruebas masivas y reabrir las economías mientras el coronavirus todavía está circulando, y las que ya están en uso son más rápidas y más baratas, pero menos precisas que las pruebas de PCR molecular existentes.

 

Un estudio brasileño detectó alteraciones en el cerebro de enfermos leves de COVID-19

El nuevo coronavirus es capaz de infectar células del tejido cerebral y puede provocar “alteraciones significativas” en la región del córtex incluso en pacientes leves, según informaron este miércoles fuentes académicas basadas en un estudio.

La investigación, realizada por 74 científicos de varias instituciones brasileñas, entre ellas la Universidad de Campinas (Unicamp) y la Universidad de Sao Paulo (USP), detalla los efectos del SARS-CoV-2 en el cerebro, especialmente en los astrocitos.

“Mostramos por primera vez que, de hecho, (el coronavirus) infecta y se replica en los astrocitos y que ello puede disminuir la viabilidad de las neuronas”, explicó Daniel Martins-de-Souza, uno de los coordinadores del estudio, financiado por la Fundación de Amparo a la Pesquisa del Estado de Sao Paulo (FAPESP).

El investigador apuntó que había “grandes dudas” sobre si la disfunción cerebral registrada en algunos enfermos con COVID-19 era como consecuencia de una “inflamación sistémica” o si realmente el coronavirus perjudicaba directamente el funcionamiento de las células nerviosas o las infecta.

“Nuestros resultados indican que el SARS-CoV-2 puede entrar en las células cerebrales y afectar su funcionamiento”, completó.

Los astrocitos son las células más abundantes del sistema nervioso central y desempeñan múltiples funciones, entre ellas ofrecer sustento y nutrientes a las neuronas, regular la concentración de neurotransmisores y ayudar a proteger al cerebro de patógenos y toxinas.

Los científicos detectaron la infección de este tipo de células a partir de análisis realizados en los tejidos cerebrales de 26 pacientes que murieron por el COVID-19.

La presencia del coronavirus fue confirmada en las 26 muestras estudiadas y en cinco de ellas se registraron además “alteraciones que sugieren un posible perjuicio al sistema nervioso central”.

“Observamos en esos cinco casos señales de necrosis e inflamación, como edemas o lesiones neuronales de otro rango”, indicó Thiago Cunha, profesor de la USP y quien no descartó daños semejantes en los otros 21 pacientes fallecidos, pero en regiones diferentes del tejido cerebral.

Por otro lado, los investigadores también estudiaron a 81 pacientes que contrajeron COVID-19, pero solo desarrollaron síntomas leves y no tuvieron la necesidad de ser hospitalizados.

Los análisis se produjeron 60 días después de la fecha de diagnóstico y revelaron que un tercio de los participantes todavía presentaba síntomas neurológicos o neuropsiquiátricos.

Las principales quejas fueron dolores de cabeza (40 %), fatiga (40 %), alteración en la memoria (30 %), ansiedad (28 %), pérdida de olfato (28 %), somnolencia diurna (25 %), depresión (20 %), pérdida del gusto (16 %) y de la libido (14 %).

Además, a partir de los resultados de resonancias magnéticas, fue posible percibir que algunas regiones del córtex de los voluntarios tenían una espesura menor respecto a la media, y otros, por el contrario, presentaban un aumento de tamaño, lo que, según los investigadores, puede indicar algún grado de edema.

“Observamos atrofia en áreas relacionadas, por ejemplo, con la ansiedad, uno de los síntomas más frecuentes en el grupo estudiado. Considerando que la prevalencia media de trastornos de ansiedad en la población brasileña es del 9 %, el 28 % que encontramos es un número elevado y alarmante”, señaló la profesora Clarissa Yasuda, del Instituto de Pesquisa sobre Neurociencia y Neurotecnología.

“La pregunta que queda ahora es si esos síntomas serán pasajeros o permanentes”, añadió para luego informar que seguirán acompañando a los voluntarios a fin de dar respuesta a ese interrogante.

Brasil es el segundo país con más muertes relacionados con el nuevo coronavirus (151.747), por detrás de Estados Unidos, y el tercero con más casos confirmados de la enfermedad (5.140.863), después de EEUU y la India.

 

COVID-19: un estudio reveló que hay anticuerpos que podrían empeorar la infección

A diez meses de la llegada del COVID-19, son cada vez más los estudios y las investigaciones que buscan comprender la nueva enfermedad. Sin embargo, hay un apartado que siempre despertó un particular interés: el mundo de los anticuerpos.

Lo que se sabe con certeza es que la respuesta del cuerpo humano a una infección se desarrolla en dos partes. Primero, una respuesta inmune innata, que libera sustancias químicas y glóbulos blancos que luchan contra un virus y lo destruyen. El segundo es una respuesta inmune adaptativa que, junto con otros efectos, produce anticuerpos dirigidos que pueden adherirse a un virus y detenerlo. Si este último es lo suficientemente fuerte, puede crear una respuesta duradera a la infección que proporcionará protección futura al sujeto.

En este contexto, un estudio realizado por Investigadores de la Universidad Fudan en Shanghai y publicado como pre-impresión en la revista medRxi, reveló que en pacientes que tenían anticuerpos específicos de la enfermedad la infección podría empeorar en algunos casos ya que serían potenciales facilitadores para que el COVID-19 invada las células inmunes.

La investigación se llevó a cabo en 222 pacientes. En aquellos con síntomas leves, los anticuerpos específicos que encontraron, estaban presentes en un 8% mientras que en las personas que se recuperaron de la enfermedad pero de forma grave un 76%.

El problema, de acuerdo a los investigadores, es conocido como mejoramiento dependiente de anticuerpos, o ADE (por sus siglas en inglés), que se produce cuando los anticuerpos existentes reaccionan al virus invasor y desencadenan una reacción exagerada peligrosa. Algunos investigadores han sugerido que ADE podría explicar por qué el virus es más mortal en los ancianos y menos en los niños, que han estado menos expuestos a otros coronavirus.

La pandemia por SARS-CoV-2 se diseminó a través de la trasmisión de persona a persona. De acuerdo a los investigadores aunque el virus identifica los receptores ACE2 en células epiteliales de varios órganos, es posible que existan aumentos de infecciones dependientes de anticuerpos.

Lo cierto es que si bien los anticuerpos pueden neutralizar a un atacante, las moléculas en forma de tenedor a veces pueden ser utilizadas por un virus para ingresar a las células humanas. El equipo de Huang descubrió que este fenómeno de ADE tendía a ocurrir cuando el nivel de anticuerpos en la sangre era relativamente bajo. En pacientes con una gran cantidad de anticuerpos, hicieron su trabajo de neutralizar el virus.

Por otro lado, los especialistas identificaron un anticuerpo llamado 7F3 que se encuentra en pacientes infectados por COVID-19. El mecanismo es que después de que se une al nuevo coronavirus, puede hacer que la envoltura viral y la membrana celular se “fusionen” a través de un receptor en las células inmunes.

En este sentido, el equipo de investigadores explicaron que las candidatas a vacunas capaces de inducir anticuerpos neutralizantes también deben evaluar el riesgo de inducir ADE a la población y empeorar las condiciones y que esta investigación podría ser ser útil para desarrollar nuevas medidas terapéuticas y preventivas para el control de la infección por COVID-19.

 

Fuente: infobae.com