“Su comparecencia inicial se llevará a cabo a su debido tiempo ante el juez de la Sala de Primera Instancia asignada a su caso”, dijo el Mecanismo para los Tribunales Penales Internacionales (MTPI) en un comunicado.

Kabuga está obligado a guardar un periodo de cuarentena de diez días, una medida para evitar la propagación del coronavirus, por lo que su primera aparición ante el tribunal será como pronto la próxima semana.

Estaba previsto que el juicio de Kabuga fuese en la rama del MTPI en Tanzania, donde suelen celebrarse los últimos procedimientos penales contra acusados del genocidio de Ruanda, pero el juez Iain Bonomy ordenó la semana pasada que el sospechoso fuese trasladado a La Haya.

“Financiador” del genocidio en Ruanda

Según explicó el magistrado en una resolución judicial, el viaje desde París hasta la ciudad holandesa requería de menos horas de avión y ningún transbordo, lo que implicaba una menor exposición a un contagio de coronavirus en comparación con un vuelo a Tanzania.

La decisión tiene el visto bueno tanto de la Fiscalía como de la defensa del acusado, pues ambas partes pidieron que Kabuga fuese llevado a La Haya. El empresario, uno de los fugitivos más buscados por la Justicia internacional, fue detenido el pasado mayo en Francia por su papel en la financiación del genocidio de Ruanda de 1994. Está considerado el banquero del genocidio, pues se le acusa de instaurar el Fondo de Defensa Nacional que proporcionó machetes, azadas, vehículos y uniformes a la milicia interahamwe, responsable de gran parte de los asesinatos.

Unos 800.000 tutsis y hutus moderados fueron masacrados en Ruanda entre abril y junio de 1994, según cifras de la ONU, por milicias extremistas hutu, población civil de esta etnia y el ejército.

El MTPI se encarga de juzgar los últimos casos y apelaciones del Tribunal Penal Internacional de Ruanda, que cerró en diciembre de 2015, y del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia, clausurado en diciembre de 2017.

 

Fuente: dw.com