Se terminó el suspenso que tuvo en vilo al mundo: Joseph Robinette Biden Jr., demócrata de 77 años, será el próximo presidente de los Estados Unidos al vencer en unas ajustadísimas elecciones al controvertido Donald Trump, quien denuncia fraude y que le robaron la elección. Así lo confirmaron al mediodía de este sábado las cadenas de TV CNN y NBC.

Con los 20 delegados del estado crucial de Pensilvania, Biden logró alcanzar la cifra mágica de 270 electores en el Colegio Electoral (llegó a 273) para convertirse en el próximo inquilino de la Casa Blanca.

Más tarde, algunos medios como The New York Times ya le daban también el triunfo en Nevada, que le aportaba otros seis votos electorales.

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Pero, como se preveía, Trump se negó a reconocer ese resultado y afirmó que las elecciones “están muy lejos de terminar”.

En un mensaje publicado por su campaña, Trump afirma que “son los votos legales los que deciden al presidente, no los medios de comunicación”, y anuncia para el próximo lunes el inicio de una ofensiva legal para garantizar “que el verdadero ganador se hace con el cargo”.

Joe Biden, con una experiencia política de 47 años como senador y vice de Barack Obama, será el presidente número 46, aunque el magnate neoyorquino se niega a aceptar los resultados y ha lanzado una batalla legal para evitarlo.

 

Quién es Kamala Harris, la primera mujer que llega a la vicepresidencia

Nacida en Oakland, California, el 20 de octubre de 1964, Kamala Harris se crió en medio del entorno intelectual de Berkley al que pertenecían sus padres, ambos académicos.

Su padre es un economista que llegó a EE.UU. en 1961 proveniente de Jamaica, mientras que su madre es una científica nacida en la India que emigró a California en 1960.

Tiene una hermana menor llamada Maya Harris. Y está casada con el abogado Douglas Emhoff.

Kamala afirma que los actos y las manifestaciones a favor de los derechos civiles se encuentran entre sus primeros recuerdos de infancia.

“Recuerdo un mar de piernas moviéndose delante mío, la energía, los gritos y las arengas”: así describió lo que vio y experimentó desde su corta estatura.

Cuando empezó la primaria, Harris fue la segunda camada en participar de los grupos desegregados en Berkley, una iniciativa que buscaba combatir el racismo y que ella ha citado como una experiencia formativa central de su vida.

Recibida de abogada en 1989, entró a la Fiscalía del condado de Alameda, California, en 1991. En 2003, se convirtió en la Fiscal de Distrito de San Francisco, y en 2011, en la Fiscal General del Estado de California.

Catalogada como la “progresista” de la fórmula presidencial, dada la reputación centrista de Biden, lo cierto es que su actuación como fiscal ha generado críticas feroces desde la izquierda del Partido Demócrata.

La imputación central es que durante sus años en la fiscalía fue demasiado condescendiente con la policía. Algunos analistas, sin embargo, apuntan al hecho de que Harris tenía pocas opciones dado su cargo (y sus ambiciones) de trabajar codo a codo con las fuerzas de seguridad.

También señalan que su historial no es tan dicotómico como lo hacen sonar. Al comienzo de su carrera, Harris, que se opone a la pena de muerte, se rehusó a pedir ese castigo para un hombre acusado de matar a un policía.

Esto le ganó la antipatía de la Fuerza, una animosidad que casi le cuesta su lugar de Fiscal General: cuando compitió por el cargo en 2011, apenas superó por un punto a su rival, un republicano que sí contaba con el apoyo de la policía.

Fue por esto, afirman sus defensores, que en sus primeros años como fiscal evitó los casos de brutalidad policial.

Sin embargo, luego del asesinato del joven negro Michael Ferguson en 2014, el hecho que dio origen al movimiento Black Lives Matter, Harris viró hacia una postura más reformista.

En 2017, se postuló para el cargo de senador por California, y ganó. En 2019 participó de las elecciones primarias demócratas, pero abandonó en diciembre de 2019 luego de que su carrera no lograra despertar adhesiones ni entusiasmo significativo.

En marzo de 2020, apoyó públicamente la candidatura de Joe Biden.

Si bien parece que Harris tiene garantizado el apoyo del establishment del Partido Demócrata, la base más progresista y de izquierda del partido aún desconfía de ella. Entre ellos se cuentan los seguidores de dos ex candidatos muy populares, como son Bernie Sanders y Elizabeth Warren.

La carrera de Harris es un ejemplo de cómo a veces el currículum más impecable necesita de algún guiño de las circunstancias.

 

Fuentes: clarin.com / Wall Street Journal