El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, informó que el Ejército nacional derrotó a las fuerzas locales de la región de Tigray, en el oeste del país, tras una semana de intensos combates. Sin embargo, el Gobierno local de Tigray declaró el estado de emergencia y la ONU denunció la imposibilidad de ingresar alimentos y suplementos médicos a la zona afectada. Mientras, miles de personas huyen hacia Sudán.

Etiopía parece estar al borde de una guerra civil y amenaza la estabilidad de una de las regiones más estratégicas del mundo: el Cuerno de África.

El Gobierno nacional de Etiopía proclamó este jueves la victoria de su Ejército contra las fuerzas locales de la región de Tigray, pero el sufrimiento para sus habitantes continúa.

“La región occidental de Tigray ha sido liberada (…) El Ejército ahora está proporcionando asistencia y servicios humanitarios. También está alimentando a la gente”, aseguró el primer ministro Abiy Ahmed, ganador de un premio Nobel de Paz en 2019.

El Ejército etíope acusó a sus oponentes armados de atrocidades, tras una semana de intensos combates, en los que ataques aéreos y terrestres han dejado cientos de personas muertas y miles de desplazados hacia la vecina Sudán; han agitado las divisiones étnicas y planteado dudas sobre las capacidades de liderazgo de Abiy, que con 44 años es el líder más joven de África.

Por su parte, El Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF), que gobierna la región en conflicto, anunció un estado de emergencia local contra lo que denominó una “invasión de forasteros”.

Con el retiro de la inmunidad al presidente regional de Tigray, Debretsion Gebremichael, y a otros 38 miembros de su Administración, el conflicto estaría aún más lejos de terminar.

Pero es difícil comprobar el estado actual del conflicto de forma independiente debido a que las comunicaciones están interrumpidas y los caminos bloqueados.

10.000 personas han huido a Sudán; la cifra podría aumentar a 200.000

Al menos 10.000 etíopes han cruzado a Sudán, donde permanecen como refugiados, desde que comenzaron los combates. La ONU teme que la cifra pueda alcanzar los 200.000 desplazados en los próximos días.

La organización señala que la situación en esa región se está volviendo cada vez peor porque incluso antes de la reciente lucha armada, 600.000 personas ya dependían de la ayuda alimentaria.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas precisó que sus trabajadores no han podido volver a entregar alimentos, suplementos de salud y otros suministros de emergencia debido a la falta de acceso al lugar.

“Según los informes, la escasez de productos básicos está emergiendo, lo que afecta a los más vulnerables primero”, indicó.

El origen de la última tensión entre Etiopía y el Tigray

El primer ministro etíope acusa al TPLF de iniciar una semana de intensos combates tras atacar una base militar federal, por lo que consideró que desafiaron su autoridad y ordenó responder a la agresión; mientras que los tigrayanos aseguran que el Gobierno de Abiy, con dos años en el poder, los ha perseguido.

Las dos partes del conflicto reportan muertes en sus filas. El líder de la nación aseguró que algunos de sus soldados fueron hallados muertos, con disparos y las piernas y los brazos atados a la espalda. “Este tipo de crueldad es desgarradora”, dijo. Sin embargo, no aportó pruebas de sus acusaciones ni tampoco especificó cifras de los posibles fallecidos.

Por lo pronto, el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray no se ha referido en concreto a estos señalamientos, aunque acusa a las tropas federales de ser “despiadadas” al bombardear a los tigrayanos.

Pero más allá de los hechos violentos de la última semana, la crisis en Etiopía, un aliado clave de Estados Unidos para la seguridad en esta región africana, se ha acumulado durante al menos varios meses atrás. Según el subdirector del programa de África de International Crisis Group, Dino Mahtani, “ha sido como ver un accidente de tren en cámara lenta”.

La coalición gobernante de la nación nombró a Abiy como primer ministro en 2018 para ayudar a calmar meses de protestas contra el Gobierno, y el nuevo líder rápidamente ganó elogios, y el premio Nobel, por abrir espacios políticos y frenar las medidas represivas en el país con unos 110 millones de habitantes y decenas de etnias.

No obstante, el TPLF se sintió cada vez más marginado y el año pasado se retiró de la coalición gobernante. Este grupo se opone al retraso de las elecciones legislativas, atribuidas a la pandemia del Covid-19.

En septiembre, la región de Tigray votó en unas elecciones locales que el Gobierno federal calificó de ilegales y luego desvió fondos del ejecutivo del TPLF a gobiernos locales, lo que enfureció aún más a este partido político y a su grupo armado.

Etiopía es una de las naciones mejor armadas de África, y el Frente de Liberación Popular de Tigray dominó el Ejército y el Gobierno de Etiopía antes de que Abiy asumiera el cargo en 2018. Tiene mucha experiencia en conflictos, tras la guerra fronteriza entre Etiopía y Eritrea, al lado del Tigray.

El propio primer ministro proviene del grupo étnico más grande de Etiopía, los Oromo, que una vez luchó contra los tigrayanos en la vecina Eritrea.

Algunos expertos han comparado la confrontación con una guerra interestatal, con dos fuerzas grandes y bien entrenadas y con pocas señales de retroceder. El conflicto podría extenderse a otras partes de Etiopía, donde algunas regiones han estado pidiendo más autonomía, y la violencia étnica aumenta.

 

Por  Yrany Arciniegas

Fuente: france24.com