Varios misiles disparados desde la disidente región de Tigray en Etiopía alcanzaron la capital eritrea Asmara. Los ataques hacen temer una escalada del conflicto entre Adís Abeba y las autoridades locales de Tigray, a tal dimensión que desestabilice el Cuerno de África. El presidente de la región se atribuyó la ofensiva, que recuerda a un conflicto pasado entre ambos países.

Misiles disparados desde la región etíope de Tigray alcanzaron este sábado 14 de noviembre la capital de la vecina Eritrea, Asmara. Una demostración de la violencia que refuerza los temores de que el conflicto, inicialmente interno en Etiopía, entre el Gobierno nacional y el Gobierno regional, se extienda más allá de sus fronteras. Y es que ambos países ya libraron una mortal guerra entre 1998 y el año 2000.

Dos diplomáticos con sede en Adís Abeba, que solicitaron su anonimato, informaron a la agencia de noticias AFP que varios misiles habían caído cerca del aeropuerto de Asmara, mientras la emisora ​​de radio Erena, con sede en París, comunicó que residentes capitalinos alcanzaron a contar hasta cuatro de esos “misiles”.

Este domingo 15 de noviembre, el presidente de la región de Tigray, liderada por el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF) –que ha desafiado a la autoridad del Gobierno federal etíope durante varios meses – se atribuyó la responsabilidad de los ataques.

“Las fuerzas etíopes también están utilizando el aeropuerto de Asmara” para despegar aviones que bombardean Tigray, lo que lo convierte en “un objetivo legítimo”, aseguró el líder del TPLF, Debretsion Gebremichael, quien acusó también al ejército de Eritrea de participar en combates terrestres en su región.

El Comando de las Fuerzas de Tigray ya había acusado a Eritrea de ayudar al Ejército federal etíope, al permitir que su fuerza aérea despegara desde suelo eritreo, pero también de intervenir militarmente en los combates en Tigray a petición de Adís Abeba.

Tigray ya había advertido de “represalias” contra Asmara

El sábado, el Comando ya había afirmado que el viernes por la noche había disparado “misiles” en los aeropuertos de Bahir Dar y Gondar, dos localidades de la región etíope vecina de Amhara. Según el TPLF, desde allí despegan aviones etíopes que bombardean la región.

“Ya sea que los ataques partan de Asmara o de Bahir Dar (…) habrá represalias, dispararemos misiles a objetivos seleccionados, además de aeropuertos”, advirtió el portavoz del Comando Central de Tigray, Getachew Reda, en declaraciones a la televisión local Demtsi Woyane TV.

Si bien los líderes de Tigray acusan regularmente a Eritrea de estar involucrada en el conflicto en curso, el apagón de telecomunicaciones impuesto por el Gobierno etíope en la región, que ha interrumpido el acceso a Internet, así como las restricciones de entrada a los periodistas, hacen que sea imposible verificar las afirmaciones de ambas partes.

Eritrea, histórico país enemigo del TPLF

Eritrea es un enemigo de larga data del TPLF, partido gobernante de la región que representa a la minoría tigrayana, y que controló el aparato político y de seguridad en Etiopía durante casi 30 años.

La ofensiva a Asmara constituye una escalada importante en el conflicto en Tigray. Muchos observadores temen que los ataques entre ambas partes desemboquen en Etiopía, el segundo país más poblado de África, en una guerra incontrolable que desestabilizaría toda la región del Cuerno de África. Eritrea, en particular, podría verse tentada a ajustar viejas cuentas con el TPLF.

Etiopía y Eritrea se enfrentaron en una guerra mortal entre 1998 y el año 2000, cuando el TPLF dominaba Adís Abeba. Los dos países permanecieron en desacuerdo hasta que el actual primer ministro etíope, Abiy Ahmed, llegó al poder en 2018 e hizo las paces con Asmara, lo que lo llevó a recibir el Premio Nobel de la Paz en 2019.

Amnistía Internacional denuncia una “masacre” de civiles en Tigray

Los combates armados en la región ya han causado cientos de víctimas mortales a ambos lados del conflicto, además de una “masacre” de civiles en May Cadera, denunciada hace unos días por Amnistía Internacional.

En total, en once días de ofensiva, iniciada el pasado 4 de octubre, al menos 25.000 etíopes se han visto obligados a huir al este de Sudán, según datos de la agencia de refugiados del país.

El viernes, Estados Unidos pidió “enérgicamente (…) medidas inmediatas hacia la desescalada” en Tigray a fin de lograr “un fin del conflicto”. “Condenamos la masacre de civiles en May Cadera”, dijo en Twitter el subsecretario de Estado de para Asuntos Africanos, Tibor Nagy. “Es fundamental que se restablezca la paz y que se proteja a los civiles”, sentenció.

 

Fuentes: france24.com / dw.com / VOA Noticias / Al Jazeera / Reuters