Los representantes legales británicos del departamento de Justicia de Estados Unidos presentaron 20 las conclusiones finales en que basan su reclamación de extradición de Julian Assange.

“El punto que queremos reiterar, en representación de Estados Unidos, es que esto no es un juicio”, declara el primer párrafo del documento de 151 páginas que la Fiscalía británica ha hecho llegar a la Corte de Magistrados de Westminster, de Londres.

En este sentido, el abogado James Lewis argumenta que la defensa del cofundador de WikiLeaks está apoyando su caso en “cuestiones que no son relevantes ni admisibles en una vista de extradición”.

El fichero de alegaciones de la parte estadounidense, al que ha tenido acceso Sputnik, se remitió a la magistrada Vanessa Baraitser, que preside el caso en primera instancia.

Entre los supuestos argumentos irrelevantes, Lewis menciona el hecho de que los informes confidenciales difundidos en la plataforma digital “expusieron crímenes de guerra” y se han “juzgado necesarios para prevenir” más muertes o daños de gravedad.

 

Por otra parte, Lewis trata de minimizar el estado de salud mental del reclamado y el riesgo de que intente quitarse la vida si es extraditado y juzgado en EEUU, según expusieron siquiatras y expertos en trastornos autistas durante la vista pública.

“Assange sufre depresión moderada; si cae en el espectro autista, lo es a un nivel extremadamente débil; tiene la capacidad de resistir la tentación de suicidarse; y una sentencia más corta reducirá enormemente cualquier temor de suicido”, rebate.

Baraitser tiene previsto anunciar su decisión en favor o en contra de la extradición para el 4 de enero.

Mientras, el profesional australiano sigue recluido en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh a la espera de que concluya el proceso.

Además, está completamente confinado en su celda desde que varios presos del penal londinense dieran positivo en pruebas de COVID-19, según denunció días atrás su prometida Stella Moris.

La Justicia estadounidense reclama al exdirector de WikiLeaks para juzgarle por un cargo de conspiración para acceder a sistemas informáticos gubernamentales y otros diecisiete por supuestos delitos de obtención y difusión de información confidencial en violación de la ley de Espionaje.

 

Ambas partes podrán recurrir la decisión que tome la jueza Baraitser en este extraordinario pulso que bien podría llegar al Supremo británico y a la Corte de Derechos Humanos de Estrasburgo.

El veredicto al final del proceso indicará si la libertad de prensa tiene prioridad sobre la protección de secretos de Estado aunque estos encubran abusos de poder, como sugieren imágenes y documentos escritos difundidos por WikiLeaks y otros medios internacionales.

 

Fuente: sputniknews.com