El juicio por corrupción contra el ex presidente francés Nicolas Sarkozy fue aplazado, pocos minutos después de haber comenzado este lunes (23.11.2020), a petición de los abogados de uno de los acusados, el magistrado Gilbert Azibert, a causa de su estado de salud.

La presidenta del tribunal ordenó un examen médico del acusado que debe ser entregado antes del próximo jueves, cuando está previsto que reabra un juicio en el que Sarkozy afronta una condena de hasta 10 años de prisión y un millón de euros de multa.

Nicolas Sarkozy compareció este lunes ante un tribunal en París, acusado de corrupción y tráfico de influencias, convirtiéndose en el primer ex presidente de Francia en sentarse en el banquillo de los acusados. El ex mandatario, de 65 años, llegó al tribunal de París hacia las 13:20 (12:20 GMT), en medio de una nube de periodistas que lo esperaban en la entrada, pero no hizo ninguna declaración.

En la sala de audiencias, Sarkozy saludó a los abogados y a los fiscales, antes de sentarse junto a su amigo y abogado de siempre Thierry Herzog, que comparece junto a él, por los mismos cargos. En cambio, el tercer acusado, el juez ahora jubilado Gilbert Azibert no compareció por motivos de salud, y se le ha concedido la realización del correspondiente examen médico.

El caso de las “escuchas”

Sarkozy, presidente de 2007 a 2012 que niega los cargos de los que se le acusa, prometió que se mostrará “combativo” en este juicio. Para el ex mandatario, que clama su inocencia, este caso es un “escándalo” que pasará a la historia.

El caso conocido como el de las “escuchas” tiene su origen en otro caso que amenaza a Sarkozy, el de las sospechas de que recibió financiación del régimen libio de Muamar Gadafi durante la campaña presidencial de 2007 que le llevó al Elíseo.

Los jueces habían decidido intervenir el teléfono del ex presidente y fue así que descubrieron que tenía una línea secreta, para hablar con su abogado, en la que utilizaba el seudónimo “Paul Bismuth”. Según los investigadores, algunas de las conversaciones que tenía allí revelaron la existencia de un pacto de corrupción. Junto a su abogado, Thierry Herzog, Sarkozy habría tratado de obtener información secreta de otro sumario a través del juez Gilber Azibert.

Azibert habría tratado también de influir sobre sus colegas a favor de Sarkozy. A cambio, éste habría prometido al magistrado ayudarlo a obtener un puesto muy codiciado en el Consejo de Estado de Mónaco. Un puesto que nunca obtuvo.

 

Fuente: dw.com