El estudio, realizado por la Universidad de Ginebra junto con la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, busca explicar por qué si el coronavirus estaba presente en países como Italia o Francia a finales de 2019 su transmisión a gran escala en Europa no comenzó hasta la primavera de 2020.

Los científicos, dirigidos por el investigador del Instituto de Ciencias Ambientales de la Universidad de Ginebra Mario Rohrer, concluyeron que el virus aumentó su transmisión en periodos de alta concentración de micropartículas de diámetro inferior a 2,5 micras, principales causantes de fenómenos como el smog.

Los aumentos de concentración de micropartículas que pudieron ayudar a la transmisión del coronavirus tendrían que ver con las inversiones térmicas que se producen en días de niebla o con nubes de polvo procedentes del Sahara.

 

Fuente: dw.com