Después del tan esperado perdón del general Michael Flynn, ahora se especula que Trump puede usar más de sus poderes de perdón. El apoyo para el perdón del ex contratista de la NSA Edward Snowden y el fundador de Wikileaks, Julian Assange, está aumentando.

Trump es el presidente anti-pantano. La sabiduría convencional sugiere que él sería el más propenso a perdonar a quienes han expuesto el nefasto funcionamiento interno del pantano.

En el caso de Snowden, Trump ya ha insinuado un indulto. Snowden filtró en 2013 después de enterarse que el gobierno estaba recopilando datos telefónicos de cientos de millones de estadounidenses. Snowden fue acusado bajo la Ley de Espionaje y actualmente está exiliado en Rusia.

La opinión pública está en gran medida del lado del perdón para Edward Snowden. Los posibles obstáculos para un indulto de Snowden involucran a algunos de los asesores de Trump. Mike Pompeo, William Barr y algunos otros miembros de DC dentro del Equipo Trump se han opuesto abiertamente al perdón.

En una entrevista reciente sobre Joe Rogan Experience, Snowden parecía ser cautelosamente optimista sobre el indulto. Cualquier motivo de duda parecía deberse principalmente a las cifras del establishment en la órbita de Trump.

 

Julian Assange también expuso la corrupción. En 2010, Wikileaks publicó información recopilada por Chelsea (entonces Bradley) Manning que detalla los crímenes de guerra en Irak y Afganistán. Assange fue acusado bajo la Ley de Espionaje. En 2012, Assange se refugió en la Embajada de Ecuador en Londres.

Antes de las elecciones de 2016, Wikileaks publicó información condenatoria sobre el DNC y Hillary Clinton. Estos incluyeron los infames correos electrónicos de Clinton desde su servidor privado, así como pruebas de colusión entre Clinton y el DNC durante las primarias, lo que demuestra que la solución estaba en contra de Bernie Sanders.

Assange fue arrestado en 2019 después de presuntamente violar los términos de su asilo. Es probable que pase el resto de su vida en prisión. El caso de Assange tiene obvias implicaciones de la Primera Enmienda. Si Wikileaks no puede publicar esta información, ¿existe la libertad de prensa?

Recientemente, algunas figuras prominentes han instado a Trump a perdonar tanto a Assange como a Snowden. La ex candidata presidencial demócrata y congresista Tulsi Gabbard, los congresistas republicanos Thomas Massie y Matt Gaetz, y la congresista republicana electa Marjorie Taylor Greene han expresado su apoyo al indulto. Esto muestra que perdonar a los denunciantes no es realmente un problema de izquierda a derecha, sino más bien un problema de los agentes externos.

Un perdón para estos hombres ayudaría en gran medida a restaurar cierta confianza en el gobierno. Trump fue elegido en gran parte para erradicar la corrupción. Si los burócratas no elegidos pueden cometer delitos con impunidad, existe un problema inherente al sistema. Es incorrecto castigar a quienes actúan en interés del pueblo estadounidense.

Quienes se oponen a un indulto suelen citar preocupaciones de seguridad nacional. Algunos sostienen que Snowden y Assange filtraron información que pone a los estadounidenses en peligro y envalentona a nuestros enemigos. Basado en los eventos que siguieron a las filtraciones, este argumento no parece tener mucha validez.

Drenar el pantano nunca iba a ser fácil. Si Trump realmente está saliendo, podría enviar un mensaje de despedida al pueblo estadounidense y al Estado Profundo. Perdonar tanto a Snowden como a Assange haría precisamente eso. Mientras tengamos un gobierno que disculpe el fracaso y la corrupción, los estadounidenses se preguntarán si realmente viven en un país libre.

 

Por Lee Thomas

Fuente: realitycircuit.com