La Alianza Atlántica afirmó este sábado (19.12.2020) que estaba llevando a cabo una revisión a fondo de sus sistemas informáticos tras un masivo ciberataque contra numerosos organismos del gobierno estadounidense, que Washington atribuyó a Rusia. “Hasta el momento no hemos hallado rastro de alguna violación de las redes de la OTAN. Nuestros expertos continúan examinando la situación para identificar y sofocar cualquier riesgo potencial”, dijo un responsable de la OTAN a la AFP.

La compañía Microsoft alertó el jueves que su programa antivirus había detectado docenas de incursiones en sistemas informáticos, la mayoría de ellos en Estados Unidos, a través de programas suministrados por la compañía estadounidense SolarWinds. El responsable de la OTAN consultado reconoció que la Alianza utiliza programas informáticos de SolarWinds en algunas redes internas de su cuartel general en Bruselas.

“La OTAN también tiene equipos de reacción rápida listos para apoyar a los aliados, 24 horas al día, y nuestro Centro de Operaciones del Ciberespacio está funcionando”, dijo ese responsable, bajo anonimato. El presidente de Microsoft, Brad Smith, dijo el jueves en un blog que el ataque del jueves fue el más vasto de los que ha detectado la compañía en lo que va de año, organizado por un Estado.

Además de Estados Unidos, redes internas de otros siete países -Bélgica, Gran Bretaña, Canadá, Israel, México, España y los Emiratos Árabes Unidos- fueron afectados. Ese número irá creciendo, predijo Smith. Rusia ha negado ser el origen del ataque. (AFP)

 

El secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, aseguró que es “muy claro” que Rusia está detrás del ciberataque masivo a las agencias del Gobierno federal. Pompeo es el primer alto funcionario en vincular al Kremlin en este hecho, mientras el presidente Donald Trump continúa con un peculiar silencio al respecto. El jefe de la diplomacia estadounidense también ordenó cerrar los dos últimos consulados de su país que quedaban en territorio ruso.

Después de las fuertes críticas contra la Administración de Donald Trump por su renuencia a señalar a Rusia en el ciberataque contra el Gobierno federal de Estados Unidos -como habría ocurrido según la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA)- el secretario de Estado, Mike Pompeo, acusó al Kremlin. El Ejecutivo de Vladimir Putin rechaza cualquier implicación.

“Basta con decir que hubo un esfuerzo significativo por utilizar una pieza de software de terceros para incrustar esencialmente un código dentro de los sistemas del Gobierno de EE. UU. y ahora aparece también en sistemas de empresas privadas y empresas y gobiernos de todo el mundo. Este fue un esfuerzo muy significativo, y creo que es cierto que ahora podemos decir con bastante claridad que fueron los rusos los que participaron en esta actividad”, afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense durante una entrevista con el presentador de programas de radio Mark Levin.

Se trata de un ataque contra las más grandes esferas del poder gubernamental de Estados Unidos. Entre las entidades afectadas se encuentran los departamentos de Estado, del Tesoro, de Comercio, de Seguridad Nacional y la Agencia Nuclear. Y aunque el hecho fue dado a conocer por primera vez de manera pública el pasado domingo, las indagaciones apuntan a que presuntos piratas informáticos rusos intervinieron las redes de múltiples agencias desde el pasado mes de marzo. Nueve meses en los que espiaron sin ser detectados, según funcionarios del Gobierno que aseguran que solo recientemente se dieron cuenta de lo ocurrido.

El presidente Donald Trump, caracterizado por arremeter sin filtros contra todo lo que afecte sus intereses a través de sus redes sociales, aún guarda un silencio inusual sobre este asunto, lo que le ha costado fuertes cuestionamientos bipartidistas. Las alarmas de sus críticos se encienden con el antecedente del mandatario de negarse a apuntar a Moscú por la presunta injerencia en las elecciones de 2016, que lo llevaron a la Casa Blanca.

Aún no están esclarecidas las motivaciones detrás del reciente hackeo masivo contra Washington. Sin embargo, los expertos en seguridad indican que podría incluir secretos nucleares, planos de armamento avanzado, investigación relacionada con la vacuna contra el Covid-19 e información para expedientes sobre líderes gubernamentales e industriales clave.

Mike Pompeo ordena el cierre de los dos consulados de EE. UU. que quedaban en Rusia

Por otro lado, Pompeo dispuso el cierre de dos dependencias diplomáticas de Estados Unidos en Rusia. Se trata del consulado de la ciudad de Vladivostok, el principal puerto ruso en el Pacífico, y el de Ekaterimburgo, en el centro-oeste del país, según aseguró una portavoz del Departamento de Estado este 19 de diciembre.

Aunque no señaló que la decisión se dé en respuesta al ciberataque contra el Gobierno estadounidense, la movida aumenta la tensión entre ambos países. Según la vocera de la agencia que lidera Pompeo, la medida forma parte de los “continuos esfuerzos del Departamento de Estado para garantizar el funcionamiento seguro de la misión diplomática de EE.UU. en la Federación rusa”.

Una notificación que el Departamento de Estado envió al Congreso indica que los cierres se deben a la decisión que tomó el Gobierno de Vladimir Putin en 2017 de limitar el número de diplomáticos estadounidenses que pueden operar en Rusia.

Ambas naciones tienen antecedentes en medidas de este tipo. En 2018, la Casa Blanca ordenó la clausura del consulado ruso en Seattle, como represalia por el asesinato en Reino Unido del exespía Sergei Skripal y su hija, quienes murieron envenenados con un agente químico presuntamente de fabricación rusa. Como respuesta, el Kremlin dictaminó el cese de la sede diplomática de EE. UU. en San Petersburgo.

Con la reciente orden de Pompeo, la única representación diplomática de Estados Unidos en suelo ruso será la embajada en Moscú.

Está pendiente si estas últimas decisiones de la Administración Trump podrían ser revertidas por el Gobierno entrante del presidente electo Joe Biden, quien asumirá el cargo el próximo 20 de enero.

 

Todos los dedos en Estados Unidos señalan a Rusia como la fuente del peor ataque cibernético a sus agencias gubernamentales, pero el presidente Donald Trump, desde hace tiempo cauteloso en culpar a Moscú, guarda silencio.

La Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA), por sus siglas en inglés, atribuyó el reciente hackeo a presuntos piratas informáticos rusos. Un “riesgo grave” para el Gobierno federal, pues ha comprometido “infraestructuras cruciales” en el país y que será difícil de eliminar, según un documento de la entidad del Gobierno.

El ataque virtual fue dado a conocer de manera pública el pasado domingo. Hasta el miércoles por la noche, el Gobierno reconoció formalmente que la amenaza estaba activa, pero todo habría comenzado al menos desde marzo. Los funcionarios de la Administración Trump aseguran que solo recientemente se dieron cuenta de las irrupciones en múltiples agencias gubernamentales en las que agentes de inteligencia extranjeros irrumpieron sin ser detectados durante nueve meses.

Entre las entidades afectadas se encuentran los departamentos de Estado, del Tesoro, de Comercio, de Seguridad Nacional y la Agencia Nuclear.

 

 

Fuentes: (Yurany Arciniegas) france24.com / dw.com