Aunque regresan las aduanas, el acuerdo comercial no prevé el pago de cuotas y aranceles en el comercio. Pero se cancela la libre circulación de personas, la atención médica asegurada con la tarjeta sanitaria europea o la posibilidad de participar en el programa Erasmus para estudiantes universitarios. La pesca supone el aspecto más peliagudo.

Tras su aprobación en el Parlamento británico el 30 de diciembre (521 votos a favor y 73 en contra), Reino Unido respalda el acuerdo comercial alcanzado in extremis con la Unión Europea el día de Nochebuena.

En un proceso que ha durado 14 horas, la Cámara de los Lores dio posteriormente su visto bueno, rubricado por la Reina Isabel a las 0:25 horas del último día del año. Su firma promulga como ley el acuerdo entre el Reino Unido y la UE, evitando así un Brexit sin acuerdo al término del periodo de transición, que expiraba a las 23:00 horas del 31 de diciembre. El texto final conjura en principio lo que se venía llamando un Brexit duro, y marca las bases para la relación futura entre este país y la UE a partir del 1 de enero. Gran Bretaña e Irlanda del Norte continuarán teniendo en varios aspectos una relación privilegiada con Bruselas.

La rapidez de la aprobación suscitó no obstante recelos por parte de algunos parlamentarios, que estiman que el proyecto de ley no ha sido sometido al conveniente escrutinio. En concreto, se plantea que el texto no recoge las expectativas en torno a los derechos de pesca en aguas británicas y deja sin respuesta cuestiones en materia de fronteras en el caso de Irlanda del Norte y Gibraltar, si bien la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya, ha anunciado un principio de acuerdo sobre este último, explicando que “el resultado práctico es que se elimina la Verja”.

Por parte europea, el día 30 la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, estamparon su firma en los tres tratados que a partir de ahora regularán las relaciones entre Bruselas y Londres.

Principales cambios

¿Qué es lo cambia a partir del 1 de enero? Varias son las novedades en ámbitos como el comercio, aduanas, transporte, programas Erasmus o incluso el servicio de itinerancia gratuito de los operadores de telefonía celular.

  • Permisos de residencia y visados.
    La libre circulación deja de existir en suelo albión. A los visitantes de la UE en Reino Unido (y a los británicos en la UE) ya no les bastará con mostrar su documento de identidad, a partir de octubre de 2021 tendrán que enseñar el pasaporte en los controles fronterizos. Y para estancias superiores a tres meses, solicitar visado. Esto afecta a los británicos con segundas residencias en países de la UE; ya no podrán permanecer en ellas todo el tiempo que deseen. Los ciudadanos de la UE residentes en Reino Unido con anterioridad al 31 de diciembre de 2020 deberán ahora solicitar un permiso de residencia. Tendrán tiempo de hacerlo hasta el 30 de junio de 2021. Estos permisos serán de dos tipos; indefinido para quien lleve más de cinco años viviendo en el país, y limitado en los casos inferiores a ese número.
  • Sin aranceles, pero con aduana.
    Ningún producto británico los pagará por entrar en el mercado único europeo. Y las exportaciones europeas hacia Reino Unido seguirán disfrutando del mismo privilegio. Es decir, sectores europeos como el de la automoción, alimentario y aeroespacial continuarán operando en un mercado esencial. Pero la reinstauración de aduanas comportará la comprobación de todas las mercancías y su correspondiente documentación. Los animales vivos se inspeccionarán de uno en uno y en el caso de los de compañía será necesario presentar un certificado de buena salud.
  • La pesca.
    La cuestión de cuál es el porcentaje que le corresponde a Reino Unido en las aguas del océano Atlántico y del mar del Norte motivó que el acuerdo haya estado a punto de fracasar. Los pesqueros de la UE habrán de reducir sus capturas en aguas británicas un 25% de aquí a 2026. A partir de esa fecha se discutirá un porcentaje adicional. Cada año se renegociará el reparto de las aguas entre Londres y Bruselas.
  • Tarjetas sanitarias.
    Ya no será posible recibir atención médica en Reino Unido con la Tarjeta Europea de Seguro Médico de la UE. Tampoco podrán recibirla los británicos que visiten el continente. El Gobierno británico aconseja a sus nacionales que viajen a la UE adquirir seguros de viaje con cobertura médica. El Servicio Nacional de Salud británico deja de ser gratuito para los europeos a menos que estén asentados. Si no lo están, necesitarán un seguro privado. Pero hay excepciones en que la tarjeta seguirá operativa: los pensionistas británicos que ya residen en la UE, los estudiantes en idéntica situación, y los trabajadores transfronterizos.
  • Transporte.
    Los carnets de conducir británicos no tendrán validez en territorio de la UE. Los turistas que accedan a las islas en sus vehículos, ya sea en ferry o por el Túnel del Canal de la Mancha, deberán contar con el permiso internacional en vigor, aunque el Gobierno británico asegura que no será necesario. Las conexiones aéreas directas seguirán vigentes, pero las aerolíneas británicas no podrán realizar vuelos con escala.
  • Se acaba el roaming.
    Queda en entredicho el mantenimiento de las tarifas de los operadores nacionales cuando los usuarios europeos de telefonía celular se hallen en itinerancia en Reino Unido, y los británicos en la UE. Podrán cobrarse tarifas adicionales. De momento, las compañías británicas han manifestado no tener intención de cobrar tarifas extra.
  • Fin de los programas Erasmus.
    Los estudiantes europeos ya no podrán cursar un año de sus estudios de grado en Reino Unido, decenas de miles cada año hasta ahora. Y los británicos en Europa, tampoco. Pero hay una excepción: gracias a un pacto suscrito con la República de Irlanda, los estudiantes de Irlanda del Norte podrán seguir participando del programa. Es uno de los resquicios de la frontera que aparece entre la República de Irlanda y los cinco condados del norte adscritos a la Corona británica.
  • Emigración desde la UE.
    Se establece un sistema de puntos para los ciudadanos de la Unión Europea que quieran mudarse al Reino Unido. Un baremo tendrá en cuenta factores como el conocimiento de la lengua inglesa, la edad, el nivel de estudios y la obligación de contar con una oferta de trabajo retribuida con 26.500 libras esterlinas anuales (unos 29.500 euros) de cara a la obtención de un visado de cinco años de duración.

 

España llega a un acuerdo ‘in extremis’ con Reino Unido para mantener la libertad de movimiento en su frontera con Gibraltar

La ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, Arancha González Laya, ha anunciado la mañana de este jueves que se ha alcanzado un principio de acuerdo en las negociaciones que el país íbero mantiene con Reino Unido sobre Gibraltar. El resultado es que se mantendrá la libertad de movimiento en la frontera que separa a España del enclave británico.

Este pacto evitará la existencia de una frontera dura al sur de la Península, lo que hubiera supuesto que fuera el único lugar con un Brexit duro en toda la Unión Europea (UE). Según ha explicado la ministra, España vigilará el cumplimiento del Acuerdo de Schengen (que rige el movimiento de personas entre los distintos países del bloque comunitario) y habrá un periodo transitorio de cuatro años en el que Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, será la encargada de la vigilancia de la zona.

“Se aplica Schengen a Gibraltar con España como miembro responsable, lo que permite suprimir los controles entre Gibraltar y España”, ha dicho la ministra, que ha precisado que Frontex tendrá un papel de asistencia en los controles en el puerto y en el aeropuerto.

González Laya se ha congratulado por este acuerdo, que llega tan solo un día antes de que se implemente el Brexit, este 1 de enero de 2021, sobre todo por los 15.000 trabadores transfronterizos que acuden al Peñón desde los municipios de la comarca andaluza del Campo de Gibraltar, una de las de mayor tasa de desempleo del país.

La titular de Exteriores ha defendido que “es un buen acuerdo” porque responde “a las aspiraciones de los ciudadanos” y ha estimado que la negociación y firma del acuerdo final entre la UE y Gibraltar puede llevar hasta seis meses de plazo. “Derribamos barreras para construir una zona de prosperidad compartida”, ha dicho González Laya.

 

Fuentes: sputniknews.com / rt.com / Global News /  Good Morning Britain